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7 GW de potencia gestionable, el equivalente a siete reactores nucleares: la batería térmica noruega que no usa litio ni metales raros, ya tiene 30 unidades encargadas por Amazon y promete 25 años de vida útil en los edificios europeos

7 GW de potencia gestionable, el equivalente a siete reactores nucleares: la batería térmica noruega que no usa litio ni metales raros, ya tiene 30 unidades encargadas por Amazon y promete 25 años de vida útil en los edificios europeos

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Por: Autonoción Redacción

Publicado: 11.08.2026 16:00

Llevamos unas cuantas olas de calor en los últimos meses, incluidas zonas que antes no sufrían por el calor extremo, por lo que el aire acondicionado se ha convertido en nuestro mejor aliado. Hay un sonido que se repite en las ciudades cuando el sol aprieta en verano y no es otro que el zumbido constante de los aires acondicionados, de los compresores que luchan por mantener los edificios habitables, de los motores que trabajan a pleno rendimiento para vencer el calor. Cada vez que ese zumbido se eleva, también lo hace la demanda eléctrica, y las redes se tensan hasta casi romperse. El problema no es que no haya suficiente energía, sino que la necesitamos en el momento justo en que más cuesta producirla.

Esa es la paradoja de la transición energética. No siempre falla la generación. A menudo, falla el ritmo. El sol brilla con más intensidad cuando muchos edificios están vacíos; el viento sopla a veces cuando nadie lo necesita. Y mientras tanto, seguimos diseñando redes eléctricas para soportar los picos de demanda más extremos, esos momentos en los que todo el mundo enciende el aire acondicionado a la vez, como si el calor fuera una conspiración contra los ingenieros. Esa manera de hacer las cosas es cara, ineficiente y, sobre todo, evitable.

Una startup noruega llamada Cartesian Energy ha encontrado una forma de evitarlo. Su invento, la Thermal Box, no genera electricidad, no usa litio ni metales raros, y sin embargo podría liberar el equivalente a la potencia de siete reactores nucleares en toda Europa. No es una exageración, es una estimación conservadora: según sus cálculos, al menos el cuatro por ciento de los edificios comerciales europeos podrían instalar una de estas cajas sin obras ni interrupciones, y el resultado sería liberar unos siete gigavatios de potencia gestionable. Eso significa menos centrales que construir, menos picos que cubrir y una red que respira mejor.

Amazon ya ha encargado las primeras treinta unidades para sus centros logísticos en tres países. Pero esta no es una historia de grandes corporaciones, sino de un principio físico tan antiguo como el hielo: almacenar energía cambiando de estado. Como un cubito de hielo que mantiene fría una bebida durante horas, la Thermal Box utiliza materiales que se funden y solidifican para guardar frío o calor cuando sobra energía, y devolverlo cuando hace falta. Sin electricidad de por medio, sin degradación química, y con una vida útil de 25 años. A veces, la solución más eficiente no es generar más, sino aprender a esperar.

El problema del ritmo: por qué las redes se ahogan en verano

Cada edificio comercial es un pequeño mundo de necesidades térmicas. Refrigeración para los alimentos, calefacción para las oficinas, aire acondicionado para los pasillos. Y todas esas demandas se disparan al mismo tiempo, justo cuando la electricidad es más cara y la red está más tensionada. Para cubrir esos picos, las compañías eléctricas tienen que poner en marcha centrales de respaldo, a menudo de gas, y eso dispara las emisiones y los costes. El problema no es técnico, es de sincronización. No generamos poca energía, sino que la generamos en el momento equivocado.

La caja que lo cambia todo: materiales de cambio de fase

El principio que utiliza Cartesian no es nuevo. Es el mismo que hace que una bolsa de hielo mantenga fría una lesión durante horas, o que un acumulador de calor para la mano funcione sin electricidad. Cuando un material cambia de estado, de sólido a líquido o viceversa, absorbe o libera una enorme cantidad de energía sin que su temperatura varíe. Eso es el calor latente, y es una forma extraordinariamente eficiente de almacenar energía.

La Thermal Box utiliza materiales de cambio de fase (PCM) que pueden fundirse y solidificarse miles de veces sin degradarse. Cuando hay electricidad barata o excedentes solares, el sistema carga la caja enfriando o calentando el material hasta que cambia de estado. Cuando el edificio necesita energía, la caja la devuelve. El resultado es que los compresores y las bombas de calor no tienen que trabajar en los momentos de mayor demanda, y la red respira.

El truco que lo hace posible: saber lo que hay dentro

Almacenar calor en un PCM no era el gran desafío. El problema era controlarlo. En una batería eléctrica, puedes medir el voltaje y saber cuánta energía queda. En una caja llena de material parcialmente sólido y parcialmente líquido, saber el estado de carga es como intentar adivinar cuánto hielo queda en un vaso sin mirar dentro. Alexis Sevault, fundador de Cartesian, lo llama «el problema del gato de Schrödinger» aplicado a un depósito.

La solución fue un sistema de sensores ultrasónicos que permite medir el estado del material sin interferir en su funcionamiento. Ese avance, patentado por la compañía, fue clave para que la Thermal Box dejara de ser un simple acumulador de calor y se convirtiera en una batería gestionable. Por este desarrollo, Cartesian recibió el Nordic Innovation Award en 2025.

Los números que impresionan: 7 GW, 25 años y un 38% más de refrigeración

Las cifras del proyecto son tan llamativas como prometedoras. Cartesian estima que si al menos el cuatro por ciento de los edificios comerciales europeos instalara su sistema, se podrían liberar unos 7 GW de potencia eléctrica. Eso equivale a la potencia nominal de siete reactores nucleares convencionales. No significa que las Thermal Box generen esa energía, sino que evitarían tener que construirla, porque desplazarían la demanda de los momentos de pico a los momentos valle.

Las pruebas en los almacenes de Amazon, que sufrían una insuficiencia de capacidad de refrigeración, han demostrado que la Thermal Box permite aumentar la capacidad efectiva de refrigeración en un 38% sin incrementar proporcionalmente el consumo eléctrico. La inversión se amortiza en unos cinco años, y la vida útil esperada de cada unidad es de 25 años. Treinta unidades ya están en construcción para centros logísticos de Amazon en tres países diferentes.

Edificios viejos y normas nuevas

Los edificios en Europa se están haciendo viejos. La gran mayoría se construyó el siglo pasado y casi todos pierden energía por los cuatro costados. El problema es que reformar una casa entera es caro y lento: al ritmo actual, tardaríamos un siglo en ponerlos todos al día. La nueva normativa europea nos va a obligar a cambiar, exigiendo edificios sin emisiones muy pronto. Pero el verdadero reto no es lo que vamos a construir mañana, sino arreglar lo que ya tenemos hoy.

Aquí es donde entra Thermal Box. No necesitas meterte en obras interminables ni cambiar toda la instalación de tu casa. Se acopla de forma sencilla, tanto dentro como fuera, a lo que ya tienes. Es la solución real y sin complicaciones para ese enorme porcentaje de edificios que ya están en pie y necesitan un cambio urgente.

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