Sí, has leído bien, Renault prepara un recorte en su área técnica. El fabricante galo prepara el despido de hasta 2.400 puestos de ingeniería. Estos puestos podrían desaparecer en los próximos dos años, lo que supone cerca de una quinta parte de los ingenieros que tiene contratados la marca.
Según comentan desde la marca, se trata de la respuesta a una cada vez más acusada presión de fabricantes chinos, que están marcando el ritmo con unos costes cada vez más bajos y desarrollos mucho más rápidos.
El problema no es exclusivo de Renault. Toda la industria europea del automóvil está viendo cómo compañías como BYD ganan terreno con modelos más baratos y ciclos de producción mucho más ágiles. El consejero delegado, François Provost quiere copiar la rapidez de China para no morir.
De hecho, ya han empezado con este plan. Para el nuevo Twingo, Renault tiró de proveedores chinos y apoyó su I+D en Shanghái, lo que permitió reducir el tiempo de desarrollo a solo 21 meses. Ahora la idea es trasladar ese enfoque a sus centros europeos, especialmente al Technocentre que tienen cerca de París.
Según Laurent Giblot, representante sindical de la CGT, en Francia podrían caer cientos de empleos entre ingenieros y personal de apoyo. Desde los sindicatos creen que recortar todo este músculo técnico genera dudas sobre si la empresa podrá sacar adelante los 36 modelos que tiene previsto lanzar de aquí a 2030.
Este ajuste forma parte de un plan de transformación más amplio que Provost presentó hace relativamente poco. A cierre del año pasado, Renault contaba con algo más de 100.000 empleados en todo el mundo, de los cuales más de 11.000 eran ingenieros.
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