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1 gigavatio-hora de almacenamiento, 24 a 100 horas de duración y sin litio ni cobalto: la batería de hierro-aire de Ore Energy quiere jubilar las centrales de gas en los apagones europeos

1 gigavatio-hora de almacenamiento, 24 a 100 horas de duración y sin litio ni cobalto: la batería de hierro-aire de Ore Energy quiere jubilar las centrales de gas en los apagones europeos

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Por: Autonoción Redacción

Publicado: 05.09.2026 13:00

Esos días de invierno en los que el viento sopla con fuerza, los molinos giran sin descanso, los paneles solares —aunque menos— también aportan su granito de luz, y la electricidad que generamos es tanta que no sabemos qué hacer con ella. Así que, por mucho que duela, nos vemos obligados a «verterla», a desperdiciarla, a pagar por una energía que hemos producido y que no podemos aprovechar. Pero la ironía más cruel llega unos días después: el viento amaina, el sol se esconde, y la demanda sigue ahí, imparable. Entonces, como por arte de magia—o más bien por la realidad de nuestra dependencia—, arrancamos las centrales de gas. Quemamos combustibles fósiles, emitimos CO₂, y pagamos precios disparados, todo para cubrir el mismo vacío que, unos días antes, habíamos llenado de energía limpia que no supimos guardar.

Esa es la gran paradoja de la transición energética: producimos energía limpia, pero no tenemos dónde ponerla para los días malos. Las baterías de iones de litio, que son las reinas del almacenamiento de corta duración, pueden guardar energía durante unas horas. Son estupendas para desplazar la producción solar de mediodía a la noche, para suavizar los picos de demanda. Pero no están diseñadas para sostener a un país entero durante un parón de viento de varios días. Ahí, en ese hueco de varias jornadas sin sol ni viento, es donde hoy entran las centrales de gas, y donde una startup holandesa llamada Ore Energy quiere plantar batalla con una tecnología tan antigua como la humanidad: la oxidación del hierro.

Una batería que respira: el secreto del hierro, el agua y el aire

La tecnología de Ore Energy es un ejercicio de poesía química. Olvídate del litio, el cobalto y las cadenas de suministro que atraviesan medio mundo. Esta batería se alimenta de tres elementos tan comunes como la tierra que pisamos: hierro, agua y aire. Su funcionamiento es una reacción reversible que todos hemos visto en el día a día: la herrumbre. Durante la carga, la electricidad renovable sobrante convierte el óxido de hierro (la herrumbre) en hierro metálico, almacenando la energía en forma sólida. Cuando la red necesita ese respaldo, el proceso se invierte: el hierro se reoxida al reaccionar con el oxígeno del aire y el agua, liberando la electricidad almacenada.

Esta sencillez tiene consecuencias profundas. Al prescindir de litio y cobalto, la batería no solo evita la dependencia de materiales críticos que en su mayoría se importan de fuera de Europa, sino que promete ser mucho más económica. Los responsables de Ore Energy aseguran que, cuando se almacene durante períodos largos, el coste por unidad de capacidad de sus sistemas será aproximadamente una décima parte del de las baterías de litio. Además, son inherentemente no inflamables, un detalle nada menor cuando se maneja una infraestructura energética de gran escala.

1 GWh que cambiarán las reglas del juego

El acuerdo que Ore Energy ha firmado con el proveedor energético neerlandés Budget Thuis no es un experimento de laboratorio. Es el mayor compromiso de almacenamiento de larga duración de su tipo en Europa continental. La primera fase, de 400 megavatios-hora (MWh), está prevista para 2028, y el objetivo es llegar al gigavatio-hora completo. Para que nos hagamos una idea, un GWh de almacenamiento puede suministrar electricidad a unos 300.000 hogares durante una hora, pero la clave aquí no es la potencia instantánea, sino la duración: estos sistemas están diseñados para guardar y soltar energía durante periodos de entre 24 y 100 horas.

Aytaç Yilmaz, cofundador y director ejecutivo de Ore Energy, lo explica con claridad: «Las baterías de corta duración por sí solas no pueden solucionar esto. Desplazan la energía solar unas pocas horas, pero las redes europeas, con un gran peso de la eólica, necesitan un almacenamiento que funcione a lo largo de días, no de horas». El objetivo, por tanto, es directo: sustituir a las centrales de gas que hoy intervienen en los momentos de «calma chicha» renovable, utilizando una cadena de suministro que Europa pueda controlar de principio a fin.

El camino recorrido: de la universidad a la red eléctrica

La tecnología de Ore Energy no es un sueño de una noche de verano. Es una ‘spin-off’ de la Universidad Tecnológica de Delft, fundada en 2023 por Aytaç Yilmaz, Rutil Özdemir y la científica española Yaiza González García. El camino hacia la comercialización ya ha superado hitos importantes. Entre agosto y noviembre de 2025, la empresa llevó a cabo un piloto técnico exitoso en las instalaciones de EDF Lab en Francia, demostrando que su sistema podía mantener el suministro durante hasta cuatro días (100 horas) en condiciones operativas reales. Este proyecto, financiado por la Unión Europea a través del programa StoRIES, fue el primero de su tipo en Europa.

Además, Ore Energy ha captado más de 61 millones de dólares en rondas de financiación, lo que le permitirá construir su primera planta de fabricación automatizada en Europa, con el objetivo de alcanzar una producción a escala de gigavatios-hora para 2028.

El futuro es de hierro

La batería de hierro-aire no es una solución mágica. Tiene una densidad energética mucho menor que la del litio, por lo que para almacenar 1 GWh necesitarás una superficie considerable. Su eficiencia ronda el 60-80%, por debajo de las baterías de litio, aunque los investigadores trabajan para mejorarla. Pero, como señalan los expertos, cuando lo que necesitas es guardar energía durante días, no horas, estas limitaciones de peso y espacio no son críticas. Lo que importa es la capacidad de aguantar el tipo durante largos períodos, la robustez, la seguridad y el coste.

«Creemos que el hierro-aire se volverá tan importante para la eólica como el ion-litio lo ha sido para la solar», afirma Yilmaz. Y esa afirmación podría resumir el cambio de mentalidad que Europa necesita. La transición energética no se gana solo instalando más aerogeneradores, sino aprendiendo a domar su naturaleza intermitente. Una batería que se carga con el viento de la semana pasada y nos da energía en los días de calma chicha podría ser la pieza que faltaba para que, por fin, las centrales de gas empiecen a contar sus días.

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