Buenos Aires.- La Fórmula 1 es un mundo lleno de presiones, influencias y politiqueo. Hay intereses que la inundan desde muchísimos frentes y hay mucho dinero en juego. Que haya presiones no sorprende porque siempre las ha habido. Lo que sí es noticia es que se reconozcan públicamente esas presiones, como acaba de hacer la Federación Internacional con el reglamento de 2026. Nikolas Tombazis, director de monoplazas del máximo organismo, ha revelado que varias «partes interesadas» presionaron para aumentar la potencia eléctrica de los coches, apostando así por el actual reparto 50/50 que no termina de convencer y que acaba de ser ajustado para el Gran Premio de Miami.
«Hubo una fuerte presión por parte de diversas partes interesadas para que el componente eléctrico fuera mucho mayor y, tal vez, se sobrevaloró el potencial de la energía eléctrica, lo que nos llevó a optar por un reparto del 50/50″, ha comentado Tombazis en palabras que publica el portal web italiano Auto Racer. Pero, ¿de dónde le llegan las presiones a la FIA? Desde muchos frentes, como los motoristas, por ejemplo. Sobre todo los nuevos como Audi, Cadillac (que producirá sus propios motores), Honda (en su ‘vuelta’ a la Fórmula 1) y Ford. Detrás, se escapan infinitas presiones también de patrocinadores seguramente.
Abiertos a motores más simples
Siempre han estado ahí para lograr que el Gran Circo virara hacia la tendencia eléctrica que domina en la calle y han acabado desvirtuando la esencia de las carreras. «Queríamos que los pilotos pudieran darlo todo durante la clasificación y no tuvieran que pensar en la energía ni en todo lo demás. Consideramos este paquete una evolución, no una revolución. No significa que hayamos terminado y que podamos irnos todos de vacaciones», ha indicado Tombazis sobre los primeros cambios que han llegado a este reglamento solo tras haberse disputado tres pruebas.
«Seguiremos supervisando y escuchando los comentarios de los equipos y los pilotos para ver si hay que tomar otras medidas. Hemos comunicado a los equipos y a los fabricantes que, tras Miami, llevaremos a cabo una pequeña revisión de la situación. Analizaremos los aspectos positivos y, espero que no, también los negativos, manteniéndonos abiertos a otras medidas», añade el griego. Sorprende que, más o menos reculen, y que abran la posibilidad de introducir motores más simples en el futuro. Por lo menos, la opción está sobre la mesa.
Histeria con la relación de compresión
Tombazis también se ha pronunciado sobre dos asuntos de interés como son la relación de compresión, que tantas ampollas levantó en invierno, y el ADUO, ese mecanismo para poner al día los motores más rezagados. Sobre el famoso truco de Mercedes, ha expresado que «me pareció una histeria que podría haber estado más contenida, siempre se mide a temperatura ambiente, nadie hizo trampa, pero quizá se fue más allá del espíritu de la norma».
El sistema ADUO echará un cable a la unidad de potencia que esté entre un 2% y un 4% por detrás del mejor motor pero Tombazis matiza: «Por favor, no olvidéis que el ADUO no es, como dicen algunas personas, un equilibrio de rendimiento. No es que de repente vayas a conseguir un mejor flujo de combustible o menos peso o algo así. Estamos buscando ofrecer un poco más de oportunidades, que es importante. No lo estoy subestimando, pero tienes que seguir haciendo el mejor motor para ganar. No vamos a dar tres puntos al que está detrás».





