Llegar a los 800 voltios sin depender de las celdas conectadas en serie. Ese es el objetivo de Mercedes-Benz con el Power Converter, una tecnología pensada para los futuros vehículos eléctricos que, gracias a microconvertidores programables, gobierna los flujos de energía de cada celda y puede entregar una alta tensión constante de hasta 800 voltios, sin importar cuánta carga conserven las celdas ni cuánto hayan envejecido.
La generación actual ya alcanza hasta 3 kW de potencia y funciona tanto en aplicaciones de corriente alterna como de corriente continua.
Cómo funciona el Power Converter: control celda a celda
El planteamiento más llamativo está en su diseño modular, que permite colocar los convertidores directamente junto a celdas individuales o grupos de celdas. Varios Power Converter conectados en paralelo regulan cada flujo de energía por separado y, entre todos, sostienen una salida estable de alta tensión en corriente continua.
Hasta ahora, la tensión de salida viene marcada directamente por el número de celdas conectadas en serie; con este sistema, esa cifra pasa a depender de los convertidores descentralizados y de su control por software.
La consecuencia práctica es que la potencia total puede ajustarse con flexibilidad a lo que pida cada vehículo o cada sistema. Para que lo entiendas mejor, con este sistema, la tensión necesaria se desliga en gran medida de la arquitectura de la batería y queda en manos de una electrónica de potencia gestionada por software.
La tecnología también abre nuevas posibilidades para las funciones de carga, ya que podría encargarse de la conversión de corriente alterna y continua y dar soporte a la carga bidireccional, con usos como el Vehicle-to-Home o el Vehicle-to-Grid.
En las arquitecturas que están por venir, un mismo componente podría reunir varias funciones que hoy van separadas. Menos piezas distintas significa ahorrar en su construcción y reducir su peso.
Qué puede cambiar en los próximos eléctricos e híbridos enchufables
Para los ingenieros, el beneficio se resume en margen de maniobra. Separar la tensión de la disposición de las celdas da más libertad para diseñar la baterías y el sistema de propulsión.
Para el conductor, el interés estaría en que este sistema podría mejorar la autonomía y la eficiencia. Y hay un tercer efecto y es que facilitaría la modularización de los sistemas de propulsión, tanto en vehículos totalmente eléctricos como en híbridos enchufables.














