ES NOTICIA
¿Ya nos sigues en Google? Síguenos en tu feed de Discover Seguir
Menos agua, más electricidad y los mismos tomates: la Universidad de Jaén demuestra que los paneles solares semitransparentes pueden ser el futuro de la agricultura mediterránea

Menos agua, más electricidad y los mismos tomates: la Universidad de Jaén demuestra que los paneles solares semitransparentes pueden ser el futuro de la agricultura mediterránea

{{author_name}}

Por: Autonoción Redacción

Publicado: 29.08.2026 13:00

El sol del sur de Europa puede ser un amigo generoso y un enemigo despiadado al mismo tiempo. Da vida a los cultivos, pero también los achicharra. Eleva las temperaturas dentro de los invernaderos hasta extremos que fuerzan un riego constante, un gasto de agua que en regiones como Almería, Jaén o Murcia es un lujo que cada vez podemos permitirnos menos. En ese punto de inflexión, donde la necesidad aprieta y la Tierra pide un respiro, un equipo de investigadores de la Universidad de Jaén ha puesto el foco en una solución que parece salida de la mente de un visionario: usar los propios paneles solares no solo para generar electricidad, sino para gestionar el clima del cultivo. Y los resultados son tan brillantes como la luz que filtran.

Durante meses, los científicos del grupo Advances in Photovoltaic Technology (AdPVTech) compararon dos tecnologías de paneles semitransparentes —uno de telururo de cadmio (CdTe) con un 50% de transparencia y otro de silicio amorfo (a-Si) con un 20%— frente a un invernadero de control con cubierta transparente tradicional . Lo que encontraron fue una revolución silenciosa. Bajo los paneles de silicio amorfo, la evapotranspiración de referencia, esa sed insaciable que tienen las plantas y el suelo combinados, se redujo nada menos que un 61,3% . Bajo los de telururo de cadmio, el ahorro fue de un 31,4%. Números que no son fríos, que significan litros de agua que no se gastan, gota a gota, en un mar de sequía. La temperatura interior, además, bajó hasta cinco grados en los momentos más críticos. No es magia, es inteligencia aplicada a la agricultura.

Pero la historia no termina en el ahorro de agua. El equipo de la UJA dio un paso más allá y se preguntó: si estos paneles filtran la luz, ¿cómo afectan a las plantas? Y la respuesta fue tan asombrosa como inesperada. Las plantas, lejos de sufrir, se adaptaron. Cambiaron su morfología, expandieron sus hojas, alargaron sus tallos para captar mejor la luz que sí recibían. Durante 19 meses y varios ciclos de cultivo de tomate y lechuga, los investigadores observaron que, pese a la penalización lumínica, las plantas mantuvieron su masa fresca agronómica . Es decir, los mismos tomates, las mismas lechugas, con menos agua y, además, con la electricidad que generan los propios paneles.

El indicador Land Equivalent Ratio (LER), que mide la productividad conjunta de la tierra, alcanzó un 1,66 en tomate bajo CdTe y un 1,55 en lechuga bajo silicio amorfo . Esto significa que la misma superficie de tierra produce un 66% o un 55% más de «valor» combinado entre alimentos y energía. Es la demostración de que el futuro de la agricultura mediterránea puede ser más verde, más eficiente y más humano.

La ciencia que elige qué luz regalar a la planta

El hallazgo más fascinante del estudio no es el ahorro de agua, por más extraordinario que sea. Lo es la comprensión de que no toda luz es igual, y que un panel solar puede ser un filtro inteligente. Los investigadores analizaron el espectro de luz que transmitía cada tecnología y vieron que el panel de telururo de cadmio (CdTe) dejaba pasar mejor las longitudes de onda azul y roja, que son precisamente las que las plantas utilizan para la fotosíntesis. Proporcionó una ganancia relativa del 66% en radiación biológicamente útil respecto al silicio amorfo. Es como si el panel CdTe supiera qué parte del arcoíris debe enviar al tomate y cuál debe quedarse para convertirse en electricidad.

Este descubrimiento abre una puerta apasionante: diseñar paneles solares «a medida» para los cultivos. En lugar de ver la sombra como un problema, se la concibe como una herramienta de regulación. Al reducir la radiación solar total, se reduce también el estrés térmico y la evapotranspiración. Pero al seleccionar las longitudes de onda adecuadas, se alimenta la fotosíntesis. Es un equilibrio delicado, una danza entre la producción de alimentos y la generación de energía, y la Universidad de Jaén ha dado un paso gigante para entenderla y dominarla.

El Mediterráneo como banco de pruebas: de Jaén a Almería

El experimento se realizó en Jaén, bajo un clima mediterráneo de verano cálido y elevada irradiación. Pero los investigadores son los primeros en señalar que su verdadero campo de batalla está en Almería. Allí, más de 30.000 hectáreas de invernaderos son el corazón hortícola de Europa. Una región donde el agua es un bien preciado y la energía un coste creciente. Integrar paneles semitransparentes en esas cubiertas no solo ahorraría agua y generaría electricidad, sino que podría convertir cada invernadero en una infraestructura de adaptación climática, capaz de amortiguar las olas de calor y hacer los cultivos más resilientes.

Los propios científicos, sin embargo, piden cautela. El suyo es un trabajo «proof-of-concept», una demostración experimental en prototipos reducidos. Ahora, el siguiente paso es escalar la tecnología, analizar su viabilidad económica, su durabilidad y su comportamiento en explotaciones comerciales de varias hectáreas. Ya se anticipan nuevos ensayos en Murcia, en condiciones más reales. El camino es largo, pero la dirección es clara. El invernadero del futuro no será solo una estructura de plástico. Será una central eléctrica, un regulador del clima y un ahorrador de agua, todo al mismo tiempo. Y el sol, en lugar de ser un problema, será el aliado que nos permita cultivar alimentos y energía en un mismo espacio, con respeto por el planeta y por la vida que de él depende.

EL GARAJEvia El Garaje

¿De acuerdo o te da la risa?

Entras con Google al publicar
NOVATOPROPIETARIOVETERANOEXPERTOLEYENDA ★
EL GARAJEComunidad del motor
Visitar →
autonoción · El Box