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No es que Tesla lo esté haciendo especialmente bien, es que el resto de marcas lo están haciendo muy mal y la prueba es el nuevo Audi A2

No es que Tesla lo esté haciendo especialmente bien, es que el resto de marcas lo están haciendo muy mal y la prueba es el nuevo Audi A2

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Por: Luis Reyes

Publicado: 07.09.2026 13:38

Cada vez que se discute cuál es la berlina eléctrica más solvente del segmento, el Model 3 reaparece. No porque Tesla haya reinventado el producto en los últimos años —de hecho, en varios frentes ha avanzado más despacio que otros fabricantes (como en la carga) o directamente, ha metido la pata con sus nuevas celdas o equipamiento en el Model Y—, sino porque el resto del mercado sigue chocando con los mismos lastres: software tosco, recargas mediocres y precios que en muchas ocasiones resultan difíciles de justificar. El Model 3 no destaca tanto por lo excepcional que es, sino por lo fácil que le resulta dejar atrás a rivales que tras años en el mercado, deberían tener ventaja.

El motivo de este artículo de opinión no es otro que el lanzamiento del Audi A2. Os voy a ser sincero, no me puedo creer que un grupo como el Grupo Volkswagen esté anunciado despidos, recortes e incluso el fin de marcas un viernes y el lunes nos presente un A2 eléctrico poco competitivo en tecnología y precio. ¿De verdad tanto cuesta copiar al que va bien?

La fiabilidad sigue marcando la diferencia

Da igual cuántos informes de calidad inicial publiquen las consultoras europeas porque cuando se miran datos de fiabilidad a medio y largo plazo, el Model 3 suele situarse en la zona alta, mientras muchas berlinas eléctricas premium europeas acumulan incidencias eléctricas, fallos de software y problemas de pantallas que ya deberían estar superados. Tesla no fabrica un coche impecable —los ajustes de carrocería o la calidad de algunos componentes han generando críticas—, pero sus rivales tropiezan en lo esencial de un eléctrico: la parte eléctrica y digital.

Ahí está, probablemente, el contraste más claro. El sistema de Tesla lleva años recibiendo actualizaciones OTA que incorporan funciones y mejoras, no solo correcciones. Mientras tanto, buena parte de las marcas europeas siguen ofreciendo interfaces lentas, menús desordenados y actualizaciones que llegan tarde o no llegan. Los fabricantes chinos son los que más se han acercado: BYD, XPeng o Zeekr ya disponen en sus catálogos de hardware competitivo e incluso superior en pantallas y sensores –bueno, sin ir más lejos Tesla compra baterías a BYD-. Les falta, no obstante, ese último grado de madurez de software y de conjunto dinámico porque la integración entre motor, chasis y electrónica de Tesla sigue resultando más redonda, aunque el hardware chino no tenga, en teoría, nada que envidiar.

Europa: buena dinámica, bajón en calidad y carga a la baja

El caso europeo es el más llamativo. Las marcas alemanas siguen construyendo coches con un comportamiento dinámico excelente; eso no se discute. El problema está en el resto y es que la calidad percibida ha caído en los últimos años —plásticos, ajustes y materiales que antes no se cuestionaban ahora generan muchas quejas—, las velocidades de carga siguen siendo discretas –a excepción de Mercedes o BMW en sus últimos modelos- frente a lo que ya hay en el mercado, y el sistema eléctrico y el software no están a la altura de lo que se cobra. Se nota sobre todo en la gestión térmica de la batería, en la precarga de rutas y en la respuesta de las ayudas a la conducción, que a menudo se sienten menos afinadas que las de un Model 3 con varios años a sus espaldas (y a pesar de las falsas promesas del FSD).

El precio, el golpe definitivo

Tesla vende el Model 3 desde poco más de 33.000 euros (y hay que restar ayudas), con pantalla central, asistencia a la conducción de serie, actualizaciones OTA, autonomía razonable y acceso a la red de Superchargers. Las berlinas eléctricas alemanas de tamaño comparable, en su versión más asequible, superan con facilidad los 45.000 euros —y eso en el mejor de los casos, sin extras que en Tesla ya vienen de serie—. No es una diferencia de matices, son más de diez mil euros de holgura para un producto que, en varios apartados clave, rinde peor.

Entonces, ¿por qué Tesla sigue saliendo ganando?

La respuesta breve es que Tesla no necesita ser perfecta: le basta con ser coherente. Mientras el resto elige entre recortar calidades para contener costes, mantener cargas lentas por decisiones de plataforma o depender de terceros para el software, Tesla controla batería, electrónica, software y red de recarga. Esa ventaja no nace tanto del genio de sus ingenieros como de la falta de determinación de sus competidores.

No es una defensa ciega del Model 3, que tiene defectos y margen de mejora. Es un recordatorio de que no se gana solo siendo bueno, sino evitando los errores que el resto sigue cometiendo. Y en ese terreno, de momento, Tesla sigue prácticamente sola.

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