No son días fáciles para ejercer de trabajador del equipo Alpine. Los incendios se acumulan y los enanos crecen en tantas partes que uno no sabe hacia dónde mirar. El equipo francés llega a la segunda parada del triplete, a Malasia, envuelto en un jaleo que va mucho más allá de un accidente de carrera. El choque entre Franco Colapinto y Pierre Gasly en Baku es el último episodio de unas tensiones crecientes alrededor del equipo alimentada por las redes sociales.
Todo comenzó en Madrid. Colapinto estaba protagonizando uno de sus mejores fines de semana desde que llegó a Alpine y, en las últimas vueltas, pidió por radio que Gasly le dejara pasar. El francés decidió mantener su posición y aquello provocó una oleada de ataques contra Gasly que fue mucho más allá de la crítica deportiva: también llegaron insultos y amenazas contra su familia.
Alpine tuvo que apagar el primer incendio e intervenir públicamente para frenar aquella situación. El equipo dejó claro que no había ningún conflicto entre sus pilotos y que las decisiones tomadas durante la carrera respondían a criterios deportivos. Parecía un episodio cerrado, pero lo ocurrido después demuestra que aquella tensión no desapareció completamente.
Baku ha vuelto a abrir la herida. Durante el fin de semana empezó a circular la versión de que Colapinto había dado rebufo a Gasly, mientras que el argentino no había recibido la misma ayuda de su compañero. El problema es que esa historia no era cierta y los pilotos salen a pista según la ubicación de los garajes. El equipo de Enstone tuvo que aclarar lo sucedido y tratar de apagar otra polémica que volvía a enfrentar, indirectamente, a sus dos pilotos.
Y entonces llegó el accidente. En la resalida de la carrera del sábado, Colapinto llegó pasado a la primera curva, bloqueó y terminó llevándose por delante a Gasly. El francés salió despedido contra Lando Norris y los tres quedaron fuera de carrera. Alpine perdió de golpe la posibilidad de sumar puntos importantes con sus dos coches para el Mundial de Constructores y volvió a encontrarse en el centro de una tormenta.
Colapinto pidió perdón inmediatamente. No buscó excusas y reconoció que había cometido un error importante. Estaba KO mentalmente. Pero el problema para Alpine es que el accidente no llega en cualquier momento: aparece después de varias semanas en las que cualquier decisión entre Gasly y Colapinto termina generando debate, acusaciones y ruido alrededor del equipo.
Y el incendio saltó también fuera de Alpine. Norris, una de las víctimas del accidente, fue durísimo con Colapinto y llegó a reclamar que el argentino fuese sancionado con una carrera. Una reacción en caliente que añadió todavía más gasolina a una situación que ya estaba completamente descontrolada. Hasta dijo que ese pilotaje no era digno de Fórmula 1. Y qué decir de Briatore, a saber cómo reaccionó: publica prensa británica que hasta se pensó en dejar en el dique seco al argentino durante una carrera.
Verstappen y Russell, preguntados por la acción, contradicen a Norris y creen que sería demasiado cruel dejar a un piloto sin correr una carrera de Fórmula 1 por cometer un error. Ahora, el campeón del mundo ha dado marcha atrás y se ha disculpado públicamente en Instagram por sus palabras y ha explicado que habló con Colapinto después del incidente. Ambos han aclarado la situación y el británico reconoce que se dejó llevar por la frustración.
Un problema menos fuera de Alpine, pero otro síntoma del enorme ruido generado por lo ocurrido en Bakú. Y otro comunicado de Alpine condenando los insultos, el acoso en redes sociales y reclamando respeto para sus pilotos y para todos los miembros del equipo.
Es la segunda vez en pocas semanas que Alpine tiene que salir públicamente a apagar un incendio que empezó alrededor de sus pilotos. Madrid provocó una batalla en redes. Bakú terminó con los dos coches fuera y otra batalla online. Entre medias, acusaciones sobre rebufos, decisiones del equipo y una afición completamente polarizada. Cuánto trabajo.









