La Fuerza Aérea de Estados Unidos ha adjudicado dos contratos por un total de unos 766 millones de dólares para seguir actualizando el bombardero B-52 Stratofortress, un avión cuyo primer vuelo se remonta a hace setenta años. El objetivo es renovar su radar y adaptar el sistema de sujeción de armamento bajo el fuselaje.
La medida no es un parche, forma parte de un programa de largo plazo para que una plataforma diseñada en la Guerra Fría siga siendo útil en un entorno de combate más digitalizado y con mayor amenaza electrónica.
Como recordarás, hace unos meses te comentamos que el gigantesco bombardero recibiría nuevos motores Rolls-Royce para extender su uso, aumentar su autonomía, mejorar su fiabilidad y reducir drásticamente su consumo.
A quién se adjudican los contratos
El encargo de mayor cuantía, con un techo de unos 603 millones de dólares, corresponde a Raytheon, la unidad de defensa de RTX. Se trata de un contrato para fabricar y mantener el radar AN/APQ-188.
Boeing también recibió un pedido de casi 163 millones de dólares para producir los kits que actualizan el sistema de anclaje de bombas. Ambos trabajos se enmarcan en el programa que debe sustituir el radar AN/APQ-166, todavía instalado en los 76 B-52 que la Fuerza Aérea mantiene en servicio.
Un radar AESA para un bombardero de siete décadas
El AN/APQ-188 es un radar de barrido electrónico activo (AESA). Según la Oficina GAO, este sistema es más fiable y ofrece mejores prestaciones que el equipo anterior, tanto en navegación y meteorología como en misiones convencionales y nucleares.
El calendario previsto para el B-52 llega, como mínimo, hasta 2050. El radar es solo uno de los trece programas de modernización, que también incluyen motores, comunicaciones, software y armamento. El conjunto se estima un inversión de en torno a 21.000 millones de dólares.
Costes al alza, retrasos y un accidente mortal
El cambio de sensor no ha sido sencillo. Un informe de la GAO publicado en julio indicó que el coste estimado del programa de radar había subido más de un 30 % y superaba los 2.900 millones de dólares en 2025.
La GAO atribuye gran parte de los problemas a cambios de diseño durante el desarrollo, dificultades de los contratistas y la complejidad de integrar equipos nuevos en un avión tan antiguo.
En junio, un B-52 de pruebas vinculado a esta modernización se estrelló poco después de despegar de la base Edwards, en California. Murieron las ocho personas a bordo.
Por qué la Fuerza Aérea sigue apostando por el B-52
Pese a los contratiempos, el servicio sostiene que el Stratofortress sigue siendo una de sus plataformas de ataque de largo alcance más útiles: puede llevar una carga grande y lanzar armas de precisión a distancia, sin tener que entrar en zonas protegidas por defensas antiaéreas.
Estos contratos no son solo una mejora de aviónica. Son un eslabón más de un plan para que un diseño de mediados del siglo XX siga teniendo sentido en un campo de batalla electrónico y contestado como el moderno.
El B-52 se concibió, en origen, para servir unas dos décadas. Si las modernizaciones actuales salen adelante, algunos de estos bombarderos podrían seguir volando cerca de un siglo después de su primer despegue.













