La industria del motor, a veces demasiado cruel, ha visto pasar sin «pena ni gloria» coches que no merecían tal desprecio. Vehículos que se atrevieron a abandonar los convencionalismos y que, a cambio, recibieron una dosis de indiferencia por parte del mercado.
Hoy los revisamos con lupa. No bajo el calificativo de «decepcionantes», sino como lo que son; coches incomprendidos y adelantados a su época que deberían volver. En la primera foto, un hipotético MG 3 con influencias «Streetwire».
1. Dodge Caliber: una marca que podría volver y rivalizar con Cupra

Dodge es uno de los fabricantes de coches más antiguos y reconocidos de Estados Unidos. Allí se han labrado una gran reputación a base de modelos como el Charger o el Challenger. En España, el Dodge Dart y el 3700 eran sinónimo de lujo en los años 70. Con la llegada del siglo XXI, la marca del carnero tuvo una fugaz presencia en España de apenas cinco años. Cinco años de un fiasco total de ventas.
Y la idea era muy interesante. La publicidad de la época presentaba a Dodge como una marca de coches rebelde y desenfadada, que no atendía a convencionalismos. Combinaba los colores negro y rojo con rifts de guitarra en sus spots publicitarios. Personalmente, esta estrategia me recuerda a la de Cupra, que podría ser ahora su rival número 1 a batir.
De hecho, el Dodge Caliber llegó en 2006, un año antes que el Nissan Qashqai, uno de los primeros SUV compactos del mercado tal y como hoy los conocemos. Este compacto de diseño musculoso y exagerado presumía de una gama de motores potente a precio muy competitivo. Es más, hubo a la venta una variante SRT4 de 295 CV. ¿Aún no ves similitudes con el Cupra Formentor?
De regresar a Europa por tercera vez, Dodge tendría que aprovechar las plataformas y los motores de Stellantis, grupo empresarial del que ahora forma parte. Pero parece que en Europa no caben más marcas de las suyas. Los esfuerzos de Dodge se centran en su mercado natal. Sin embargo, su ausencia hoy es una lastima, más teniendo en cuenta que el Caliber vio el éxito potencial de los SUV antes que nadie.
2. Toyota iQ: Esta vez eléctrico, contra el nuevo Smart Fortwo

Toyota quiso dar una lección de poder en Europa presentando un rival directo del Smart Fortwo. Además, a priori parecía más interesante que el alemán que inventó la categoría. Con una longitud inferior a los 3 metros de largo, el Toyota iQ contaba con una configuración interior de 3+1. Es decir, tres asientos convencionales y uno de dimensiones compactas perfecto para un niño. Eso sí, el maletero era casi inexistente.
De diseño simpático y con una gama de motores de gasolina fiables y resolutivos para los desplazamientos en ciudad, el iQ era una gran idea. Una solución a las abarrotadas metrópolis europeas en el que el tamaño compacto se convertía en un factor de poder. No obstante, a Toyota le faltó trabajar un aspecto determinante para comercializar un nuevo modelo en aquella economía en crisis: que tuviera un precio competitivo.
El japonés arrancaba por encima de los 11.500 euros, más caro que un Ford Fiesta o un Seat Ibiza. Cualquiera de ellos era más versátil o potente. Lo cierto es que el Dacia Sandero de la época tenía un precio de partida de 7.000 euros. El utilitario rumano era también más espacioso y capaz en carretera. Del Toyota iQ se vendieron algunas unidades, pero nunca fue el super ventas que estimó Toyota.
No obstante, el mercado actual afronta ahora unos retos bien distintos. Con la electrificación como solución a las emisiones contaminantes a la atmósfera, Europa ha reordenado sus prioridades. Y la categoría de coches urbanos es en la que más sentido tiene equipar un propulsor eléctrico. Si Smart ha decidido traer de vuelta el Fortwo bajo el nombre #2 ¿por qué no un regreso del iQ de Toyota como 100% eléctrico?
3. Citroën C4 Cactus: una buena idea a la que le vendría bien un rescate

La marca gala ideó el C4 cactus como una alternativa de bajo precio a los compactos tradicionales. Ya se atrevía con un diseño único, una altura libre al suelo superior a la media y un precio inferior al de un Dacia Sandero de la actualidad.
Desde 13.250 euros, montaba un pequeño motor de 82 CV en su variante de acceso a gama. Apenas medía 4,15 metros de largo, pero su maletero firmaba un tamaño considerable de 348 litros y el habitáculo era muy amplio. Se vendieron bastantes unidades, las suficientes para no considerarlo un fracaso, pero los compradores perdieron el interés por él demasiado rápido.
El mercado actual precisa de coches baratos nuevos. En un ejercicio de traer de vuelta al C4 Cactus, la segunda generación debería ser un crossover eléctrico desarrollado sobre una plataforma china para reducir costes. Retomaría soluciones interesantes como las pantallas digitales minimalistas, la personalización y una simplificación extrema de la gama de motores. De esta forma, reduciría la complejidad de su distribución en Europa.
4. Toyota Prius: de superventas híbrido a rival perfecto para el Tesla Model 3

Antes de que genere una confusión, nos referimos al Toyota Prius de cuarta generación. Los dos anteriores modelos fueron un éxito brutal de ventas en España. Bajo consumo, motores fiables y un habitáculo espacioso. La última variante duró poco a la venta en España. Su hueco había sido suplantado por el Toyota Corolla Touring Sports, con el mismo motor híbrido y un diseño mucho menos «picassiano» que el del Prius.
No obstante, su comercialización sigue adelante en Estados Unidos con una quinta generación más convencional. Esta tiene una longitud 10 cm inferior a la del Tesla Model 3 y el BYD Seal, por lo que tendría que aumentar de tamaño para competir de tu a tu con estos dos.
Ojo, de montar un sistema 100% eléctrico podría acortar distancias con ambos en cuanto a matriculaciones anuales. Tras la gran acogida de un producto redondo como es el CH-R+, de copiar la fórmula en formato berlina podrían dar con la clave del éxito.
5. Rover Streetwise: así fue su último intento por sobrevivir en Europa

Cuando las marcas Rover/MG sufrían problemas económicos graves, aún intentaron mantenerse a flote con algunos lanzamientos arriesgados como el Rover Streetwise. En realidad, era un Rover 25 con una carrocería sobreelevada, pases de rueda ensanchados sin pintar, llantas de 17 pulgadas, rieles de techo y un nombre distinto para alejarse en la gama del compacto.
Por desgracia, el mercado no estaba preparado para un Dacia Sandero Stepway cinco años antes del lanzamiento del modelo rumano. Se convirtió en un fracaso y el último modelo de Rover en llegar a España. Tras la adquisición de SAIC, la marca comenzó a recuperar terreno. Llegando poco a poco incluso a España con una gama renovada y SUV superventas.
Ahora, el Rover Streetwise tendría sentido como una variante «SUV» del MG 3. Podría competir con el Dacia Sandero Stepway en su propio segmento: el de los utilitarios a precio de derribo. Equiparía un sistema híbrido o un motor de gasolina más económico. Para distanciarse del MG 3, podría lucir pases de rueda ensanchados sin pintar y una carrocería de altura libre al suelo superior a la del modelo estándar.
Así, MG completaría la oferta SUV con una alternativa de bajo coste de desarrollo y precio competitivo. De paso, atraería a muchos conductores interesados en una posición de conducción elevada, un precio contenido y una alternativa interesante al top-ventas Sandero Stepway.
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