El histórico Rexton, el todocamino que durante años ha sido una de las señas de identidad de KGM, está a punto de dar un salto que hace apenas unos años habría sido difícil de imaginar. Su sucesor no se construirá sobre una base propia, sino sobre tecnología china, fruto de la alianza cada vez más estrecha entre la marca coreana y el gigante Chery.
Un SUV con nombre en clave
El proyecto ya tiene apodo dentro de la compañía: SE-10. Bajo ese nombre se esconde un SUV de tamaño medio que utilizará la plataforma T2X, desarrollada por Chery, y que está llamado a ocupar el hueco que deja el Rexton actual dentro de la gama de KGM. Se trata de un modelo pensado desde cero sobre una base tecnológica distinta a la que ha usado la marca hasta ahora.
Según lo anunciado, el coche llegará a los concesionarios a principios de 2027, y lo hará con dos alternativas de motorización: una versión de gasolina de 2.0 litros y otra híbrida enchufable (PHEV), pensada para quienes buscan reducir consumo sin renunciar a la autonomía de un motor de combustión de respaldo.
Una alianza que viene de lejos
Este proyecto no ha surgido de la nada. La colaboración entre ambas marcas se remonta a octubre de 2024, cuando firmaron un primer acuerdo de licencia de plataforma que permitió a KGM acceder a la arquitectura tecnológica de Chery. Meses después, en abril de 2025, ambas compañías fueron un paso más allá y sellaron un pacto específico para desarrollar de forma conjunta SUVs de tamaño mediano y grande. El SE-10 es, precisamente, el primer fruto visible de ese trabajo compartido.
Y no será el único. Las dos marcas ya han confirmado que trabajan en un segundo modelo conjunto, esta vez pensado para competir en varios mercados a la vez: Corea del Sur, China y Europa. La idea es desarrollar cada modelo por separado y aprovechar recursos, ingeniería y plataformas de forma compartida.
El contexto: una inversión que refuerza el vínculo
Esta apuesta tecnológica conjunta llega justo cuando Chery ha anunciado una inyección de 75 millones de dólares en KGM a través de bonos convertibles, una operación que podría darle a la marca china hasta un 10% de participación en el capital de la coreana si decide ejecutar la conversión. El acuerdo se firmó el pasado 2 de agosto en Seúl, con representantes de ambas compañías presentes, incluido el propio embajador chino en Corea del Sur.
Ambas marcas han decidido explorar además la posibilidad de compartir plantas de producción, cadenas de suministro y redes de venta y posventa fuera de sus mercados de origen, lo que sugiere que el nuevo Rexton podría no ser el único beneficiado por esta relación cada vez más profunda.
Por qué le interesa a KGM
Para KGM, que compite en su propio país contra gigantes como Hyundai, Kia y General Motors, apoyarse en la tecnología y la escala de Chery es una forma de acelerar su renovación de gama sin asumir en solitario todo el coste de desarrollo. La marca coreana vendió más de 55.000 unidades en el primer semestre del año, con las exportaciones representando ya cerca del 60% de esas ventas, así que un modelo insignia renovado, competitivo y con motorizaciones electrificadas llega en un momento especialmente oportuno para su estrategia internacional.













