El futuro de Fernando Alonso es un tema muy peliagudo. Desde que empezó la temporada, el saber si este 2026 iba a ser o no su último año en la Fórmula 1 es una tremenda incógnita. Sobre el papel, el contrato que tiene con Aston Martin finaliza en escasos meses, a finales del presente curso.
Sin embargo, los rumores y las informaciones que surgen sobre ello empiezan a determinar qué pasará con él. Hace pocos días, el propio Alonso habló en Mónaco de cómo se sentía. A fin de cuentas, el 2026 de Aston Martin está dejando mucho que desear. Los resultados son impropios del ‘hype’ que existía hace meses y la cruda realidad del AMR26 es que es de lo peor de la parrilla actual.
Esto, en vez de hacerle a Alonso tirar la toalla, le dan más ganas de seguir. Sabe que el proyecto terminará ganando y él quiere estar ahí cuando las piezas encajen. No es de los que se rinden cuando las cosas vienen mal dadas, y menos después de llevar toda una vida dedicada al asfalto.
«Es difícil de decir. Me encanta lo que hago, me encantan las carreras; corrí mi primera carrera cuando tenía tres años… y ahora tengo 44. El momento en que deje de correr será una decisión muy dura», confesaba el propio piloto, dejando claro que todavía se siente competitivo y motivado.
Las fórmulas para la cercana renovación de Fernando Alonso
Que Alonso tenga claro que ve con optimismo continuar un año más —o dos— en el ‘Gran Circo’, es un paso muy importante. Pero la clave también está en lo que decidan en los despachos de Silverstone para 2027 y 2028. Según hemos podido saber en Autonoción, aunque no se hayan sentado todavía a firmar los papeles de forma oficial, la intención del piloto es firme.
Fernando tiene hambre de competición y ganas de seguir peleando. Lo más lógico, viendo el panorama actual y a falta de que arranquen las negociaciones finales, es que el acuerdo de renovación termine cayendo por su propio peso. Podríamos tener al bicampeón en la parrilla al menos una o dos temporadas más.
Con un 2026 que se antoja agónico para los intereses del astur, todo el mundo espera que Aston Martin aprenda la lección con Honda. El objetivo es preparar un 2027 a la altura de las expectativas que se crearon en su día.
Los japoneses tienen toda una temporada por delante para encontrar soluciones a los problemas de fiabilidad y a esas vibraciones que tanto están penalizando el rendimiento en pista.
Alonso se reivindica ante su posible renovación: «Rindo bien para lograr resultados con un coche competitivo»
El asturiano, perro viejo en estas lides, ha decidido mover ficha primero. No hay faroles. Lo ha hecho a su llegada a Miami, donde Fernando Alonso ha puesto sus cartas sobre la mesa con la frialdad de quien se sabe aún necesario en un proyecto que hace aguas por los cuatro costados.
“El tiempo lo dirá, lo sentiré. Por el momento, no siento que sea ese momento todavía. Me siento competitivo, me siento motivado, me siento feliz cuando conduzco. Así que espero que esta no sea la última temporada”, deslizaba el ovetense, dejando claro que su jubilación no figura en el orden del día de Silverstone, al menos por su parte.
Sin embargo, el mensaje oculta una carga de profundidad dirigida directamente a la línea de flotación de Lawrence Stroll. “Dejar el deporte con este sabor de boca no sería lo mejor”, sentenciaba Alonso, lanzando un órdago que suena a advertencia: su talento está disponible, pero no a cualquier precio. Mientras Aston Martin otea el mercado en busca de un relevo generacional de élite que asegure el largo recorrido, como puede ser Leclerc, Fernando juega sus bazas con la autoridad que le otorgan los tiempos.
“Creo que estoy rindiendo bien para que el equipo piense que puedo lograr los resultados con un coche competitivo”.

La mano de Adrian Newey como factor clave
En el equipo, la figura de Adrian Newey será fundamental. El genio de la aerodinámica necesita dar un paso adelante para que el coche de los próximos años sea competitivo de verdad. Todo este esfuerzo tiene un fin claro, y es que la renovación de Fernando Alonso valga la pena y no sea un simple «estar por estar». Porque hay una cosa que está clara en el paddock: uno o dos años más en el pozo de la clasificación es algo que ni el piloto ni la propia escudería se pueden permitir.
Así, Newey ya trabaja en los conceptos del futuro, y su sintonía con el español es total. El ingeniero británico sabe que cuenta con el mejor del mundo al volante. Los datos que aporta Fernando Alonso tras cada sesión son fundamentales para corregir el rumbo de un diseño que este año se ha mostrado errático y difícil de configurar.
Esta alianza entre el mejor diseñador de la historia y uno de los pilotos más completos es lo que mantiene viva la llama de la esperanza en Lawrence Stroll, que sigue invirtiendo millones para que su escudería deje de ser una promesa y pase a ser una realidad.
La etapa de Alonso no parece que vaya a terminar a corto plazo. El asturiano sigue siendo feliz cuando conduce y, mientras ese sentimiento perdure, habrá Fernando para rato. Ahora la pelota está en el tejado de Aston Martin, que debe demostrar que puede darle el coche que su talento merece para que esta unión siga haciendo historia en la Fórmula 1.





