Pure Lithium, una empresa con sede en Chicago, acaba de comunicarnos que una de sus celdas de litio metálico con tecnología Advanced Anode superó los 9.315 ciclos de carga y descarga en laboratorio.
El dato, que se hizo público el pasado 26 de agosto de 2026 es el resultado de un conjunto de pruebas que se hicieron a 1C —una hora para cargar y otra para descargar— y con una profundidad de descarga del 100% lo que implica en que en cada ciclo se vació y se llenó por completo toda la batería. La firma añade que la pérdida de capacidad fue mínima y que la celda sigue ciclando.
Esas cifras, si se confirman fuera del laboratorio, estarían muy por encima de lo habitual en iones de litio comerciales, cuyo rango suele situarse entre unos 250 y 2.000 ciclos, según química y uso. Pure Lithium sostiene que, en condiciones equivalentes, no conoce otro desarrollo de litio metálico con un resultado comparable.
¿Por qué el litio metálico parece la clave pero no ha triunfado?
Sustituir el grafito del ánodo por litio metálico es una de las vías más estudiadas para subir la densidad energética. El litio metálico tiene una capacidad específica mucho mayor que el grafito. De hecho, la empresa habla de un orden de magnitud en el ánodo y, en el conjunto de la celda así como de un posible aumento de capacidad y una notable reducción de peso y coste. El obstáculo histórico ha sido la vida útil y es que el metal se degrada con los ciclos, aparecen dendritas y la celda pierde capacidad o se vuelve insegura.
Pure Lithium dice haber atacado ese problema rediseñando el sistema completo —ánodo, electrolito, arquitectura de la celda y suministro de materiales— en lugar de optimizar solo una pieza. Su fundadora, presidenta y CEO, Emilie Bodoin, argumenta que la vida útil es el factor que más pesa en la baterías y este coste puede bajar hasta un 75% con esta tecnología según la estimación es de la propia compañía.
Un salto respecto a 2025
En enero de 2025 la misma empresa había informado de más de 2.200 ciclos, también a 1C y 100% de profundidad de descarga, con más del 80% de capacidad retenida. Aquel ánodo, según explicaron entonces, estaba pensado para unos 1.000 ciclos. En poco más de un año y medio el dato publicado se multiplicó por cuatro.
El laboratorio está bien pero aquí lo que importa es la calle
Los resultados son de laboratorio y proceden de la propia compañía. Falta ver si se replican en celdas de mayor formato, a temperaturas y humedades reales, con packs y con producción a escala. Si eso ocurre, el interés se extendería a vehículos eléctricos, respaldo de centros de datos y almacenamiento en red, donde cada ciclo extra abarata el kilovatio-hora almacenado a lo largo de la vida del sistema.
¿Lograrán salir de la fase de laboratorio?













