Mientras el mundo sigue admirando los legendarios motores V12 de Rolls-Royce que han equipado algunos de los automóviles más exclusivos de la historia, la compañía británica, junto a sus socios italianos y japoneses, está escribiendo un nuevo capítulo en la aviación militar. El consorcio del Global Combat Air Programme (GCAP) avanza a buen ritmo en el desarrollo del motor que reemplazará al actual del Eurofighter Typhoon y que se convertirá en el corazón de los cazas de próxima generación de Reino Unido, Italia y Japón.
No es un motor convencional. Se trata de una auténtica mini central eléctrica voladora, capaz de generar y gestionar la enorme cantidad de energía y refrigeración que demandarán los sensores y sistemas de armas del futuro.
De la colaboración a un equipo realmente unido
Avio Aero (Italia), IHI Corporation (Japón) y Rolls-Royce han pasado de ser socios a formar un solo equipo internacional. En el último año han dado un salto importante en su forma de trabajar juntos, con revisiones de diseño conjuntas que han acercado el proyecto a su siguiente fase clave: las pruebas en tierra del motor.
Uno de los símbolos más claros de esta unión es la apertura de un Centro de Colaboración en Reading, Reino Unido. No es solo un edificio; es el lugar donde ingenieros de los tres países trabajan codo con codo, junto a la agencia GCAP.
Avances técnicos
Los equipos ya han completado más de cien pruebas en componentes a escala y están avanzando en la fabricación de piezas. Las revisiones de diseño han dejado el proyecto muy cerca de la aprobación final de este motor experimental, que servirá para validar tecnologías innovadoras y reducir riesgos antes de construir el sistema definitivo.
A diferencia de los motores actuales como el EJ200 del Eurofighter Typhoon, el nuevo propulsor está diseñado para algo mucho más exigente. Tendrá que alimentar y enfriar sistemas muy avanzados que consumen cantidades ingentes de electricidad y generan un calor sin precedentes.
Phil Townley, Director de Programas Futuros de Defensa en Rolls-Royce, lo resumió de forma contundente: “No estamos solo generando empuje; estamos creando una estación de energía voladora capaz de cubrir las demandas eléctricas y térmicas de los sensores y armas del mañana”.
Un motor que también impulsa la economía
El programa GCAP no solo es cuestión de tecnología punta. Actualmente sostiene más de 9.000 empleos altamente cualificados en el sector aeroespacial en los tres países y sigue invirtiendo en la formación de nuevos ingenieros y técnicos.













