El Gran Premio de Mónaco siempre se marca en el calendario como esa cita única donde las flaquezas de los coches pueden quedar camufladas por las manos de los pilotos. Para Fernando Alonso y Aston Martin, las estrechas y reviradas calles del Principado se presentaban como la gran oportunidad de este inicio de temporada para pescar un buen resultado, entrar en la Q3 y asegurar puntos. Sin embargo, la realidad y las penurias del equipo verde han cambiado ese optimismo en una alerta por un problema que llevan arrastrando desde inicios de año y que pone en compromiso tomar la salida el domingo.
El origen de este contratiempo radica en una pieza fundamental del AMR26. Este año es el primero en el que Aston Martin fabrica su propia caja de cambios, después de habérsela comprado a Mercedes en la era anterior. Lo que sobre el papel nacía como un paso hacia adelante para la estructura de Silverstone, se ha convertido en un quebradero de cabeza desde las primeras carreras.
«Tenemos problemas en la caja de cambios desde Miami«, reconoció Alonso el jueves, destapando que la situación viene de lejos y que las soluciones aplicadas hasta ahora no han funcionado.
Más difícil todavía para Alonso en Mónaco
La gravedad del asunto no reside solo en la pérdida de rendimiento, sino en el comportamiento errático de la transmisión a baja velocidad. El piloto asturiano reveló con precisión el fallo exacto al que se enfrentan cada vez que salen a la pista. «Cada vez que bajamos de 40 km/h perdemos la sincronización de las marchas, así que tenemos que volver a sincronizarlas», ha revelado Alonso.
En un circuito convencional este fallo ya sería alarmante, pero en un trazado urbano como Montecarlo se convierte en una situación insostenible. De hecho, ya el viernes Alonso sufrió un toque en la salida del túnel que dañó el alerón delantero a causa de la brusquedad de los cambios de marcha para acomodar la recarga de energía, especialmente en los descensos de velocidad. «Estamos perdiendo mucho agarre delantero en la mitad de las curvas y parece que tenemos un subviraje crónico que no conseguimos resolver«, decía Fernando.
Sustos, correcciones y mucha falta de confianza en el Aston Martin
Las vueltas rápidas del asturiano eran al límite desde el principio, repletas de correcciones con un monoplaza sufrido. Aquí hay que encontrar confianza para acercarse a los muros y no da la sensación, desde fuera, de que ese AMR26 la ofrezca.
Las calles de Mónaco albergan zonas extremadamente lentas donde la velocidad cae por debajo de ese límite de 40 km/h. El ejemplo más claro es la famosa curva de Loews, la horquilla más lenta de todo el Mundial, donde los monoplazas se ven obligados a girar casi por completo la dirección. Esto implica que, si los ingenieros no dan con una solución definitiva, los pilotos de Aston Martin tendrían que sincronizar la caja de cambios en cada vuelta, perdiendo la fluidez necesaria para rodar cerca de los muros.
Más allá del tiempo por vuelta, el verdadero temor dentro de la escudería es la seguridad ante un fallo inesperado en plena frenada o aceleración. Fernando Alonso advierte de que si el problema no está arreglado ni siquiera podrán salir a pista a competir. «Mónaco no es el mejor circuito para que se reduzca una marcha aleatoriamente o se bloqueen los frenos traseros. Si eso ocurre chocaremos contra el siguiente muro y el piloto parecerá el culpable«, advertía horas antes de su incidente en Libres 1.

«A veces bajas una marcha y sientes que el motor empieza a empujar como si fueses a fondo»
La incertidumbre planea sobre el box de la escudería británica, que necesita verificar si las modificaciones introducidas tras las últimas carreras mitigan este comportamiento peligroso de la transmisión.
Alonso relata que «a veces bajas una marcha y sientes que el motor empieza a empujar como si fueses a fondo. Tenemos que asegurarnos de que en Canadá fuimos en la dirección correcta o en Mónaco ni siquiera podremos correr«.
«Los coches híbridos no deberían competir, así de sencillo. Probablemente sea la peor generación de coches que he pilotado nunca en Mónaco»
El fin de semana se mueve así entre dos extremos absolutos para Aston Martin: la opción de exprimir el coche en una de las pistas favoritas del piloto asturiano o la de quedarse metidos en el garaje si el coche sigue fallando de manera tan considerable.
«Ahora recuperamos mucha energía durante la frenada. El eje trasero está cargando la batería de forma masiva durante las frenadas. Y luego tienes estas reducciones de marcha en las que tienes que interactuar con el golpe de acelerador del motor para meter la siguiente marcha. Los coches híbridos no deberían competir, así de sencillo. Probablemente sea la peor generación de coches que he pilotado nunca en Mónaco», expresó el asturiano.
En esta pista necesitas sentirte cómodo con el coche, notar que agarra bien abajo y que tracciona en cada salida de curva. Eso es lo básico. Pero, por encima de todo, hace falta confianza. Y ahí es donde en Aston Martin van a tener que sudar para tapar los defectos del coche.









