Stefano Domenicali tiene que defender lo suyo. Barrer para casa. La Fórmula 1 atraviesa un periodo incierto en este mes de parón inédito y vive entre críticas. Desde todos los frentes: pilotos hasta periodistas pasando por gran parte de los aficionados. El CEO de la máxima categoría ha salido al paso de todos esos mensajes negativos que rodean al reglamento de este año. El italiano ha regalado titulares porque se ha mostrado muy contundente con los críticos con la categoría que preside. Para Domenicali, directamente, no existen los «adelantamientos artificiales». “¿Qué es artificial? Un adelantamiento es un adelantamiento”, ha expresado el CEO de la Fórmula 1.
Para el italiano, la esencia sigue intacta y no entiende las críticas pese a que un piloto reconozca que ha adelantado a otro coche sin querer. Porque su energía se ha desplegado porque sí. Es más, le molestan aquellos que juzgan pero no aportan. El reglamento actual no agrada a pilotos y aficionados pero él no acaba de compartir esa visión. Es la primera vez que habla largo y tendido después de todo el ruido que ha generado el nuevo reglamento con la excesiva dependencia de la batería. “En términos generales, cuando hablamos de algo es estupendo, porque eso genera un debate constructivo”, explica en Motorsport. Para el CEO de la Fórmula 1, la discusión forma parte del crecimiento del campeonato.
Siempre ha habido gestión
Escuchar diferentes opiniones, analizar lo que funciona y lo que no, y ajustar en consecuencia es parte del ADN de la categoría. Siempre hay presiones e intereses que llueven desde todas partes. Pero hay un límite. “Lo que no me gusta es la gente a la que le encanta criticar. Criticar por criticar no ayuda a nadie y realmente no tiene ningún efecto”, añade. Ahí es donde endurece el discurso. Domenicali distingue entre quien aporta y quien simplemente lanza mensajes negativos sin ofrecer soluciones. Tal vez sus palabras vayan referidas a Max Verstappen, el más crítico con estas normas, que hasta ha amenazado en varias ocasiones con retirarse de la Fórmula 1.
El italiano también recurre a la memoria histórica para reforzar su argumento. Porque, según su visión, muchas de las críticas actuales no son nuevas, aunque se presenten como tal. “La gente tiene poca memoria”, apunta, antes de recordar una etapa muy concreta del pasado de la Fórmula 1. “En la era de los turbos de los años 80, había que ahorrar combustible en la carrera porque, de lo contrario, el depósito era demasiado pequeño. Y eso forma parte del juego”. Es cierto que aquello de gestionar en carrera no es nuevo: llevamos muchos años donde el piloto tiene que gestionar otros aspectos como las gomas, el combustible o los frenos.
Pero el fondo es el mismo: la Fórmula 1 siempre ha sido una combinación de velocidad, estrategia y adaptación a las reglas del momento. Y de gestión. Domenicali defiende precisamente eso. La categoría evoluciona, cambia, se adapta a nuevas realidades técnicas y deportivas. El mensaje es claro. Se puede debatir y se puede cuestionar pero, para el CEO de la Fórmula 1, hay una línea que no se debería cruzar: la de criticar sin contexto, sin memoria y sin aportar.





