Hay nombres que no se tocan y Toyota lo aprendió por las malas. Durante más de una década, el compacto más vendido de la historia circuló por Europa con otro nombre, Auris, mientras el resto del mundo lo seguía llamando Corolla. Hoy, cuando el modelo celebra su 60 cumpleaños y ya hay más de 57 millones de unidades vendidas, aquella decisión se ve con una mirada mucho más crítica.
2006: el año en que el Corolla cambió de nombre en Europa
El Auris se presentó en sociedad en otoño de 2006. Toyota anticipó en el Salón de París, con un prototipo, al modelo que iba a relevar al Corolla. En Japón llegó a los concesionarios el 23 de octubre de 2006, y en Europa empezó a venderse a comienzos de 2007.
No era otra cosa que la décima generación del Corolla, la que se fabricó entre 2007 y 2012. En unos mercados mantuvo su nombre de siempre; en Japón y Europa, sin embargo, las versiones de tres y cinco puertas pasaron a llamarse Auris mientras el sedán, curiosamente, siguió siendo un Corolla.
Por qué Toyota lo llamó Auris
La explicación oficial mezcla latín y estrategia. Según la propia marca, el nombre une la palabra latina “aurum”, oro, con la terminación “-is” que ya llevaban el Yaris y el Avensis. La razón de fondo era más marquetiniana y es que Toyota no conseguía que el Corolla calara en el segmento más grande del mercado europeo, y quería un aire nuevo. Un nombre fresco para borrar la imagen de coche sensato y poco emocionante.
Un nombre que pesaba demasiado para cambiarlo
Para entender el error hay que mirar atrás, hasta 1966. Japón vivía un momento de euforia: la población superaba los 100 millones, las ciudades crecían con nuevos barrios y el coche se volvía necesario. Toyota quiso ofrecer algo más que un medio de transporte fiable. Buscaba un coche cómodo, moderno, bien equipado y agradable de conducir, a un precio asequible.
El nombre elegido tenía su propia carga poética y es que Corolla alude a la corona de pétalos de una flor, considerada su parte más bella. Se presentó en el Salón de Tokio de 1966 y salió a la venta en noviembre de ese año, fabricado en una planta construida expresamente para él, la de Takaoka. En solo tres años ya era el coche más vendido de Japón.
A partir de ahí, la historia es una sucesión de hitos y con semejante trayectoria, renunciar al nombre en uno de sus mercados más importantes era, cuando menos, arriesgado.
Lo que el Auris sí hizo bien
Sería injusto quedarse solo con el error. El Auris fue un buen coche, y en algún aspecto, pionero. Apostó por un diseño que priorizaba el espacio interior y estrenó un airbag de rodilla para el conductor.
Su gran aportación llegó en 2010. Ese año nació el Auris Hybrid, el primer híbrido de Toyota producido en serie en Europa, salido de la fábrica británica de TMUK. Aquel coche llevó la tecnología híbrida al corazón del mercado europeo y marcó el camino que después seguiría toda la gama de la marca.
La segunda generación del Auris, la undécima del Corolla (2013-2018), afinó el comportamiento dinámico y recuperó la carrocería familiar con el Touring Sports.
La sorpresa llegó con la tercera generación. Toyota la había mostrado como nuevo Auris en el Salón de Ginebra de marzo de 2018, pero al lanzarse en Europa en el primer trimestre de 2019 ya no llevaría ese nombre. Volvía el Corolla. Fue un cambio de rumbo en toda regla. El regreso al nombre original cerró la etapa del Auris y dejó clara la intención de Toyota de unificar su marca.
Por qué hoy sabemos que fue un error
Los números de 2026 lo dicen todo. Más de 57 millones de Corolla vendidos en 60 años, fabricados hoy en 14 centros de producción repartidos por 11 países. Ningún coche en la historia ha llevado tantas veces el mismo nombre. En Europa, las ventas rondan los 9,5 millones, aproximadamente uno de cada seis Corolla vendidos en el mundo.
El Auris aportó tecnología, eficiencia y buen hacer. Pero no tenía lo que el Corolla acumulaba generación tras generación, el reconocimiento inmediato.













