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El invento español que está iluminando parques en Shanghái, Dubái y Nueva York con plantas bioluminiscentes nació en Barcelona: Bioo Lumina prescinde de cableado y electricidad para ahorrar un 90% de energía

El invento español que está iluminando parques en Shanghái, Dubái y Nueva York con plantas bioluminiscentes nació en Barcelona: Bioo Lumina prescinde de cableado y electricidad para ahorrar un 90% de energía

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Por: Autonoción Redacción

Publicado: 30.07.2026 10:20

Cierra los ojos por un momento que vamos a trasladarnos a los que podría ser perfectamente una fantasía. Porque pasear por un parque de noche ya tiene un aura única e incluso romántica, pero si cambiamos la luz fría de las farolas que iluminan el camino por una luz que salga de las propias plantas y árboles dando un toque tenue, como iluminado por luciérnagas, el ambiente gana mucho más. Puede sonar a algo irreal, pero no es ciencia ficción, es una realidad que ya está ocurriendo en ciudades como Shanghái, Dubái, Nueva York y también en España.

La idea es tan sencilla como revolucionaria: ¿por qué gastar electricidad para iluminar nuestras calles y jardines si las propias plantas pueden hacerlo? Esa es la pregunta que se hizo Pablo Vidarte, un emprendedor sevillano que con apenas 19 años fundó Bioo, una empresa de biotecnología con sede en Barcelona. Diez años después, su compañía ha logrado desarrollar una tecnología que convierte a la vegetación en puntos de luz autosuficientes.

Este proyecto tan bonito como revolucionario se llama Bioo Lumina y funciona mediante un compuesto biocompatible que se aplica sobre las hojas. La planta lo absorbe en aproximadamente 24 horas y, a partir de ese momento, almacena parte de la energía solar captada durante el día para liberarla por la noche en forma de luz visible. Lo más sorprendente es que el proceso no modifica genéticamente la planta ni interfiere en su fotosíntesis. De hecho, el compuesto actúa también como fertilizante, ayudando a la planta a crecer más sana.

Los resultados son espectaculares: un ahorro energético de hasta el 90% y una reducción de la contaminación lumínica del 95% en comparación con los sistemas de iluminación tradicionales. Y no es solo una promesa: Bioo Lumina ya está instalada en parques, zonas residenciales, campos de golf y edificios de oficinas en cuatro continentes. Desde el puerto de Ibiza hasta el Laberintus Park de Málaga, pasando por el Eden Project en Reino Unido o el museo de Justiniano en Serbia. En Oriente Medio, Riad, Dubái y Qatar ya cuentan con proyectos de barrios y ciudades con plantas luminiscentes; en China, Shanghái y Hangzhou las han incorporado en áreas públicas; y en América, desde Punta Cana hasta varias ciudades de Estados Unidos.

Como bien dice Pablo Vidarte, «la naturaleza lleva millones de años resolviendo problemas complejos de forma eficiente. Lumina es un ejemplo de cómo la biotecnología puede ampliar el papel de las plantas, que dejan de ser únicamente elementos ornamentales para convertirse también en parte de la infraestructura urbana».

Tres formas de conseguir que las plantas brillen

Bioo ha desarrollado tres enfoques diferentes para lograr la bioluminiscencia en plantas, adaptados a distintas necesidades y regulaciones:

  • La solución Natural utiliza más de 58 especies de hongos bioluminiscentes que existen de forma natural en la naturaleza. Estos hongos se integran en el entorno sin necesidad de modificaciones ni compuestos externos. Es la opción más ecológica, aunque la luz que emiten es más tenue, ideal para espacios íntimos como jardines privados o rincones especiales de un parque.
  • La solución Compound es la que está revolucionando el mercado. Consiste en aplicar un compuesto biocompatible y fosforescente sobre las hojas de cualquier planta nativa. El compuesto es absorbido en 24 horas y, sin alterar el ADN de la planta, le permite emitir luz por la noche. Esta técnica tiene la ventaja de que se puede aplicar a casi cualquier especie y está disponible en todo el mundo, cumpliendo con todas las regulaciones locales. Es la que está instalada en la mayoría de los proyectos internacionales y la que permite ese ahorro energético del 90% .
  • La solución Genética, aún en desarrollo, busca modificar genéticamente las plantas para que produzcan de forma natural luciferasa, la enzima responsable de la bioluminiscencia en luciérnagas y otros organismos. Aunque prometedora, se enfrenta a importantes barreras regulatorias en muchos países y su implementación es más compleja.

Los números de una revolución sostenible

Las cifras que maneja Bioo son contundentes. Llenar un parque de plantas bioluminiscentes puede rebajar la factura de la luz hasta un 90% y hacer que la contaminación lumínica casi desaparezca, bajando un 95%. La cuenta es clara: en cualquier zona verde donde antes hacían falta decenas de farolas, ahora puedes apagar casi todas las luces sin que el parque se vuelva oscuro ni peligroso. El lugar sigue siendo igual de bonito y seguro, pero el planeta respira aliviado con un impacto ambiental muchísimo menor.

Además, la tecnología no solo ahorra electricidad. Al funcionar sin cableado, elimina la necesidad de costosas infraestructuras eléctricas subterráneas y su mantenimiento. La propia planta, alimentada por el compuesto que actúa como fertilizante, se mantiene más sana, reduciendo los costes de jardinería. Según la compañía, los parques bioluminiscentes pueden llegar a ser autosuficientes, regulando su temperatura y reduciendo drásticamente el gasto de agua y mantenimiento.

Aunque el coste de instalación inicial puede ser elevado (se ha hablado de proyectos de más de 2 millones de euros en algunos resorts de lujo), el retorno de la inversión se estima en un periodo de entre cinco y siete años, gracias al ahorro energético y de agua.

Más allá de la luz: el futuro de las «infraestructuras vivas»

Bioo Lumina no es el único proyecto de la compañía. Los creadores de Bioo se han especializado en lo que ellos llaman «infraestructuras vivas». Básicamente, consiste en usar la biotecnología para que los parques y jardines dejen de ser simples decorados y pasen a tomar parte activa en el día a día de la ciudad.

Uno de sus inventos más llamativos es el Bioo Panel, un sistema que saca electricidad directamente de la tierra. El truco está en la naturaleza: cuando las plantas hacen la fotosíntesis, echan compuestos orgánicos al suelo. Ahí entran en juego las bacterias, que se dan un banquete con esos compuestos y, al procesarlos, generan una pequeña corriente eléctrica. Aunque no te va a dar para encender un televisor, esta energía es más que suficiente para hacer funcionar sensores, activar los sistemas de riego o dar vida a pequeños puntos de luz, convirtiéndose en el aliado perfecto de su otro gran proyecto, Bioo Lumina.

También han creado Bioo Switch, una interfaz que convierte a las plantas en interruptores biológicos: al tocarlas, son capaces de enviar señales que pueden controlar sistemas de iluminación o sonido. Esta tecnología ya se ha utilizado en experiencias artísticas, como la actuación del DJ David Guetta, que integró plantas interactivas en su espectáculo.

Un inventor español con vocación global

Detrás de todo esto está Pablo Vidarte, un joven sevillano que empezó a competir en proyectos tecnológicos siendo adolescente y que, desde 2015, ha recibido apoyo económico de la Unión Europea, del Gobierno de España y de inversión privada por más de diez millones de euros. Hoy, Bioo cuenta con seis patentes, una red de más de 50 distribuidores y sedes en Barcelona, Riad y Shanghái .
Como él mismo ha declarado en varias entrevistas, su visión es clara: «Nos preguntamos cuál sería el nuevo punto de luz en el mundo y por qué no lograrlo en simbiosis con la naturaleza: dejar que sean las propias plantas las que generen la luz, en lugar de depender de sistemas artificiales, y hacerlo, además, ayudándolas a crecer».

EL GARAJEvia El Garaje

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