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El Volkswagen Golf recupera el motor diésel que nunca debió irse: más de 1.000 km con un sólo depósito, menos de 4,5 litros a los 100 km y por menos de 30.000 euros

El Volkswagen Golf recupera el motor diésel que nunca debió irse: más de 1.000 km con un sólo depósito, menos de 4,5 litros a los 100 km y por menos de 30.000 euros

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Por: Chema Bonilla Díaz

Publicado: 25.08.2026 09:53

No es el mejor momento para los coches diésel en Europa. Las matriculaciones disminuyen mes a mes y el precio del combustible está completamente disparado. No obstante, pocas tecnologías consiguen igualar el comportamiento o la eficiencia de estos propulsores. El Volkswagen Golf recupera ahora el motor 2.0 TDI, un bloque «incombustible» que todavía tiene argumentos para seguir dando guerra.

Volkswagen, una de las pocas que aún cree en el diésel

Volkswagen había retirado temporalmente las versiones diésel del configurador español del Golf, pero el Golf TDI vuelve a estar disponible. Además, su regreso coincide con la llegada de nuevas alternativas electrificadas a la gama.

El objetivo de Volkswagen es cubrir prácticamente todos los perfiles de cliente. Por un lado están los híbridos, llamados a competir con marcas como Toyota. Por otro, permanece el 2.0 TDI para aquellos conductores que siguen haciendo muchos kilómetros y buscan consumos bajos sin depender de una batería.

Cada vez menos coches diésel

Aquí el Volkswagen Golf juega con una ventaja importante: cada vez tiene menos rivales directos.

Stellantis mantiene el motor BlueHDi de 130 CV en modelos como el Peugeot 308 y el Opel Astra. Más allá de estas alternativas el mercado de los compactos se está desplazando claramente hacia los sistemas Mild Hybrid y Full Hybrid con etiqueta ECO.

Entre las premium, destacan BMW y Mercedes, con motores Mild Hybrid diésel. De hecho, Mercedes es la única firma que apuesta por los propulsores diésel híbridos enchufables. Se convierten en los únicos diésel con etiqueta Cero del mercado.

Y es que el 2.0 TDI de 4 cilindros se utiliza en muchísimos modelos del Grupo Volkswagen. El Seat León, el Skoda Octavia, el Audi Q3 o el mismísimo Volkswagen Tiguan. Todos ellos apuestan por este sistema pero… ¿por qué no despunta?

Audi no suelta la etiqueta ECO

Uno de los principales inconvenientes del Volkswagen Golf TDI está en el parabrisas. O, mejor dicho, en la etiqueta que lleva pegada.

Mientras algunos modelos diésel de Audi incorporan sistemas de hibridación ligera, Volkswagen no ofrece esta solución en el Golf TDI. Por tanto, sus versiones diésel se conforman con la etiqueta C de la DGT, al igual que en otras marcas de coches del grupo alemán.

A día de hoy, las etiquetas de la DGT también marcan el rumbo del mercado. Sin la pegatina ECO, el acceso a zonas de bajas emisiones está limitado a aparcar en un parking. Aunque el Golf pueda ofrecer consumos de combustible muy bajos, parte con desventaja respecto a la competencia premium.

Ventajas para viajar

Donde el Volkswagen Golf diésel continúa sacando músculo es en carretera. Los coches eléctricos aumentan notablemente su consumo a alta velocidad y los híbridos convencionales pierden buena parte de la ventaja que consiguen en ciudad.

En el caso de un diésel como el Golf es prácticamente lo contrario. En autopista, su elevado par, los bajos consumos y la elevada autonomía siguen sirviendo como argumentos suficientes para quien recorre muchos kilómetros al año.

Volkswagen no está dispuesto a despedirse del Golf TDI. Al menos, no hasta que todo el mercado le de completamente la espalda, entonces los híbridos enchufables ocuparán su lugar. Eso sí, dependiendo de la carga para bajar de una media de 5 litros a los 100 km.

La solución: echar cuentas

La única forma de descubrir si realmente necesitas un motor diésel es echar mano de una calculadora. Hay que tener en cuenta el precio del coche, cuánto cuesta frente a las alternativas híbridas y, sobre todo, cuánto dinero gastaremos cada año en combustible.

Pongamos un ejemplo. Si recorres 30.000 kilómetros al año, un Golf 2.0 TDI de 115 CV diésel que consuma 4,3 a los 100 km gastará unos 1.290 litros de gasóleo. Con un precio de 1,80 euros por litro de media, hablamos de 2.322 euros al año, unos 193,50 euros al mes.

Ahora, la alternativa de gasolina 1.5 TSI de 115 CV ronda los 5,3 l/100 km y pagamos 1,70 euros por litro de media en España. En esos mismos 30.000 kilómetros consumirá unos 1.590 litros, con un desembolso de 2.703 euros al año, aproximadamente 225,25 euros al mes.

¿Cuál elegir? Depende de muchos factores

La diferencia sería de unos 381 euros al año, o 31,75 euros al mes, a favor del diésel. En cinco años, el ahorro acumulado ascendería a unos 1.905 euros. No es una diferencia enorme, pero puede ser suficiente para inclinar la balanza si utilizas el coche con frecuencia para viajar, recorres muchos kilómetros por carretera y valoras el comportamiento de un motor diésel.

Eso sí, el ahorro en combustible no debería ser el único argumento. También hay que tener en cuenta la diferencia de precio de compra, la etiqueta medioambiental, el mantenimiento y las posibles restricciones de circulación. Con todos esos factores sobre la mesa, el diésel todavía puede tener sentido, pero ya no es la elección evidente que fue hace unos años.


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