Si hace apenas unos días te contaba que Bristol volvía a entrar en el mercado para vender unas ultimísimas unidades del Bristol Fighter ahora es Jensen la que ha despertado de su letargo. La compañía británica tiene un plan: relanzar el nombre «Interceptor» con un motor V8 y hasta 1.200 CV de potencia. ¿Jaque a Aston Martin?
Jensen: una historia que empieza hace casi 100 años
La historia de Jensen comienza en los años 30, de la mano de los hermanos Alan y Richard Jensen. Antes de fundar Jensen Motors se dedicaron a fabricar carrocerías. Más adelante se especializarían en deportivos y Gran Turismos artesanales. Ahora bien, la época dorada llegó en los 60, con el Jensen Interceptor.
Diseño italiano, fabricación británica y motor V8 estadounidense. La macedonia de países involucrados descubrió uno de los deportivos más exóticos de la época. Quizá lo recuerdes por su aparición en películas como «La profecía (The Omen)» o «Fast and Furious 6». Ese mismo año, el FF combinó un sistema de tracción total y un sistema ABS muy primigenio, adelantándose varios años al resto de marcas.
Los problemas financieros acabaron por zanjar su existencia en 1976. La marca se despedía hasta el año 2010 y desde entonces se ha dedicado a restaurar y modernizar sus propios automóviles (de hecho, puedes configurar el tuyo propio) o los Range Rover y Porsche de la competencia. Hoy vuelve a tener una oportunidad para competir en el segmento de los superdeportivos de lujo.
Así es el Jensen Interceptor del Siglo XXI
La última obra de Jensen recupera el nombre de Interceptor. La idea, que según Durran Heslop, uno de los «hombres de Jensen» desde 2008, llevaba «tiempo gestándose». Esta tratará de devolver la firma al mundo de los circuitos con la variante GTX. Exclusiva para su uso entre los límites de los pianos, dará lugar a una próxima versión de calle más civilizada.
El Jensen Interceptor GTX de trata de un superdeportivo fabricado a mano en aluminio. La carrocería va ensamblada sobre un chasis de aluminio extruido. La suspensión es de diseño propio de Jensen aunque la estructura contiene piezas patentadas de otros fabricantes.
El Interceptor GTX monta un propulsor V8 de 6.8 litros de cubicaje en disposición delantera. Transmite toda la potencia a las ruedas traseras y está basado en el motor que emplea el Chevrolet Corvette ZR1 C7 con compresor. No obstante, Jensen afirma que sólo conserva un 20% del motor original, que se monta en Estados Unidos.
Así, desarrolla una potencia de 960 CV. Lo más interesante es que, con ciertas modificaciones, puede alcanzar una potencia de 1.217 CV y un par motor de 1.356 Nm hasta las 7.000 rpm.
Un habitáculo propio de un coche de carreras
El GTX recurre a una caja de cambios manual de tipo secuencial y 6 velocidades. Puedes controlar la transmisión bien a través de una palanca central de grandes dimensiones o a través de las levas tras el volante.
Dada la naturaleza de «peso ligero» del proyecto, cuenta con ventanas de policarbonato en lugar de vidrio, interior minimalista, un depósito de combustible de competición y asientos de fibra de carbono con arneses. No falta una jaula antivuelco homologada por la FIA y otros elementos de competición como una suspensión de doble horquilla en cada una de las cuatro ruedas o amortiguadores ajustables.
El sistema de frenos confía en un juego AP Racing con discos de freno, con pinzas de seis pistones en el eje delantero. Las llantas son de 20 pulgadas y al look exterior se unen un enorme alerón trasero, faldones laterales y splitter de carbono. Obviamente, de llegar a los modelos de calle, estos elementos lo harán en un grado menos «radical».
El Jensen Incerceptor de calle se decanta por las 4 plazas
El Jensen Interceptor recuperará la idea de convertirse en un auténtico Gran Turismo de lujo. De hecho, se trata de una idea similar a la de otros rivales como el Aston Martin Rapide, el Porsche Panamera o el Denza Z9 GT. Para esta próxima versión más «de día a día», el Interceptor podría recurrir a una caja de cambios automática. Por ejemplo, una Tremec-9080 que también utilizan el Ford Mustang GTD o el Corvette C8.
Su diseño exterior recupera algunas de las bases del modelo original. Por ejemplo, la forma del cristal trasero y el pilar C o los pilotos, que ahora son de LED. Los precios oficiales del GTX no han sido anunciados, pero la marca detalla que estarán en torno a las 850.000 o 950.000 libras (más de un millón de euros).
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