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Calientan miles de toneladas de arena a más de 500 grados con la luz y el viento que sobran y guardan ese calor durante meses: ahora prueban a devolverlo convertido en electricidad

Calientan miles de toneladas de arena a más de 500 grados con la luz y el viento que sobran y guardan ese calor durante meses: ahora prueban a devolverlo convertido en electricidad

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Por: Autonoción Redacción

Publicado: 09.06.2026 18:00

En un mundo que tiende cada vez más hacia las energías limpias y renovables, se da una paradoja. Y es que, a veces, tenemos ‘demasiada’ energía limpia y la forma de almacenarla o contenerla para poder usarla en momentos de necesidad rompe con esa limpieza ya que las baterías de litio son contaminantes, costosas y con una vida útil no siempre demasiado larga.

En los días de mucho y fuerte viento o de sol radiante, los parques eólicos y las plantas solares producen más electricidad de la que podemos consumir. Al no poder almacenarla de forma eficiente, esa energía se desperdicia. Horas o días después, cuando el viento cesa o cae la noche, encendemos centrales de gas o carbón para cubrir la demanda. Es como si un agricultor tirase la comida que le sobra en verano porque no tiene nevera para guardarla hasta el invierno.

La búsqueda de alternativas a las baterías de litio, que son caras, se degradan con el tiempo y, sobre todo, no están diseñadas para almacenar energía durante semanas o meses, es un carrera con mucha competencia y alternativas cada vez más sorprendentes. Finlandia, un país que sabe mucho de inviernos largos y fríos, acaba de poner en marcha una respuesta sorprendentemente sencilla: una torre rellena de arena caliente. 

Una idea de dos amigos finlandeses que se hizo realidad

La historia de esta tecnología comienza en 2018, cuando dos amigos finlandeses, Markku Ylönen y Tommi Eronen, fundaron la empresa Polar Night Energy. Su idea era tan simple que parecía ingenua: ¿y si usamos la arena como una gigantesca batería térmica? La arena es barata, abundante, no es tóxica y, lo más importante, tiene una gran capacidad para retener el calor durante mucho tiempo. Cualquiera que haya caminado descalzo sobre la arena de la playa lo sabe.

Lo que estos dos emprendedores hicieron fue escalar ese principio doméstico a nivel industrial. Construyeron un silo aislado, lo llenaron de arena (o más bien, de esteatita triturada, un subproducto de la fabricación de chimeneas) y diseñaron un sistema para calentar esa arena con el excedente de las energías renovables. El resultado: calor limpio almacenable durante meses con pérdidas mínimas. En junio de 2025, pusieron en marcha en Pornainen (sur de Finlandia) la batería de arena más grande del mundo hasta ese momento, con 100 MWh de capacidad.

¿Cómo funciona una batería de arena? El termo eléctrico más grande del mundo

Además de más limpia, esta batería de arena es más sencilla de entender que la complejidad de reacciones electroquímicas que conlleva la de litio. Es como si tuviésemos un termo eléctrico de casa. El principio es idéntico, pero cambiando el agua por arena y escalando el tamaño hasta convertirlo en un silo de 13 metros de alto y 15 de ancho (el tamaño de una casa de dos plantas).

El proceso tiene tres fases muy sencillas:

  • Carga (calentar la arena): cuando hay un excedente de energía solar o eólica (por ejemplo, un día de mucho viento en el que las turbinas producen más de lo que se consume), esa electricidad sobrante se utiliza para calentar resistencias. Estas resistencias calientan aire, y ese aire caliente se inyecta en el silo a través de un sistema de tuberías. El calor se transfiere a la arena, que puede alcanzar temperaturas de hasta 500-600 °C.
  • Almacenamiento (conservar el calor): una vez caliente, la arena retiene ese calor de forma natural. Gracias al aislamiento del silo (similar a las paredes de un termo de café de buena calidad), las pérdidas son mínimas: apenas un 1-2% al mes. Esto significa que la arena calentada en junio puede seguir estando a más de 100 °C en diciembre. Es, literalmente, una forma de guardar el verano para el invierno.
  • Descarga (usar el calor): cuando llega la demanda (por ejemplo, una tarde fría de enero), el sistema invierte el flujo: hace circular aire frío a través de la arena caliente. Ese aire se calienta rápidamente y se utiliza para dos cosas. La primera y más inmediata es calentar agua para la red de calefacción urbana (radiadores, suelo radiante, agua caliente sanitaria). En Finlandia, donde las temperaturas invernales caen fácilmente por debajo de -20 °C, la calefacción no es un lujo, es una necesidad vital. La segunda, aún en fase experimental, es usar ese aire caliente para generar electricidad (por ejemplo, accionando una turbina de vapor). Devolver calor a la red eléctrica es el próximo gran paso.

Finlandia ya calienta escuelas y piscinas con arena

No estamos hablando de un proyecto de laboratorio. La batería de arena es una realidad que está en funcionamiento y conectada a la red de calefacción urbana real. Ya suministra calor a edificios públicos, hogares, bibliotecas e incluso a la piscina municipal de la localidad. Los resultados han sido tan positivos que la empresa y sus socios han decidido ir a por un proyecto aún más ambicioso.

En noviembre de 2025 se anunció un acuerdo entre Polar Night Energy y Lahti Energia para construir, en la localidad de Vääksy, la mayor batería de arena del mundo. Sus cifras son impresionantes: almacenamiento de 250 MWh, potencia de 2MW, temperatura superior a 500º C, 2.400 toneladas de arena, 14 met5ros de alto por 15 de ancho y se comenzó a construir a principios de este año. Se prevé que esté operativa en el verano de 2027.

El objetivo de esta instalación es ambicioso: reducir el uso de gas natural en calefacción en un 80% y disminuir las emisiones de CO2 en unos 160 toneladas anuales.

Ventajas: barata, eterna, local y sin litio

Las ventajas de esta batería de arena saltan a la vista. Para empezar, ,a arena cuesta entre 10 y 30 dólares la tonelada. El litio, en cambio, ronda los 10.000-15.000 dólares por tonelada. Por otro lado, una batería de litio pierde capacidad tras 2.000-3.000 ciclos (unos 8-10 años). La arena no se degrada. El silo puede durar 50 años o más sin perder eficiencia.

Además, mientras una batería de litio no puede retener energía durante meses sin pérdidas enormes, la arena aguanta el calor del verano hasta el invierno con pérdidas mínimas. Por no hablar de que es un recurso presente en casi todas partes sin la dependencia que el litio genera.

El gran reto: electricidad

La tecnología tiene, sin embargo, un «pero» importante: por ahora, solo entrega calor, no electricidad. Por eso, el gran reto actual de Polar Night Energy y otras empresas del sector es demostrar que se puede reconvertir ese calor almacenado de nuevo en electricidad de forma eficiente. Si se consigue alcanzar una eficiencia eléctrica del 50-60% (algo factible con turbinas de última generación y ciclos combinados), la batería de arena pasaría de ser una solución para calefacción a convertirse en un competidor directo de las baterías de litio.

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