No hay nada peor en la F1 que un parón de tanto tiempo, escenario ideal para que surjan todo tipo de informaciones y rumores que pocas veces se pueden constatar y que escapan a la realidad. Las escuderías son muy herméticas, casi toda la información que sale de ellas es a cuentagotas y muchas veces con información interesada que no siempre refleja la realidad. Y ahora, son muchas las informaciones que salen de Aston Martin y de Honda, del problema nipón con la unidad de potencia, pero también del chasis diseñado por Adrian Newey.
Los británicos estás trabajando a destajo para reducir el déficit que, por el momento, solo les ha permitido terminar una carrera con uno de sus monoplazas en los primeros tres grandes premios celebrados, y con unos tiempos impropios de esta categoría. Las deficiencias de la unidad de potencia eclipsan todo lo demás, pero son muchas voces las que señalan que los problemas del AMR26 van mucho más allá de la unidad de potencia, también, del diseño. Y muchos reparten las culpas al 50/50, culpando al gurú de la F1 de haber creado un chasis también muy por debajo da las expectativas.
El déficit del Aston Martin
Scott Mitchell-Malm, periodista de The Race, ha señalado directamente a Aston Martin y a Adrian Newey como parte del problema de los malos resultados del AMR26. No saca de la ecuación a Honda, reparte las culpas al 50%. Uno de los principales problemas que tiene el coche es peso excesivo, unos 10 kilos más del límite de la FIA. Según las mediciones, son el segundo peor equipo de la parrilla en este aspecto, solo por delante de Williams, y casi a la para que Red Bull.
Según Scott Mitchell-Malm, este sobrepeso es culpa, principalmente del chasis, y de los casi 3,5 segundos que pierde el coche por cada vuelta, entre 1,5 y 1,7 segundos, sería por culpa de la confección realizada por Adrian Newey desde Silverstone, mientras que el otro déficit sería por culpa del motor.
Según la información que manejamos desde Autonoción, estás cifras no serían del todo correctas y, por otro lado, no corresponderías al GP de Japón, donde ya hubo cambios respecto a las dos primeras carreras, y por eso lograron, entre otras cosas, cruzar por primera vez la línea de meta gracias a Fernando Alonso.
Es más, en Suzuka, para lograr que la fiabilidad mejorará, introdujeron nuevas piezas en la unidad de potencia, algo más de peso, pero liberaron potencia, por eso los tiempos mejoraron. Y para el GP de Miami, se espera una solución similar, unos cinco kilos extra en el motor que permitiría liberar aún más potencia.
El diseño de Adrian Newey
Eso sí, no hay que depurar de responsabilidad a Adrian Newey. El gurú de la F1 apostó por un diseño radical, completamente diferente al de sus rivales. Tras el GP de Australia, declaró que el coche estaba en el quito puesto en este aspecto, había cuatro con mejor aerodinámica y mejores prestaciones que el suyo, y también afirmó que, para el verano, sería el mejor en este aspecto.
Pero estas declaraciones también hay que cogerlas con pinzas. Para saber con exactitud el rendimiento, es necesario probarlo a la máxima potencia, y el AMR26 todavía no ha liberado la máxima potencia. Con los datos que tienen, puede hacer una estimación, pero en un deporte tan preciso y donde todo va al milímetro, el comportamiento de un monoplaza al 70% de su potencia puede ser muy diferente que al 100%. Por eso estas declaraciones fueron un poco sorprendentes, al igual que situar a cuatro escuderías por encima, cuando vino que la promesa de fabricar el mejor coche.
Las mejoras del AMR26
Más allá de los parches del motor para Miami, se esperan mejoras en el chasis del AMR26, mejoras que entraban dentro de las previsiones de un equipo que llegó tarde al diseño del monoplaza de esta temporada, y que espera poder acercarse a la cola, de poder completar carreras sin demasiados problemas, increíble estar así ahora.
Por otro lado, hay dos grandes incógnitas en la fabricación del AMR26, que son la amortiguación, y sobre todo la caja de cambios. Ambos las fabrica Aston Martin por primera vez, y eso es un reto. La primera, es clave para el paso por curva y para la propia aerodinámica. La segunda, a la que le faltaba sincronización con el motor, provocando inestabilidad y latigazos peligros, además de someter la unidad de potencia a mucha presión térmica.
Aston Martin tiene mucho que mejorar, el chasis debe mejorar, no está perfectamente confeccionado, pero el gran problema del coche es el motor, es el gran déficit y lo más urgente de solucionar. Porque para poder el rendimiento del resto del coche, para poder mejorarlo, la unidad de potencia tiene que ofrecer el 100% de su capacidad, y de momento, por muchos motivos, no lo está dando.





