ES NOTICIA
¿Ya nos sigues en Google? Síguenos en tu feed de Discover Seguir
35 metros de altura, 8.700 contenedores y el efecto Magnus: Maersk probará en 2027 rotores eólicos en un portacontenedores para reducir el consumo de combustible con la ayuda del viento

35 metros de altura, 8.700 contenedores y el efecto Magnus: Maersk probará en 2027 rotores eólicos en un portacontenedores para reducir el consumo de combustible con la ayuda del viento

{{author_name}}

Por: Autonoción Redacción

Publicado: 04.09.2026 16:00

Hay un momento en la vida de todo navegante en el que el viento deja de ser una simple anécdota del clima para convertirse en un aliado o en una amenaza. Durante siglos, la humanidad no tuvo otro motor para cruzar los océanos. Luego llegaron el carbón y el petróleo, y con ellos, la comodidad de navegar en línea recta sin importar de dónde soplara el aire. Pero ese confort nos ha salido carísimo: los buques que mueven el 80% de las mercancías del planeta devoran cada año unos 250 millones de toneladas de combustible pesado, contaminando más que muchos países enteros. Ahora que el planeta se calienta y las leyes aprietan, las grandes navieras vuelven a mirar al pasado, rescatando el recurso más limpio y abundante que siempre ha estado ahí: el viento.

Olvídate de la imagen clásica de las velas de lona. La tecnología que Maersk va a poner a prueba en 2027 a bordo de un portacontenedores con capacidad para 8.700 contenedores es, en realidad, un cilindro de acero de 35 metros de alto. Este gigantesco rodillo gira sobre sí mismo y exprime el llamado efecto Magnus para empujar el barco hacia adelante. Cuando el viento lateral choca contra el cilindro en movimiento, se crea un juego de presiones que genera un impulso extra, aliviando el esfuerzo del motor principal. Es como si el buque llevara una vela inteligente que no necesita que nadie la oriente, que aguanta vendavales de hasta 80 nudos y que casi no da trabajo de mantenimiento.

La jugada es histórica no solo por el invento en sí, sino por el gigante que se la juega. Maersk, el coloso del transporte marítimo mundial, no está experimentando con un juguete ni haciendo pruebas a puerta cerrada en un laboratorio. Va a montar este rotor en un barco real que cruzará las duras rutas comerciales del Atlántico para ver cómo responde con el barco cargado hasta arriba. La idea es exprimir los datos y evaluar si pueden replicar el invento en su flota de más de 700 buques. Es la primera vez que la ayuda del viento se pone a prueba en un portacontenedores de este tamaño, un tipo de barco que siempre se había resistido porque los contenedores no dejan sitio libre en cubierta. Que una empresa como Maersk, obsesionada con los costes y con la meta de alcanzar las cero emisiones en 2040, dé este paso en firme es un aviso para navegantes: el viento ha regresado al mar y no piensa marcharse.

El efecto Magnus: cuando un cilindro que gira se convierte en un ala

La física que sostiene este sistema es una genialidad con más de un siglo de historia a sus espaldas. Se conoce como efecto Magnus y lo descubrió el físico alemán Heinrich Gustav Magnus allá por 1852. El truco es fácil de entender: cuando un cilindro gira y el viento le pega de lado, la propia rotación acelera el paso del aire por uno de sus costados y lo frena por el otro. Esa diferencia de velocidades genera un empuje perpendicular a la dirección del viento y al propio eje del tubo. Trasladado a un barco, esa fuerza se convierte en un empujón hacia el frente que le regala velocidad extra al motor principal.

Lo mejor de este sistema es que estos rotores son 100% automáticos y no necesitan que nadie los controle a mano. Aguantan temporales con vientos de hasta 80 nudos y operan en mitad del océano casi sin desgastarse. Además, el ahorro de combustible se traduce directamente en un respiro para el planeta: el fabricante Anemoi calcula que cada cilindro puede ahorrar cerca de una tonelada de combustible y evitar tres toneladas de CO₂ al día, aunque la última palabra la tendrán siempre las tormentas y la ruta elegida. En este proyecto con Maersk, los datos reales se verán en el día a día del buque mientras trabaja cruzando el Atlántico.

Un desafío logístico y técnico: cómo encajar un rotor en un portacontenedores

El mayor obstáculo para instalar rotores en portacontenedores no es la tecnología, sino la logística. En un granelero o un petrolero, hay espacio libre en cubierta para instalar varios rotores. En un portacontenedores, cada metro cuadrado de cubierta está ocupado por cajas de acero que son la razón de ser del barco. Perder espacio para contenedores significa perder ingresos. Por eso, la solución propuesta por Anemoi y Maersk es tan inteligente: un único rotor fijo, no plegable, situado en la proa, donde el diseño del barco ofrece un hueco que no interfiere con la carga.

Nick Contopoulos, director comercial de Anemoi, ha explicado que los portacontenedores son, sin embargo, buenos candidatos para esta tecnología porque operan en rutas fijas, lo que permite predecir las condiciones de viento y optimizar el uso de los rotores. La prueba con Maersk servirá para recopilar datos reales y determinar si la inversión en estos sistemas puede ser rentable a largo plazo, algo que dependerá del ahorro de combustible y de la evolución de los precios de los combustibles marinos.

El horizonte 2027: una prueba que puede cambiar el sector

La instalación del rotor está prevista para mediados de 2027, y la prueba se realizará durante las operaciones comerciales normales del buque, sin interrumpir su actividad. Maersk aborda esta prueba con la prudencia de quien sabe que está abriendo camino. Ole Graa Jakobsen, responsable de tecnología de flota de Maersk, lo ha dejado claro: «La propulsión asistida por viento es una de las varias soluciones marítimas prometedoras con potencial para mejorar la eficiencia de los buques y reducir las emisiones. Ya se ha probado en otros sectores, y vemos este piloto con Anemoi como una valiosa oportunidad para adquirir experiencia práctica y evaluar su relevancia para nuestra flota y para el transporte de contenedores en general».

Esta afirmación, aparentemente técnica, encierra una revolución. Porque si la prueba tiene éxito, si los rotores demuestran que pueden ahorrar combustible y reducir emisiones sin penalizar la capacidad de carga, el camino estará allanado para que otros operadores sigan el ejemplo. El viento, que impulsó los primeros barcos de la humanidad, podría volver a ser un aliado indispensable en la travesía hacia un futuro descarbonizado. Y todo ello, con una tecnología que parece un cilindro que gira, pero que encierra un siglo de física y una promesa de sostenibilidad.

EL GARAJEvia El Garaje

¿Tú qué piensas?

Entras con Google al publicar
NOVATOPROPIETARIOVETERANOEXPERTOLEYENDA ★
EL GARAJEComunidad del motor
Visitar →
autonoción · El Box