Fernando Alonso es considerado unos los mejores pilotos de la historia de la F1 pese a que no ha logrado un palmarés que acorde con su calidad. La pasión que siento por el automovilismo, se evidencia a que, a los casi 45 años, que los cumplirá en poco más de dos meses, sigue compitiendo al más alto nivel, y las últimas informaciones indican podremos disfrutar de él algún año más.
Pero esta pasión por el automovilismo, va mucho más allá de la F1 y de la adrenalina de competir, también la evidencia con su colección de coches. El asturiano nunca ha escondido la pasión que siente por los coches, ya sean los más deportivos de última generación, y también por los clásicos que son iconos de la historia del motor.
Fernando Alonso y su colección de coches
Fernando Alonso no esconde su pasión por los coches y es habitual verle circular con ellos. Por ejemplo, en las últimas semanas, aprovechando el parón de la F1, 1 carrera en siete semanas, se la visto por las calles de Mónaco con auténticas joyas como el Ferrari F40, el Mercedes CLK GTR, el Lamborghini Sián o con un exclusivo Pagani Zonda Diamante Verde “one-off”.
Pero ahora, ha llamado la atención un modelo clásico, una nueva adquisición del piloto asturiano, quizá desconocido para la mayoría de las personas, una joya para los más fanáticos de la historia, un compacto italiano de los años 90 que es historia de la rallyes y que desprende pura nostalgia, un Lancia Delta HF Integrale Evoluzione Martini 6. Pero, además, no es una unidad cualquier, porta la decoración icónica de Martini, y tiene una matrícula personalizada con el número 14, su número.
Un compacto muy codiciado
Este Lancia Delta HF Integrale Evoluzione Martini 6 tiene un significado muy especial porque es una pieza histórica del mundial de rallyes. Esta versión se lanzó en el año 1992 para conmemorar el sexto campeonato de constructores de forma consecutiva que lograba Lancia en el Mundial. Y solo se fabricaron 310 unidades, lo que explica su valor y el motivo por el que es tan complicado hacerse con uno.
Con una estética inconfundible, con la librea clásica de Martini Racing, con las franjas azules y rojas sobre una carrocería blanca, hizo que este coche se convirtiera en todo un símbolo en los 80 y 90. Para los fanáticos de los Rallyes, es un coche que despierta emociones y nostalgia a partes iguales.
Claro, las cifras en comparación a los modelos actuales, parecen modestas, pero por aquel entonces, representaban lo último en tecnología, motor 2.0 turbo de cuatro cilindros con con 213 CV asociado a un sistema de tracción total, y con una caja de cambios manual de cinco velocidades, y que se movía con una eficacia única tanto en asfalto como en tierra. Que su nombre incluyera “Integrale” no era algo de marketing, por entonces, eso no se llevaba tanto, era más una forma de describir las grandes prestaciones de un coche con tracción a las cuatro ruedas, algo que le hizo ser un vehículo dominador, hasta tal punto que, a día de hoy, sigue siendo la marca más exitosa de la historia del mundial.
El precio del Lancia Delta HF de Alonso
Con el paso de los años, y como pasa con muchos clásicos, el valor de este vehículo ha ido creciendo. El valor sentimental y cultural es incalculable, y es un vehículo muy apreciado por los coleccionistas.
Hace algunos años, el precio rondaba los 140.000 euros, ya en el mercado de coleccionistas, pero en subastas recientes, ha superado los 325.000 € e, incluso, los 375.000 euros en eventos internacionales. Por tanto, además de ser una pieza de coleccionista, también se ha convertido en una pieza para invertir.
Por tanto, que Fernando Alonso se haya hecho con este coche, va mucho más allá de su afán por coleccionar coches exclusivos, ya sean de la actualidad o clásicos, sino que evidencia un gran conocimiento de lo que tiene entre manos, evidenciado que la pasión no se limita solo a las carreras y a la F1.
Fernando Alonso suma un nuevo coche a su colección, una colección que es una de las más admiradas de todo el mundo, con numerosos modelos de la historia y del presente del automóvil.
A falta de carreras y a falta de tener un vehículo competitivo, el de Aston Martin pasa el tiempo entre paternidad y disfrutando de una de sus pasiones, los coches, los de lujo y los clásicos. El piloto se deja ver a menudo con este tipo de coches, joyas apreciadas en todo el mundo y con las que demuestra, una vez más, su particular forma de vivir el mundo del motor.









