Mónaco.- Solo los elementos, véase una zona del asfalto levantada, una bandera roja, dos accidentes inéditos y un coche de seguridad, Mónaco rompió con el tópico de que sus domingos son aburridos. En las últimas veinte de vueltas, los astros se alinearon y pasó de todo. A pesar de las circunstancias y el caos de los últimos giros, Kimi Antonelli se alzó con la victoria tras sobrevivir al Mónaco más rocambolesco de los últimos años. El podio lo completaron Lewis Hamilton y Oscar Piastri tras una sanción a Isack Hadjar, tercero en cruzar la meta.
Si alguien soñaba con una lucha Antonelli-Verstappen, la ilusión duró unos segundos. La carrera del tetracampeón duró apenas unos metros y se cargó el espectáculo de una posible lucha y caza al poleman. El piloto de Mercedes se quitó de un plumazo su mayor amenaza cuando a Verstappen no le arrancó su Red Bull. Sí salió, metió primera, pero algo sucedió en su motor que dijo basta nada más apagarse los semáforos. El neerlandés estalló por radio y se fue con un cero de Mónaco, lleno de frustración porque ni tuvo oportunidad de competir saliendo desde la segunda posición.
En la vuelta tres le dijeron que llevara el coche a casa y se retiró. Oscar Piastri estranguló a su compañero Lando Norris en las salida y este, algo arrinconado contra el muro, tuvo que ceder su posición ante Pierre Gasly en la subida del Casino, tras la curva uno. Muy meritorio para el francés apalancarse en la séptima plaza y delante de un McLaren. Alonso ganó varias posiciones en las primeras curvas y demostró que todavía mantiene la magia. Nada más arrancar la carrera, entraron en boxes Oliver Bearman, Valtteri Bottas y Gabriel Bortoleto, que abrieron la veda estratégica.
Lo hicieron para caer en aire limpio y tratar de ir más rápido sin tráfico. Una estrategia similar, dentro del poco juego que te ofrece Mónaco, hizo Aston Martin con Alonso, al que paró en la vuelta cuatro para ponerle blandos. El equipo le dijo que quería acabar con esas gomas la carrera. O sea, durar 74 vueltas en pista: «Estamos satisfechos con cómo estás conduciendo». Partiendo desde la P21 y rodando en la humilde P16, no había otra solución si querían sacar algo positivo del Principado.
Hamilton, que andaba segundo pero lejos del líder Antonelli, paró en la vuelta 30 porque Ferrari dividió estrategias y decidió mantener al otro coche, Leclerc, en pista. El siguiente en parar, en la vuelta 32, fue Russell, que se pasó desesperado muchas vueltas detrás de Hadjar, lleno de problemas en su Red Bull. El undercut funcionó y el británico salió de boxes delante del francés, en cuarta posición virtual. Se retiraron, por cierto, Bottas y Bearman por problemas mecánicos. A Russell lo terminaron de desesperar cuando McLaren pidió a Norris frenar a su compatriota. Tarea fácil y exasperante para el piloto de atrás, que nunca puede pasar en Mónaco. El vigente campeón tuvo que abandonar en la vuelta 45: «Algo falla, mi batería…». Es la segunda vez que le ocurre de manera consecutiva.
Caos al final
Quien no sufrió y tuvo mucho ritmo durante toda la carrera fue el ganador Antonelli. El italiano ni se despeinó. Fue muy rápido y abrió hueco con los Ferrari: a falta de veinte vueltas, se puso a rodar un segundo más rápido que los Ferrari de Hamilton y Leclerc, justo detrás. Su Mercedes, que en los últimos años no ha ido bien en Mónaco, iba a un ritmo diferente que el resto y podía coger pianos que el resto no, como en la chicane del túnel. Cuando la carrera estaba muriendo, Stroll fue contra las protecciones y animó la carrera con un coche de seguridad en la vuelta 60.
La resalida se tradujo en otro coche de seguridad porque Leclerc, inexplicablemente, chocó en la última curva cuando se estaba reemprendiendo la carrera. Como las barreras estaban dañadas, salió una bandera roja que se inventó una mini carrera de nueve vueltas con todo por decidir. A Sainz se lo llevó Bortoleto en Loews en la resalida y tuvo que retirarse, mientras el resto de la parrilla se lo dejaba todo porque restaban escasas vueltas. Alonso rozó los puntos porque aprovechó sanciones y terminó undécimo mientras esperó una sanción de Pérez para meterse décimo.









