Madring no te perdona. Lewis Hamilton y Oliver Bearman ya saben cómo se las gasta un trazado tan complicado y arisco. No solo por sus accidentes sino por todas esas bloqueadas, pasadas de frenada y veces que los pilotos cortaron la pista. En Ifema no se pueden cometer errores y la clasificación será el momento más especial del fin de semana. Fue apretar un poco más de la cuenta y hubo quien acabó contra el muro. Bienvenidos a Madring. La sesión de Libres 3 no fue amable para los españoles, que terminaron lejos del top diez, como se veía venir.
Fernando Alonso salió con blandos y puso su Aston Martin a 1,7 segundos del mejor tiempo. Luego mejoró y se quedó a un segundo del mejor tiempo que marcó Nico Hulkenberg con medios. Nada impresionante para un AMR26 que peleará por la Q2 pero parece que no podrá optar a mucho más en Madrid. Se movió sobre la P13 cuando todos completaron sus vueltas con el blando. El asturiano terminó los Libres 3 decimoséptimo, detrás del Alpine de Pierre Gasly.
Al comienzo de la sesión, Alex Albon avisó al resto de lo cerca que están los muros en Madrid. La zona final de las curvas 20-21-22 parece proclive a acoger sustos y accidentes. Su compañero Carlos Sainz no llegó a besar la pared pero bloqueó en la frenada de la siete y se salió. No le fue mucho mejor al madrileño que a Alonso, pues terminó justo detrás de él, decimoctavo.
En la misma zona que Albon, Lance Stroll se marchó largo y tuvo que coger la escapatoria. Tuvo suerte que ahí no había muros aunque no volvió a salir a pista. Tampoco rodó Max Verstappen, que no salió del garaje hasta los últimos diez minutos.
Hamilton no hizo caso
Pocos giros le bastaron para colocarse en el top cinco con su 1:33:522, a medio segundo del mejor crono, de Charles Leclerc. Empezaron a haber sustos y sustos in crescendo hasta que Lewis Hamilton provocó bandera roja en el ecuador de la sesión. No dañó demasiado su Ferrari cuando bloqueó ligeramente entrando en la última curva. No pudo meter el coche en la curva y terminó chocando en un golpe no demasiado fuerte que destrozó su morro y peló su neumático delantero izquierdo. Madrid no te perdona y castiga con dureza el más mínimo error. Su ingeniero Carlo Santi le pidió varias veces detener el monoplaza por seguridad pero el británico se negó. Siguió en pista sin alerón y casi sin rueda delantera izquierda.
Quiso ahorrar tiempo devolviendo el coche a boxes pero terminó cediendo y lo detuvo para que la grúa se lo llevara. Sin aparentes daños serios, no debería tener problema en llegar a la qualy. Lo cierto es que la bandera roja del heptacampeón robó muchísimo tiempo a la sesión mientras los comisarios reparaban las barreras afectadas por el impacto. Fue un tiempo valioso perdido para rodar en un circuito nuevo donde cada kilómetro que acumules es fundamental.
La Federación Internacional detuvo ese crono que iba corriendo cuando restaban quince minutos para que los equipos pudieran probar la pista más tiempo. Una decisión acertada y lógica. El caso es que a la sesión le quedaron, tras una eterna pausa, apenas quince raquíticos minutos para que la parrilla rodara y aprendiera todo lo posible de cara a la clasificación. Dio tiempo a dar un par de vueltas de clasificación y poco más, aunque bastó para dibujar una primera imagen de la qualy.
En una pista que mejoró mucho, el más rápido fue Kimi Antonelli, con un 1:32:797, una décima más rápido que Leclerc y Oscar Piastri. Para rematar, en el último minuto, Olie Bearman destrozó su Haas en la curva once. Esto es Madring. El británico dio por terminada la sesión con esa bandera roja tras perder la parte trasera de su monoplaza y terminar contra el muro.









