ES NOTICIA
¿Ya nos sigues en Google? Síguenos en tu feed de Discover Seguir
Fusión nuclear en una mesa: la startup del MIT que quiere sustituir los 192 láseres del NIF por dos y disparar entre 50 y 80 veces al día. De momento no busca electricidad, sino fabricar tritio, el combustible que escasea

Fusión nuclear en una mesa: la startup del MIT que quiere sustituir los 192 láseres del NIF por dos y disparar entre 50 y 80 veces al día. De momento no busca electricidad, sino fabricar tritio, el combustible que escasea

{{author_name}}

Por: Autonoción Redacción

Publicado: 26.10.2026 16:00

En un laboratorio cerca del MIT, en Cambridge, Massachusetts, hay un aparato que no impresiona a nadie. No tiene la escala de una central nuclear. No tiene la monumentalidad del National Ignition Facility, ese edificio del tamaño de un estadio de fútbol en California donde 192 láseres convergen sobre una cápsula del tamaño de un grano de pimienta. Lo que hay aquí es un dispositivo de sobremesa. Algo que cabría en una mesa de taller. Y sin embargo, detrás de esa modestia hay una idea que podría cambiar la forma en que se investiga la fusión nuclear.

La empresa se llama Cambridge Heavy Industries. La fundó Yun Kai, un investigador que trabajó en el entorno del MIT, y su propuesta es radical en su sencillez: en lugar de construir máquinas cada vez más grandes y más caras para comprimir el combustible de fusión, construir máquinas más pequeñas que permitan hacer muchos más experimentos. En lugar de un disparo al día, como en el NIF, entre 50 y 80 disparos diarios. En lugar de 192 láseres, dos.

La lógica es la misma que la de un laboratorio de pruebas de motores: si puedes probar cien veces al día, aprendes mucho más rápido que si pruebas una vez a la semana. En fusión por confinamiento inercial, cada experimento es caro, lento y requiere una preparación enorme. El NIF dispara sus láseres unas pocas veces al año. Cambridge Heavy Industries quiere disparar decenas de veces al día. No para generar electricidad. Para aprender.

Y hay un detalle que hace que esta historia sea más interesante todavía. El objetivo actual de la empresa no es producir electricidad. Es fabricar tritio. El combustible que escasea. El isótopo del hidrógeno que, si la fusión comercial despega, se convertirá en el recurso más codiciado del planeta.

Dos láseres en lugar de 192

La fusión por confinamiento inercial funciona más o menos así: imagina una cápsula diminuta llena de combustible que se congela hasta formar una capa de hielo en su interior. Justo en ese momento, se acribilla a balazos con láseres desde todos los ángulos posibles. Toda esa energía de los láseres evapora la superficie de la cápsula al instante, provocando una onda de choque brutal que exprime el combustible a unas temperaturas y presiones de locura, muy parecidas a las que hay en el mismísimo corazón del Sol. Si la jugada sale bien, los núcleos de hidrógeno se fusionan y se libera una cantidad enorme de energía.

El NIF lo consiguió en 2022. Fue un hito histórico. Pero el NIF es una máquina única, construida durante décadas, con un coste de miles de millones de dólares. No es un prototipo de central eléctrica. Es un experimento científico.

Cambridge Heavy Industries propone otra arquitectura. En lugar de 192 láseres distribuidos en una esfera, su diseño usa un primer láser que organiza los haces en anillos concéntricos sobre la cápsula. Esos anillos generan ondas de choque que convergen hacia el centro. Y luego un segundo láser, disparado en un momento y una posición determinados, añade presión adicional para empujar al combustible hacia la ignición. La configuración es bidimensional, no tridimensional. Hay menos direcciones que controlar, menos óptica que alinear, menos complejidad.

El resultado, según la empresa, es un sistema que puede disparar entre 50 y 80 veces al día. Cada disparo es más barato, más rápido y más fácil de modificar. Y eso permite hacer algo que en fusión es casi un lujo: iterar. Probar una idea, ver qué pasa, ajustar los parámetros, volver a probar. El método científico aplicado a la velocidad del software.

El tritio: el combustible que nadie sabe cómo fabricar

Aquí está el giro de la historia. La empresa no quiere, de momento, generar electricidad. Quiere fabricar tritio. Y eso no es un capricho. Es una necesidad estratégica.

La reacción de fusión más eficiente que conocemos usa deuterio y tritio. El deuterio es relativamente abundante: se puede extraer del agua de mar. El tritio, en cambio, es radiactivo, tiene una vida media de 12,3 años, y prácticamente todo el que existe en el mundo se produce en reactores de fisión nuclear, como subproducto. Las reservas globales se estiman en unos 25 kilogramos. Y un reactor de fusión comercial necesitaría entre 50 y 100 kilogramos al año solo para arrancar.

El déficit proyectado es enorme. Algunas estimaciones apuntan a que la industria podría necesitar 28 kilogramos más de los que hay disponibles para 2054. Y eso sin contar con que cada reactor necesitará su propia carga inicial. Sin tritio, no hay fusión comercial. Es así de simple.

La idea de Cambridge Heavy Industries es usar su máquina de sobremesa para investigar cómo fabricar tritio de forma controlada. El plan consiste en pillar los neutrones que salen disparados en la reacción de fusión y hacer que los absorba el litio, que al tragarse ese neutrón se transforma casi por arte de magia en tritio. En realidad, es el mismo truco que ya se usa en los reactores de fisión tradicionales para conseguir tritio, pero adaptado ahora al mundo de la fusión. Si la empresa logra demostrar que su aparato puede fabricar tritio a buen ritmo y de forma eficiente, habrá resuelto uno de los mayores dolores de cabeza de toda la industria.

Lo que aún falta por demostrar

La propuesta de Cambridge Heavy Industries es inteligente, pero está en una fase muy temprana. El dispositivo de sobremesa es un prototipo de investigación, no un producto. La empresa no ha publicado datos de rendimiento, ni de cuánto tritio puede producir, ni de cuánta energía consume su sistema. Tampoco ha demostrado que su configuración de dos láseres pueda alcanzar las condiciones de ignición.

Y hay una distancia enorme entre un dispositivo de sobremesa y una planta de fusión comercial. La empresa habla de un sistema futuro del tamaño de dos canchas de baloncesto. Eso es mucho más pequeño que el NIF, pero sigue siendo una instalación industrial considerable. Construirla, certificarla y operarla requerirá años y una inversión significativa.

También está la cuestión de la eficiencia. Producir tritio con láseres consume energía. Si el balance neto es negativo, es decir, si gastas más electricidad en disparar los láseres de la que obtienes en forma de tritio, el proceso no será viable. La empresa no ha publicado datos sobre ese balance.

Lo que sí ha demostrado es que hay una forma distinta de investigar la fusión. En lugar de apostar por una sola máquina gigantesca y esperar décadas para obtener resultados, construir muchas máquinas pequeñas, probar rápido, aprender rápido. Es una filosofía que en software ha funcionado durante décadas. En fusión, donde cada experimento cuesta millones y tarda meses, es una novedad. Y si funciona, podría acelerar el desarrollo de una tecnología que lleva décadas prometiendo y todavía no ha entregado.

EL GARAJEvia El Garaje

Aquí abajo se habla. No te calles.

Entras con Google al publicar
NOVATO›PROPIETARIO›VETERANO›EXPERTO›LEYENDA ★
EL GARAJEComunidad del motor
Visitar →
autonoción · El Box