Para los fans de los deportivos de Nissan, el placer de poseer uno de estos coches va mucho más allá de conducirlos. Está en los pequeños detalles que solo los verdaderos conocedores de la marca, aprecian.
Las pinzas de freno pintadas en distintos colores forman parte de ese lenguaje silencioso pero elocuente que diferencia un modelo totalmente de serie de una máquina con alma de circuito. Aunque para muchos es un capricho estético, cada color refleja una filosofía distinta, desde el uso diario hasta las exigencias más extremas de la pista.
Esta tradición tiene sus orígenes en el legendario GT-R, donde Nissan decidió que el rendimiento debía ser visible. Lo que empezó como una forma práctica de identificar componentes se convirtió en un código visual que los aficionados leen al instante. Hoy, esa misma idea sigue vigente en modelos como el Z y el Armada NISMO, donde el color de las pinzas cuenta la historia real del coche antes incluso de arrancar el motor.
Plata: la base sólida para la vida real
La gran mayoría de los Nissan que vemos por la calle llevan pinzas de freno en color plata. Este acabado es el acabado de serie en casi toda la gama y responde a las necesidades del conductor promedio. Ofrecen una frenada segura, progresiva y fiable en tráfico urbano, autopista o carreteras mojadas. No están pensadas para tandas intensas ni para conducción especialmente agresiva, pero cumplen con creces su misión.
Rojo: el salto a la deportividad
Cuando las pinzas pasan al rojo, el mensaje cambia por completo. Es una declaración clara de que el vehículo está orientado al rendimiento. En la nueva generación del Nissan Z, la versión Sport mantiene las pinzas plateadas, pero la variante Performance las luce en un rojo. Aquí el cambio es notable y es que se pasa de un esquema de dos pistones delante y uno detrás a cuatro pistones delanteros y dos traseros, fabricados por Akebono en aluminio en lugar de hierro fundido.
Los discos también crecen: 14 pulgadas delante frente a las 12,6 del Sport, y 13,8 detrás frente a 12,1. Este sistema luce genial detrás de las llantas RAYS de 19 pulgadas.
Rojo brillante: NISMO lleva todo al siguiente nivel
En el Z NISMO, Nissan decidió ir un paso más allá con un rojo aún más vibrante y llamativo. Estas pinzas exclusivas Akebono van acompañadas de discos de dos piezas, inspirados en el GT-R, que miden 15 pulgadas delante y 13,8 detrás. El acabado incluye una pintura y barniz especial capaz de soportar las altas temperaturas generadas en uso intenso.
Oro: el color de la leyenda de Brembo
El dorado ocupa un lugar especial en la historia de Nissan. Apareció por primera vez en el R34 GT-R vendido en Japón a partir de 1999. Aunque el modelo ya había contado con frenos Brembo antes, las pinzas eran negras; el dorado marcó un antes y un después, convirtiéndose en sinónimo de precisión y prestaciones.

El 350Z Track Edition de 2003 fue el siguiente en adoptarlas. Luego llegó el GT-R R35, que las hizo icónicas con su configuración de seis pistones delante y cuatro detrás. Ver unas pinzas doradas sigue siendo, para muchos aficionados, la confirmación visual de que se trata de un Nissan con pedigrí deportivo real.
Amarillo: rareza y capacidad extrema
Las pinzas amarillas son las más raras y exclusivas de todas. Representan el pináculo de los sistemas de frenado y es que hablamos de frenos carbono-cerámico diseñados para resistir múltiples vueltas en circuito sin sufrir fading. Solo unos pocos vehículos de producción los han montado, como el GT-R NISMO y el GT-R Track Edition.
Excepciones que enriquecen la historia
Como en toda tradición, hay excepciones que rompen las reglas. El GT-R-50 by Italdesign sorprendió al mundo con pinzas Brembo rojas, en lugar del dorado habitual. Por su parte, el Z Proto Spec lució pinzas amarillas Akebono en un paquete de alto rendimiento, aunque sin llegar a los frenos cerámicos.
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