ES NOTICIA
¿Ya nos sigues en Google? Síguenos en tu feed de Discover Seguir
Ni sol ni viento ni olas: una planta francesa saca electricidad justo donde el Ródano desemboca en el mar, exprimiendo la diferencia de sal a través de membranas, y su hoja de ruta habla de 500 megavatios

Ni sol ni viento ni olas: una planta francesa saca electricidad justo donde el Ródano desemboca en el mar, exprimiendo la diferencia de sal a través de membranas, y su hoja de ruta habla de 500 megavatios

{{author_name}}

Por: Autonoción Redacción

Publicado: 09.07.2026 10:28

En la actualidad estamos atravesando un momento donde la búsqueda de energías limpias y renovables es la prioridad absoluta. En ese camino los principales activos son la energía solar y eólica. Llevamos tiempo hablando de ellas y somos más que conscientes de que tienen un claro problema: ambas dependen del clima. Si estamos en un día nublado o sin viento, no producen energía ni, por tanto, electricidad.

Esto ha desembocado en que se busquen desesperadamente formas eficientes de almacenamiento del excedente. Y es que en horas punta, con el sol cayendo a plomo, se genera más energía de la necesaria. Hasta ahora la alternativa eran enormes baterías de litio y, ante lo pesadas, costosas y exigentes en materiales que resultan, se trabaja buscando otras opciones.

Pero más allá del almacenamiento, hay otras vías de investigación abiertas que van encaminadas a buscar otras alternativas a la energía solar y eólica que no dependan tanto de situaciones externas como estas dos. Una de esas alternativas que se plantea como solución es la energía osmótica, una fuente constante y predecible.

¿Qué es la energía osmótica?

La energía osmótica, también conocida como energía azul, es una fuente de energía renovable que se obtiene aprovechando la diferencia de salinidad entre el agua dulce y el agua salada. Cuando un río desemboca en el mar, el agua dulce se encuentra con la salada y se libera una gran cantidad de energía, ya que la naturaleza tiende a equilibrar las concentraciones de sal. Si en ese punto construimos una planta que capture esa energía de forma controlada, tendremos una fuente de energía constante.

En su versión clásica, el proceso es relativamente sencillo. El agua dulce, la de un río, se conduce por un tubo y atraviesa una membrana hacia el compartimento donde se encuentra el agua salada, la del mar. Ese trasvase aumenta el volumen y genera presión, y esa presión se aprovecha para mover una turbina que genera electricidad, igual que en una pequeña central hidroeléctrica.

La idea, por cierto, no es nueva: se lleva investigando desde los años 50. El problema siempre fue el mismo, que las membranas costaban demasiado para los pocos vatios que entregaban. Los pilotos que llegaron a construirse en Noruega y los Países Bajos se quedaron entre los 4 y los 50 kilovatios, y la industria acabó archivando el asunto hace una década.

Sweetch Energy y su Tecnología INOD

Tradicionalmente, se han investigado dos métodos principales: la ósmosis de presión retardada (PRO) y la electrodiálisis inversa (RED). Sin embargo, el alto coste y la baja eficiencia de las membranas frenaron su desarrollo durante décadas. La innovación de Sweetch Energy, con su tecnología INOD® (Ionic Nano Osmotic Diffusion), ha llegado para cambiarlo todo.

La clave está en la mejora de las membranas, que las hace más eficientes, duraderas y baratas, resolviendo el principal escollo que impedía el despegue de esta tecnología. Y aquí viene el giro: la tecnología INOD® utiliza un fenómeno físico, la difusión osmótica nano-iónica, para generar una corriente iónica directamente a través de sus membranas, sin necesidad de turbina alguna. Los iones se mueven, los electrodos recogen esa corriente, y ya hay electricidad.

INOD® se basa en un fenómeno físico descubierto en el laboratorio de la École Normale Supérieure de Francia por el equipo de Lydéric Bocquet, director de investigación del CNRS y uno de los nombres de referencia mundial en nanofluídica, que identificó el efecto a principios de la década pasada y fundó la empresa en 2015 para llevarlo al mercado.

Las membranas se fabrican con materiales de origen biológico, abundantes y ya empleados en otras industrias, lo que las hace mucho más baratas y sostenibles. Y el salto de rendimiento es brutal: el propio Bocquet lo cifra en casi 20 veces lo que lograban las plantas osmóticas anteriores. Este avance tecnológico es el que ha permitido pasar de prototipos de laboratorio a un demostrador industrial como OPUS-1.

El Proyecto del Ródano: Hoja de Ruta a 500 MW

La planta demostradora OPUS-1, situada en la esclusa de Barcarin en Port-Saint-Louis-du-Rhône, comenzó sus pruebas a finales de 2024, justo en el punto exacto donde el Ródano termina su carrera y se encuentra con el Mediterráneo. El proyecto se desarrolla junto a CNR, la Compagnie Nationale du Rhône, que produce nada menos que el 25% de la energía hidroeléctrica francesa.

En la planta, el agua dulce del Ródano y el agua salada del Mediterráneo se canalizan hacia módulos que contienen cientos de membranas INOD® apiladas. El flujo controlado de iones a través de esas membranas selectivas genera una corriente eléctrica que los electrodos recogen y envían a la red. Sin partes móviles, sin turbinas, sin ruido.

A diferencia de la solar o la eólica, este proceso no depende del clima y puede funcionar 24 horas al día, 7 días a la semana, ofreciendo una electricidad «de base» constante y fiable. La planta devuelve el agua al estuario sin crear residuos químicos, porque el agua es el único ingrediente del proceso.

Otra ventaja que suele pasarse por alto es el terreno. Según la propia compañía, una estación osmótica de escala megavatio necesita unos 1.500 metros cuadrados, unas 60 veces menos superficie que una instalación solar equivalente. La energía está en el agua, no repartida por un campo entero.

EL PROYECTO DEL RÓDANO
500 MW
PlazoUna década
Población abastecida+1,5 millones
Recurso del delta~4 TWh/año
SIN TURBINA
LA TECNOLOGÍA INOD
×20
Rendimientovs. plantas previas
Coste objetivo100 €/MWh en 2030
Residuos químicosNinguno
POTENCIAL GLOBAL
5.177 TWh
De la demanda mundial~20%
Planta de Fukuoka880.000 kWh/año
Foro Económico MundialTop 10 de 2025

La planta demostradora OPUS-1 es el primer paso de un ambicioso plan. Y es que el objetivo es instalar una serie de plantas a lo largo del estuario del Ródano en la próxima década y, con ellas, alcanzar una capacidad de 500 MW. Esta energía podría abastecer a más de 1,5 millones de personas, una cifra similar a la población de Marsella y su área metropolitana.

Los números del delta dan para soñar: la propia CNR calcula que el recurso osmótico de la desembocadura ronda los 4 teravatios hora anuales, un tercio de lo que ya generan todas las presas del río. Y el objetivo económico de la compañía es llegar a los 100 euros por megavatio hora en 2030, un precio que la pondría a la altura de la nuclear o el gas, y por debajo de otras renovables acompañadas de baterías.

Además, el proyecto cuenta con la colaboración con Rockwell Automation, que se enfoca en la transformación digital y el control inteligente de plantas. Para instalaciones como la planta en el Ródano, estas estrategias logran una visibilidad en tiempo real, optimizan el consumo energético, reducen los costes operativos y mejoran la eficiencia de los procesos y la calidad.

Una energía para el futuro

El potencial de la energía osmótica es enorme. El Foro Económico Mundial la ha nombrado una de las 10 tecnologías emergentes a seguir en 2025, y las estimaciones que maneja el sector apuntan a que podría cubrir hasta el 20% de las necesidades energéticas mundiales. La estimación de la Dubai Future Foundation es que los sistemas osmóticos podrían generar unos 5.177 TWh al año, casi una quinta parte de la demanda mundial actual.

La planta del Ródano no es la única. Japón inauguró su primera planta de energía osmótica en Fukuoka en agosto de 2025, con una capacidad para producir 880.000 kWh al año, aprovechando la salmuera de una planta de desalinización cercana. Aquella funciona con el método clásico, el de la presión y la turbina, y su producción alimenta un edificio de oficinas. El objetivo francés es unas 4.500 veces mayor.

Conviene, eso sí, ser honestos con lo que queda por demostrar. Ninguna de las cifras de coste está todavía validada a escala industrial, y aunque la energía osmótica no dependa del sol ni del viento, sí depende del caudal del río, que varía con las estaciones y con las sequías. La prueba de fuego no llegará con las notas de prensa, sino con la primera estación de escala megavatio del delta y el precio real al que entregue cada megavatio hora.

Además, esta tecnología se puede combinar con otras fuentes. Por ejemplo, usar calor residual de plantas nucleares o energía solar para calentar el agua y aumentar la eficiencia del proceso osmótico, o integrarla en plantas de desalinización para aprovechar su salmuera.

EL GARAJEvia El Garaje

Aquí abajo se habla. No te calles.

Entras con Google al publicar
NOVATOPROPIETARIOVETERANOEXPERTOLEYENDA ★
EL GARAJEComunidad del motor
Visitar →
autonoción · El Box