No hay que esperar milagros en Aston Martin y en el AMR26 para el GP de Miami de F1, pero sí evoluciones, pequeños pasos para solucionar las deficiencias con las que se ha empezado la presente temporada. El primer gran reto es lograr la máxima fiabilidad del motor Honda, y así poder liberar toda la potencia que aún no se ha podido sacar. Y para lograr la máxima fiabilidad, el primer paso es acabar con las vibraciones que afectaban a la vida de la unidad de potencia, y también a la propia integridad y seguridad de los pilotos. Tanto desde Silverstone como desde Japón, trabajan para acabar con ellas y parece que han dado con la solución.
El motor Honda
El motor Honda necesita una reconstrucción desde la más profundo, casi hay que partir desde cero para solucionar los graves problemas de confección que han provocado uno de los peores inicios de la historia de este deporte de una escudería, una, que, además, a priori, optaba a pelear con los mejores. Por un lado, toca hacer ese trabajo a largo plazo, y por otro, tocar mejorar el actual dentro de las limitaciones que concede el reglamento.
El principal problema que tiene el motor es que sufre vibraciones extremas, vibraciones que ya se detectaron durante las pruebas antes del inicio de la pretemporada, pero que se hicieron insoportables una vez que se montó en el chasis de Aston Martin. Estas vibraciones provocan que los motores se rompan, a más potencia, menos fiable, así que, hasta la fecha, no se ha podido liberar toda la potencia, y pese a ello, la fiabilidad ha sido muy baja, tanto que solo Fernando Alonso, y no Stroll, ha logrado completar la carrera de Japón.
Al mismo tiempo, estas vibraciones acababan por trasmitirse al piloto, a las manos principalmente, pero son tan intensas, que también afectan a la espalda y a las piernas del piloto. Por tanto, el objetivo principal es acabar con estas vibraciones para poder terminar las carreras, y a partir de ahí, mejorar las prestaciones.
El origen y los problemas de los pilotos
Ya en Japón, lograron encontrar el camino para solucionar el problema, aunque las piezas nuevas no se probaron completamente por seguridad. Pero Mike Krack ya anticipó cierta solución que redujo dichas vibraciones.
«Teníamos algunas contramedidas aquí y probamos algo en las sesiones que supuso una pequeña mejora, pero no pudimos usarlo en carrera. Incorporar piezas nuevas siempre conlleva un riesgo, por lo que hay que tenerlo en cuenta al tomar decisiones sobre la fiabilidad. Eran piezas nuevas, así que decidimos no usarlas en la carrera, pero creo que tienen potencial». «Estoy seguro de que en Miami no tendremos que hablar más de ello».
Poco se habló de estas soluciones, pero The Race ya anticipó que parte de estas vibraciones, que afectaban a los pilotos, se transmitía del motor a la dirección, y que por eso afectaba tanto a los pilotos. Sobre esto, ha profundizado más Fabio Marchi, periodista del Mundo Deportivo.
En el diario indica que la transmisión de estas vibraciones se transmite, efectivamente, sobre la columna de dirección del coche, afectando de forma directa a los pilotos. Esta, estaría transmitiendo las vibraciones hasta el volante, afectando directamente a las manos del piloto. Pero son tan fuentes, que también se transmiten a las piernas solo por la cercanía.
Como indicamos, las vibraciones fueron más fuertes una vez se instaló en el chasis de Newey en comparación al banco de pruebas, así que este, también tiene que ver en los problemas. Las soluciones pasan por el trabajo de ambos fabricantes.
Las novedades para Miami
Tanto Honda como Aston Martin traen novedades en el AMR26 en este sentido. Por un lado, desde Silverstone, han cambiado parte del diseño y de la propia transmisión para que absorba mejor las vibraciones y no se transmitan a los pilotos. Por otro lado, Honda ha introducido nuevas piezas en la unidad de potencia para que dichas vibraciones también se reduzcan desde el origen.
Estas piezas conllevan que el peso del AMR26 vaya a ser mayor, pero, por otro lado, se espera que eliminen las vibraciones, no se sabe si al máximo o, al menos que la reducción sea drástica. De esta forma, el AMR26 sería más fiable, podría liberar más potencia, y eso, daría un rendimiento mayor. Es decir, se gana más con la liberación de dicha potencia que con lo que se pierde al meterle algo más de peso al coche.
Que nadie espera milagros para Miami. Estas soluciones son parches para un motor actual que debe cambiar una vez que la FIA conceda el ADUO, pero debe ayudar a solucionar los problemas más graves de este inicio de campaña y les debería permitir terminar carreras. En el mejor de los casos, podrían pelear con Cadillac, que sigue muy rezagado del resto de la parrilla, pero la pelea con el resto, parece un escenario completamente imposible. La situación en Aston Martin es límite, y estas soluciones, al menos, pueden valer para aliviar parte del bochorno vivido hasta el momento.





