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Mientras Europa pelea por la eólica marina, una ingeniería vasca acaba de soltar en el Cantábrico una boya de 42 metros que produce electricidad con las olas y aspira a bajar el precio un 50%

Mientras Europa pelea por la eólica marina, una ingeniería vasca acaba de soltar en el Cantábrico una boya de 42 metros que produce electricidad con las olas y aspira a bajar el precio un 50%

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Por: Rosa Vázquez Freire

Publicado: 20.05.2026 16:00

La búsqueda de nuevas fuentes de energía más sostenibles es una constante en nuestros días. Ya no solo encontrar nuevas sino mejorar y optimizar las existentes como la solar o la eólica. Una de las que quizás ocupe un segundo plano es la hidráulica o eólica marina por la complejidad y coste en muchas ocasiones de la infraestructura necesaria. El mar puede aportar mucho y cada vez más ojos se posan sobre él. Mientras la atención mediática se centra en la eólica marina, una ingeniería vasca lleva años trabajando en silencio para domar otra fuente de energía inagotable: el vaivén de las olas.

La empresa IDOM, con sede en Bilbao, acaba de desplegar en la plataforma marina BiMEP (Biscay Marine Energy Platform), frente a la costa de Bizkaia, su última generación del generador undimotriz MARMOK A-5. Se trata de una boya flotante de 42 metros de altura (el equivalente a un edificio de 14 plantas) que promete convertir el eterno movimiento del Cantábrico en electricidad con un coste hasta un 50% inferior al de las tecnologías anteriores.

Un gigante de acero que baila con las olas

El MARMOK A-5 no es un prototipo cualquiera. Es una mole de 5 metros de diámetro que desplaza 162 toneladas, de las cuales solo sobresalen 6 metros sobre la superficie del mar (el francobordo), mientras que 36 metros permanecen sumergidos. Está anclado al lecho marino a casi 90 metros de profundidad y ya está conectado a la red eléctrica a través de un cable submarino.

Pero su tamaño no es lo más sorprendente, sino cómo logra generar electricidad. El dispositivo utiliza una tecnología inteligente conocida como columna de agua oscilante (OWC). El movimiento de las olas hace que el nivel del agua dentro del cilindro suba y baje. Ese desplazamiento comprime y expande el aire atrapado en la cámara superior, generando un flujo que hace girar dos turbinas gemelas de 15 kW cada una.

La tercera generación: más lista y resistente

Aunque suene sencillo en teoría, sobrevivir en el Cantábrico es un desafío extremo. El MARMOK A-5 es la tercera generación de un concepto que IDOM lleva probando desde 2016. La versión anterior ya demostró ser capaz de soportar olas de más de 14 metros durante los duros inviernos del Atlántico.

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La novedad del modelo actual reside en su inteligencia de a bordo. Según la documentación técnica del proyecto, el nuevo MARMOK incorpora álabes controlables, baterías integradas y sistemas de gestión inteligente. Esto significa que la boya no es pasiva: puede ajustar la posición de sus palas en tiempo real para optimizar la captación de energía según el estado del mar, y almacenar el excedente en sus baterías internas para evitar picos de inestabilidad en la red.

Borja de Miguel, director del proyecto en IDOM, ha señalado que «este despliegue valida años de diseño e ingeniería», y supone el pistoletazo de salida para una fase de verificación en la que esperan demostrar un rendimiento superior en condiciones reales.

¿Por qué es tan difícil y por qué importa?

El gran obstáculo histórico de la energía undimotriz no es técnico, sino económico. Mantener maquinaria en el océano es caro. La corrosión del agua salada, el fouling (incrustaciones de organismos) y la dificultad de realizar reparaciones en alta mar disparan los costes operativos.

Estudios recientes sitúan el coste nivelado de la electricidad (LCoE) de las olas en torno a los 193 €/MWh, una cifra aún alta frente a la eólica o la solar. Sin embargo, la experiencia acumulada con este prototipo es clave. Entre 2016 y 2019, el MARMOK sirvió como banco de pruebas para el proyecto europeo OPERA, donde se ensayaron innovaciones en turbinas, sistemas de control y fondeo.

Según IDOM, la aplicación de estas lecciones aprendidas podría reducir el coste de la energía generada en más de un 50%. Además, la energía de las olas tiene una ventaja estratégica sobre la eólica o la solar: es predecible y constante. Mientras el viento para o el sol se pone, el oleaje mantiene su ritmo, ofreciendo un factor de disponibilidad que puede alcanzar el 90% del tiempo.

El laboratorio vasco que mira al mundo

El despliegue actual está financiado por el programa europeo EuropeWave, que ha destinado unos 20 millones de euros a acelerar estas tecnologías. Durante los próximos meses, el MARMOK A-5 será monitorizado 24/7 para evaluar su robustez estructural, facilidad de mantenimiento y eficiencia energética. Si las pruebas son exitosas, el País Vasco no solo habrá demostrado que es posible domar el Cantábrico, sino que habrá allanado el camino para la primera generación de parques undimotrices comerciales en Europa. La revolución azul no ha hecho más que empezar.

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Rosa Vázquez Freire

Rosa Vázquez Freire

Gallega nacida en 1987. Rosa cursó periodismo y su trayectoria profesional comenzó en su ciudad natal escribiendo en distintas secciones de El Correo Gallego, pasó por Correo TV y Compostela 24 horas. Antes de crear sus propios proyectos. Amplia experiencia redactando contenidos web de motor, F1, deportes... y dirigiendo la redacción de Grada 3 durante años

Contacto: info@autonocion.com
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