La empresa británica Rolls-Royce ha dado un nuevo paso en este proyecto de modernización. Se trata de un ambicioso programa de actualización de la flota de bombarderos estratégicos B-52 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. En las instalaciones de prueba del Centro Espacial Stennis de la NASA, en Mississippi, continúan las evaluaciones de los nuevos motores F130 que equiparán a estos icónicos aviones.
Un salto tecnológico para una leyenda que ya tiene 66 años
La Fuerza Aérea estadounidense (USAF) busca extender la vida útil de sus B-52H, que pasarán a denominarse B-52J, más allá del año 2050. El corazón de esta modernización es el Programa de reemplazo de motores comerciales (CERP), liderado conjuntamente por Boeing y Rolls-Royce.
En este proyecto se sustituirán los ocho motores Pratt & Whitney TF33-PW-103 con tecnología de los años 60, por ocho turbofanes F130 de última generación. La configuración se mantendrá igual con cuatro góndolas dobles con dos motores cada una, preservando la conocida silueta del bombardero.
Pruebas que marcan un antes y un después
Las primeras pruebas se centran en dos motores montados en configuración de góndola doble, idéntica a la del B-52. Los ensayos evalúan principalmente el comportamiento aerodinámico en condiciones de viento cruzado y el correcto funcionamiento del sistema de controles digitales del motor. El avión también recibirá una nueva aviónica, una actualización de controles, mejoras en las intslaciones y en los cableados.

Los resultados iniciales son muy alentadores, según informó la compañía. Durante los próximos meses se analizarán los datos recogidos para afinar aún más el rendimiento. Esta es la primera vez que los F130 se prueban en esta disposición específica para el bombardero.
Beneficios operativos y colaboración
Los nuevos motores prometen transformar las capacidades del B-52. Se espera una reducción drástica en el consumo de combustible, menor necesidad de reabastecimiento en vuelo, costes de mantenimiento más bajos y una disminución notable en las emisiones. Además, su gran durabilidad permitirá que los motores permanezcan instalados durante toda la vida útil extendida del avión, unos 30 años adicionales.
Rolls-Royce trabaja en estrecha colaboración con la USAF y Boeing, responsable de la integración general del motor y del programa de modernización del avión.
Producción estadounidense y futuro del programa
Los motores F130 se fabricarán, ensamblarán y probarán en las instalaciones de Rolls-Royce en Indianápolis, la mayor planta de producción de la compañía en Estados Unidos. En los últimos años, la empresa invirtió más de 1.000 millones de dólares en modernizar sus instalaciones.
Los F130 fueron seleccionados por la USAF en septiembre de 2021 tras un proceso de concurso. Derivados de la exitosa familia de motores comerciales BR, acumulan más de 30 millones de horas de operación con un historial de muha fiabilidad.
Tras superar la revisión crítica de diseño, la integración de los nuevos motores en el primer bombardero comenzará en San Antonio, Texas, durante el año 2027. Las pruebas de vuelo están programadas para 2029.
Este programa no solo asegura la continuidad del B-52 como pilar de la disuasión estratégica estadounidense, sino que lo prepara para operar con mayor eficiencia y sostenibilidad durante las próximas décadas.













