BYD ha hecho exactamente lo que muchos esperábamos. El DOLPHIN G DM-i parece haber recogido todas las críticas y pruebas del segmento B y haber construido un coche “como nos gusta”. Es uno de los ya varios modelos desarrollados específicamente por la marca para Europa y, tras probarlo, se nota.
Con un sistema híbrido enchufable DM-i único en su categoría, hasta 105 km de autonomía eléctrica, un maletero de 425 litros (líder en el segmento) y un consumo ponderado de solo 1,4 l/100 km, el DOLPHIN G DM-i llega con un precio de acceso de 18.700 euros (con todas las promociones).
Diseño exterior
El BYD DOLPHIN G DM-i adopta con acierto el lenguaje de diseño “Ocean-inspired” de la marca, caracterizado por líneas suaves, superficies fluidas y una integración muy cuidada de los elementos funcionales. Con 4.160 mm de longitud y 1.825 mm de ancho, es un coche compacto y fácil de manejar en ciudad, pero su aplomo visual y las proporciones bien resueltas le dan presencia sin resultar voluminoso.
El frontal es limpio y moderno. La firma luminosa LED se integra de forma elegante y las tomas de aire inferiores, pensadas para el sistema de refrigeración del propulsor Dual Mode, quedan disimuladas de manera inteligente. Las líneas verticales en los extremos del paragolpes refuerzan visualmente la anchura del coche y le dan un toque de carácter. Es un morro que transmite confianza y modernidad sin caer en agresividad excesiva.

De perfil destaca el trazo ascendente que nace en la aleta delantera y recorre toda la carrocería hasta la zaga. Esta línea, combinada con las superficies limpias de la parte inferior de las puertas, estiliza la cintura del vehículo y genera una sensación de movimiento. Tras la línea de corte de la puerta trasera, el pilar C juega de forma interesante con el diseño para crear dinamismo y dirigir la mirada hacia el techo flotante, uno de los elementos más logrados estéticamente. Las llantas contribuyen de forma notable a la imagen final: las de 16” de los Active y Boost son correctas, pero las de 18” bitono del Comfort y, sobre todo, las de 18” en negro brillante del Sport, elevan claramente el aspecto del coche y le dan un aire más deportivo y premium.
La zaga es moderna y coherente. La franja LED que recorre todo el ancho del vehículo integra los pilotos LED traseros y el logotipo de BYD de forma muy limpia. El paragolpes inferior tiene formas esculpidas que refuerzan la sensación de anchura y el sutil alerón de techo, que alberga la tercera luz de freno, remata el conjunto con elegancia.

En los acabados Sport y Comfort con llantas oscurecidas o bitono, el DOLPHIN G DM-i gana mucho carácter y se aleja del aspecto “utilitario puro” que tienen muchos rivales de su segmento. Es un diseño moderno, bien proporcionado y que transmite calidad. No es un coche que busque llamar la atención a cualquier precio, pero tiene una presencia agradable, actual y que no pasa desapercibida.
Personalmente me ha gustado mucho. BYD ha conseguido un equilibrio interesante entre diseño fresco y practicidad real para el uso europeo. Es un exterior que refleja bien lo que luego ofrece el coche: algo más maduro y cuidado de lo que uno espera en un utilitario de este precio.
Interior y calidad percibida
El habitáculo del DOLPHIN G DM-i transmite una sensación de sobriedad y buena estructuración desde el primer momento. Las líneas horizontales del salpicadero amplían visualmente el espacio y todo parece estar en su sitio de forma lógica. Los materiales principales tienen un tacto duro y correcto y los ajustes son sólidos, lo que genera una percepción de calidad superior a lo que uno espera en un utilitario de este precio.
Me ha sorprendido gratamente la calidad de montaje. Durante la prueba no he detectado ni un solo crujido ni ruido parásito, algo que no siempre se consigue en este segmento. Los componentes también están a buen nivel, especialmente las cámaras, que ofrecen una resolución muy buena y una imagen clara tanto de día como de noche.
Sin embargo, hay varios aspectos que no me han convencido. El uso de piano black en el salpicadero me parece un error. Se ensucia con mucha facilidad (dedos, polvo, reflejos) y se raya con una facilidad sorprendente. Es un material que queda muy bien en las fotos pero que en el uso real diario penaliza claramente la percepción de calidad. Además, echo en falta más botones físicos para las funciones importantes. Tener que navegar por varios menús para encender las luces o acceder a ciertos ajustes es poco práctico y resta inmediatez.

El climatizador automático es eficaz, pero las numeraciones de temperatura son demasiado pequeñas y cuesta leerlas con rapidez. El sistema multimedia es fluido y claro, pero le falta un poco más de pulido en la ergonomía de algunos menús.
El sonido del cierre de las puertas es otro punto mejorable y es que suena un poco a “lata”, aunque el coche no transmite en ningún momento sensación de baja calidad estructural. Es un detalle que chirría un poco con el resto del conjunto.
En el lado positivo, el espacio es holgado, especialmente en las plazas traseras, y los asientos delanteros son cómodos (con calefacción y regulación eléctrica en los acabados altos). La iluminación ambiental adaptativa de los Comfort y Sport ayuda a crear un ambiente agradable por la noche.
Infoentretenimiento y tecnología
El sistema de infoentretenimiento del DOLPHIN G DM-i es uno de los puntos más destacados del coche, especialmente en los acabados Boost, Comfort y Sport. La pantalla táctil de 12,8” es grande, tiene buena resolución y ofrece una interfaz moderna y relativamente fluida. En los acabados Comfort y Sport integra el ecosistema completo de Google (Google Maps, Google Assistant y la posibilidad de instalar aplicaciones adicionales como plataformas de streaming o juegos), algo poco habitual en este segmento y que supone una ventaja real frente a la mayoría de sus rivales.
Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos están disponibles en toda la gama y funcionan de forma estable. El control por voz “Hi, BYD” responde con bastante naturalidad y permite gestionar navegación, climatización, música y algunas funciones del vehículo sin apartar las manos del volante. Las actualizaciones OTA y el servicio en la nube de BYD (con datos de entretenimiento gratuitos durante los primeros dos años) completan un paquete tecnológico bastante completo para un utilitario de este precio. Personalmente creo que le falta Gemini porque el asistente de Google se queda muy justo.

El Head-Up Display panorámico (W-HUD) de los acabados Comfort y Sport es un elemento muy positivo. Proyecta información relevante de forma clara en el parabrisas y ayuda a mantener la atención en la carretera. También es de agradecer la carga inalámbrica de 15 W con refrigeración (desde el acabado Boost aunque se queda corta en potncia) y los puertos USB traseros de carga rápida.
Dicho esto, el sistema todavía tiene margen de mejora. Aunque es fluido y los menús son claros en general, le falta un poco de pulido en la ergonomía. Algunos accesos siguen siendo demasiado profundos y la integración entre las diferentes pantallas (instrumentación de 8,8” y central) no es tan perfecta como en otros sistemas más maduros. Además, la dependencia de la pantalla táctil para funciones básicas (como el control de luces o ciertos ajustes rápidos) penaliza la usabilidad diaria, algo que ya se echa de menos en el uso real.
En el apartado tecnológico puedo confirmaros que el DOLPHIN G DM-i está por encima de la media del segmento B gracias a la pantalla grande, Google integrado en los acabados altos y elementos como el Head-Up Display. Es un sistema moderno y útil, pero todavía necesita algo más de refinamiento en la experiencia de uso para estar completamente redondo y ojo, que con esto no quiero decir que no le pueda plantar cara a sus rivales.
Habitabilidad y maletero
El DOLPHIN G DM-i destaca especialmente por su excelente aprovechamiento del espacio interior. Con una batalla de 2.610 mm (superior a la de muchos compactos tradicionales), ofrece una habitabilidad muy generosa para un utilitario de su tamaño. Las plazas traseras son holgadas, con buena distancia para las piernas, altura al techo suficiente incluso para adultos altos y una anchura que permite viajar cómodamente a dos personas en trayectos medios. Es probablemente uno de los coches del segmento B que mejor trata a los ocupantes de atrás.
Delante, el espacio también es correcto. Los asientos delanteros son amplios y cómodos, con buena sujeción y reglajes suficientes en todas las versiones (y regulación eléctrica con apoyo lumbar en los acabados altos). La posición de conducción es natural y la visibilidad hacia adelante es buena gracias al capó bajo. Echo en falta más reglajes en el asiento del acompañante delantero.

El maletero es uno de los grandes argumentos del coche. Sus 425 litros de capacidad (incluyendo un compartimento discreto de 45 litros bajo el suelo) lo sitúan como líder en el segmento B y por encima de muchos compactos del segmento C. Las formas son aprovechables, tiene numerosos ganchos fijos en los laterales para sujetar bolsas de la compra y la boca de carga es amplia. Con los asientos traseros abatidos en proporción 40:60 se alcanza un volumen de 1.225 litros, lo que lo convierte en un coche muy práctico para viajes y uso familiar.
La bandeja del maletero es bastante endeble y se nota frágil al manipularla, aunque no es un problema grave en el uso diario. La iluminación del maletero es correcta y el acceso es fácil gracias a la altura del portón.
Motor y sistema de propulsión
El DOLPHIN G DM-i utiliza la tecnología Dual Mode (DM-i) de BYD, que supone un enfoque diferente al de la mayoría de híbridos enchufables del mercado. En lugar de priorizar el motor de combustión, este sistema da preferencia al funcionamiento eléctrico. El motor eléctrico síncrono de imanes permanentes entrega por sí solo 163 CV (120 kW) y 210 Nm, lo que permite una conducción silenciosa, con respuesta instantánea y una sensación muy similar a la de un coche 100% eléctrico en la mayoría de situaciones cotidianas.
El motor de gasolina Xiaoyun 1.5 litros (95 CV y 120 Nm) actúa principalmente como generador y solo se acopla mecánicamente a las ruedas cuando es estrictamente necesario (fuertes aceleraciones o crucero a velocidad constante eficiente). El sistema puede funcionar en hasta cinco configuraciones diferentes en modo HEV de forma completamente automática, optimizando siempre la eficiencia.

BYD ofrece dos tamaños de batería Blade (LFP):
- En el acabado Active (7,42 kWh) se homologan 40 km de autonomía eléctrica WLTP y 1.020 km de autonomía total combinada.
- En los acabados Boost, Comfort y Sport (18,3 kWh) la autonomía eléctrica sube hasta los 105 km WLTP y la autonomía total combinada alcanza los 1.040 km, con un consumo ponderado de solo 1,4 l/100 km y unas emisiones de CO₂ de 32 g/km.
Durante la prueba los consumos se mantuvieron bajos y la autonomía real se acercó bastante a los 1.040 km anunciados cuando se circulaba con la batería cargada. Aun así, prefiero ser prudente y esperar a una prueba de mayor duración y condiciones más variadas antes de dar por definitivas estas cifras.
En cuanto a prestaciones, el DOLPHIN G DM-i acelera de 0 a 100 km/h en 8,3 segundos y alcanza una velocidad máxima de 180 km/h. En la práctica se mueve con mucha soltura tanto en ciudad como en carretera. La respuesta del acelerador es inmediata gracias al motor eléctrico y la transición entre modos es suave e imperceptible en la mayoría de casos.
La dinámica es uno de los aspectos que más me ha gustado. El coche es ágil, tiene un buen peso de dirección y un volante de grosor adecuado. El aplomo es notable y el paso por curva transmite seguridad, con un comportamiento más propio de un coche de segmento superior. La suspensión es dura pero confortable y filtra muy bien las irregularidades del firme, ofreciendo un compromiso excelente entre deportividad y confort de marcha.
La carga es otro punto fuerte en las versiones con batería grande: admiten hasta 6,6 kW en corriente alterna (carga completa en unas 2,9 horas) y 39 kW en corriente continua, pasando del 10% al 80% en solo 26 minutos. Además, incorporan la función V2L (Vehicle-to-Load), que permite alimentar dispositivos externos (desde un portátil hasta una nevera portátil o luces) con la energía de la batería del coche (potencia de salida de 3.3 kW).
Precios BYD DOLPHIN G DM-i
El BYD DOLPHIN G DM-i ya está a la venta con estas tarifas recomendadas (Península y Baleares con campañas, Plan Auto+ y descuento de financiación):
- Active: desde 18.700 €
- Boost: desde 21.376 €
- Comfort: desde 22.846 €
- Sport: desde 23.826 €
Las primeras entregas están previstas para finales de junio.
¿Me lo compraría?
Sin duda alguna, sí me lo compraría. Me parece un producto excelente, único en su categoría y sin rivales directos reales en el segmento B europeo.
Hasta ahora, si querías un utilitario híbrido eficiente y con buena relación calidad-precio, las opciones más razonables eran el Toyota Yaris Hybrid o el Renault Clio E-Tech. Ambos son muy buenos coches, bien resueltos y con una fiabilidad contrastada. Pero el BYD DOLPHIN G DM-i cambia completamente las reglas del juego.
Por un precio más bajo (desde 18.700 euros con promociones), ofrece prestaciones claramente superiores, una dinámica más refinada y, sobre todo, la etiqueta CERO de la DGT gracias a su sistema híbrido enchufable real. Eso supone ventajas de circulación, aparcamiento y acceso a zonas restringidas que los híbridos convencionales no tienen. Además, su autonomía eléctrica de hasta 105 km permite hacer la gran mayoría de desplazamientos diarios sin consumir ni una gota de gasolina, algo que los Yaris y Clio híbridos no pueden igualar.
Es un coche que combina una conducción eléctrica cómoda y silenciosa para el día a día y una autonomía total de más de 1.000 km cuando se necesita viajar. El espacio interior y el maletero están por encima de lo que ofrecen sus rivales, la tecnología es más avanzada (especialmente con Google integrado y el Head-Up Display) y la calidad de rodadura y el aplomo dinámico me han sorprendido gratamente.
No es que lo tenga fácil. El Toyota Yaris y el Renault Clio E-Tech son productos muy maduros, fiables y con una buena imagen de marca. Pero el DOLPHIN G DM-i es superlativo en varios aspectos clave como el precio, el equipamiento tecnológico, el espacio, la eficiencia real cuando se enchufa y la etiqueta medioambiental de la DGT.
Si estuviera buscando un utilitario ahora mismo, sería el primer coche que compraría sin dudarlo. Es la opción más completa, racional y avanzada del segmento en este momento.
Diseño/Estética
Calidad de acabado
Equipamiento de serie
Habitabilidad
Maletero
Motor/Refinamiento
Prestaciones
Consumos
Dirección
Frenos y neumáticos
Comportamiento
Calidad de rodadura
Relación valor-precio
8.5
El BYD DOLPHIN G DM-i me ha parecido un producto excelente y único en el segmento B. Es el primer utilitario con un sistema híbrido enchufable real, capaz de ofrecer hasta 105 km de autonomía eléctrica y 1.040 km de autonomía total. Destaca por su gran espacio interior, un maletero de 425 litros y un precio muy competitivo desde 18.700 euros con todas las promociones. La dinámica es sorprendente: ágil, con buen aplomo, dirección con buen peso y una suspensión firme pero confortable que filtra muy bien. Los consumos se mantienen bajos si se enchufa a diario y la calidad de montaje es sólida, sin crujidos. El equipamiento tecnológico es competitivo (Google integrado en los acabados altos y Head-Up Display), aunque le falta algo de ergonomía y botones físicos.
Lo bueno
- • Dinámica ágil pero con aplomo de segmento superior
- Suspensión firme pero confortable y excelente filtrado
- Gran espacio trasero y maletero líder (425 l)
- Sistema DM-i eficiente y con hasta 105 km eléctricos
- Consumo real bajo y autonomía total cercana a los 1.040 km
- Equipamiento tecnológico competitivo (Google, HUD, V2L, llave NFC)
- Precio muy agresivo desde 18.700 €
- Buena calidad de montaje y componentes (cámaras especialmente)
Lo mejorable
- Falta de botones físicos para funciones importantes
- Números del climatizador demasiado pequeños
- Sonido del cierre de puertas algo “latoso”
- Sistema multimedia bueno pero con margen de pulido
- Bandeja del maletero endeble
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