Stellantis pondrá fin a la fabricación de coches en su planta de Poissy, a las afueras de París, antes de que termine 2028. El complejo no se cerrará, pero cambiará su actividad y es que pasará a centrarse en producción de componentes y en reciclaje de vehículos.
De factoría histórica a reconversión industrial
El origen de la planta se remonta a 1937, cuando Ford la puso en marcha. Con el tiempo cambió de manos —primero Chrysler, luego Peugeot— hasta integrarse en Stellantis en 2021. Su época dorada llegó en 1976, cuando superó el medio millón de unidades producidas en un solo año.
Ahora el contexto industrial europeo empuja a los propietarios a cambiar su función. El grupo Stellantis lidia con un problema estructural y este no es otro que un exceso de capacidad de producción en el Viejo Continente, un mercado que todavía no ha recuperado el ritmo previo a la pandemia. A eso se suma la presión de fabricantes chinos, desembarcando en suelo europeo con precios más agresivos y una adopción del coche eléctrico que avanza a menor velocidad de lo previsto.
Fin de modelos actuales y cambio de actividad
Los modelos que hoy salen de Poissy, como el DS3 y el Opel Mokka, dejarán de fabricarse como muy tarde a finales de 2028. A partir de ahí, la planta dejará de ensamblar coches nuevos y se dedicará a suministrar piezas para otras fábricas del grupo.
Además, Stellantis planea modernizar las instalaciones con una inversión de 100 millones de euros, orientada a nuevas líneas de negocio: impresión 3D de componentes, reacondicionamiento de vehículos usados y procesos de reciclaje.
Empleo: menos plantilla, nuevos perfiles
Actualmente trabajan en Poissy unas 1.600 personas. Se espera que esa cifra baje a unas 1.200 hacia 2030, en parte por jubilaciones. Sin embargo, la transformación del centro también requerirá perfiles distintos y es que la compañía calcula que necesitará alrededor de 1.000 nuevos puestos vinculados a las nuevas actividades, junto con programas de formación específicos.
Producción en caída libre
El declive de la planta lleva tiempo siendo noticia en Francia. Las previsiones apuntan a unas 68.000 unidades en 2026 y 65.000 en 2027, muy lejos de las 145.800 registradas en 2023 y por supuesto, mucho más lejos del más de medio millón que se logró hace décadas.
Poissy no desaparece, pero deja atrás su etapa como fábrica de coches para convertirse en algo diferente.













