Estamos en un momento que puede ser clave de la movilidad eléctrica y que puede ser clave para el futuro de la industria y para muchas marcas que, con esta nueva movilidad, han visto como su dominio, por diferentes factores, se ha visto amenazado. Es un momento decisivo porque, después de más de una década, esta tecnología, comienza a dar pasos importantes en cuanto a desarrollo, porque estos vehículos, ya empiezan a parecerse, aunque aún les queda mucho camino por recorrer, a los vehículos con combustión tradicional.
Y en este aspecto, una firma Volkswagen que ha visto ese dominio amenazado, y que parecía haber enderezado el rumbo en el último año, es Volkswagen. Sin embargo, acaba de sufrir un inesperado retraso, y lo hace con uno de los modelos icónicos de la compañía el Golf, previsto para el 2028, pero ahora parece que habrá que esperar aún más.
Como decimos, el Golf, uno de los coches más importantes, ya no solo para la compañía alemana, sino en la historia del automóvil, prometía convertirse en el gran lanzamiento de Volkswagen, un símbolo de la transición definitiva del coche térmico tradicional a la nueva generación eléctrica.
La decisión podría deberse a problemas técnicos, pero también a dudas sobre la rentabilidad, o la propia presión que están ejerciendo las marcas chinas, que obliga al Grupo Volkswagen a trazar una nueva estrategia con la movilidad eléctrica, donde el poder de las marcas tradicionales, parece estar perdiendo fuerza, y toca buscar otras soluciones para mantener un liderato que se ve amenazado con la nueva realidad automovilística.
Volkswagen retrasa el Golf eléctrico
Volkswagen tiene muchos proyectos eléctricos entre manos, entre ellos, El Polo o el ID. Cross, modelos que tienen previstos salir a la venta durante este segundo semestre de 2026. Son dos lanzamientos muy esperados por parte del grupo y por parte de los consumidores, y visto como se está poniendo el mercado y cómo puede cambiar en los próximos años, el lanzamiento de un Golf eléctrico, podría no ser tan rentable, o más bien, podría no ser necesario, y esto, no lo decimos nosotros, lo dice Thomas Schäfer, consejero delegado de Volkswagen, quien confirmó el aplazamiento del Golf en el evento Future of the Car celebrado en Londres. Lo que vino a decir es que la compañía no necesita un Golf eléctrico para el 2028 porque ya tienen una gama sólida para cubrir el mercado. No deja de sorprender que el coche más icónico, no tenga hueco.
Pero en realidad, este retraso esconde, o revela, algunos de los temores de la compañía. Por un lado, que su lanzamiento eclipse a otros modelos de Volkswagen antes de sacarles la máxima rentabilidad. Lo cierto es que el gigante alemán está preparando una ofensiva eléctrica que, como hemos dicho, empieza ya con el Polo o el Id. Cross, y que seguirá con otros modelos en 2027. El objetivo sería consolidar estos modelos antes del lanzamiento del modelo más icónico.
Pero por otro lado, también preocupa cómo avanza el mercado eléctrico, especialmente por la irrupción de las marcas chinas, que siguen lanzando modelos y modelos que compiten en rendimiento, en equipamiento y en tecnología, pero a un precio muy por debajo de las marcas tradicionales, y lo cierto, es que el escenario de aquí a 2028 puede deparar importantes cambios en la industria, algo que también incluye lo relacionado con una normativa de emisiones que podría cambiar la hoja de ruta.
Volkswagen no quiere precipitarse, sabe que la bala del Golf es muy potente, y lo mejor, es usarla cuando el mercado ofrezca menos incertidumbre.
Otro problema de Volkswagen
Pero más allá de lo comercial, Volkswagen tiene otro problema importante, y no es otro que la plataforma SSP. Esta arquitectura está llamada a ser la base tecnológica de la nueva generación de eléctricos del grupo, es decir, además de Volkswagen, también de Audi y de Porsche, entro otras. La SSP iba a ser una revolución técnica, con sistemas eléctricos de 800 voltios, baterías avanzadas, mejores tiempos de carga, y un software de nueva generación desarrollado con Rivian.
Pero los retrasos se van acumulando desde hace años, porque el debut estaba previsto para este 2026, pero ya se ha retraso al 2028, de momento, sin que se descarten más retrasos.
Por tanto, lo que podemos deducir del nuevo Golf, es que se fabricará bajo esta arquitectura, por lo que cualquier retraso, afectará directamente al lanzamiento del modelo. El principal problema es que, para rentabilizar esta plataforma, hace falta una producción a niveles nunca vistos hasta la fecha. La escala industrial, ya de por sí, supone un desafío, y con la amenaza china de fondo, aún más todavía.
El retraso del icónico Golf es una evidencia del temor de Volkswagen de cara al futuro, porque aunque este modelo pueda tener buenas cifras de ventas, no solo amenaza con eclipsar a los demás coches del grupo, amenaza con quedarse solo, lo que supondría, a la larga, un problema gigantesco para un grupo que está viendo en la nueva movilidad, un problema real de cara al futuro.









