Mazda vuelve a nadar a contracorriente. La marca japonesa, que ya es una vieja conocida entre nosoros por sus decisiones poco convencionales, defiende ahora con uñas y dientes el uso de grandes pantallas táctiles en sus vehículos, incluso a costa de reducir drásticamente los botones físicos. El caso más reciente con el que nos encontramos dentro de la marca es el del controvertido CX-5, cuyo salpicadero minimalista ha generado un intenso debate para los fans de Mazda.
Una filosofía que no sigue modas
No es la primera vez que Mazda elige un camino propio. Cuando la industria apostaba por el downsizing y motores más pequeños con turboalimentación para reducir consumos, Mazda se mantuvo fiel a propulsores de mayor cilindrada y aspiración natural. Años después, mientras la mayoría aceleraba hacia la electrificación y los sistemas híbridos, la firma presentó su primer motor diésel de seis cilindros en línea, una apuesta audaz por las mecánicas tradicionales.
Ahora, con el debate sobre si pantallas sí o pantallas no, Mazda vuelve a plantarse. ¿Son realmente las grandes pantallas menos distractoras que los botones físicos? La marca sostiene que sí, y lo argumenta con datos y lógica.
El argumento de Mazda: menos distracciones con una pantalla grande
Según Koichiro Yamaguchi, responsable del programa del CX-5, en declaraciones recogidas por Drive, operar el aire acondicionado mediante botones físicos obligaría al conductor a bajar la vista hacia una zona baja del salpicadero, donde además se encontrarían múltiples interruptores de aspecto similar. Esa búsqueda visual y táctil, según Yamaguchi, genera más distracción que tocar un icono en una pantalla de 15,6 pulgadas bien estructurada.
“Es mejor tener ese control en la pantalla para minimizar el cambio de atención”, explicó el ingeniero. La marca ha colocado las funciones de climatización más usadas en la parte inferior de la pantalla, precisamente para facilitar el acceso rápido.
Mazda insiste en que sus pantallas buscan reducir las distracciones al volante. Una postura que choca con la percepción general de muchos conductores y expertos, que valoran el tacto y la memoria muscular de los botones tradicionales, elementos que permiten operar el vehículo sin apartar la vista de la carretera una vez interiorizado su posicionamiento.
No es solo el CX-5
Esta filosofía no se limita al SUV mediano. Modelos como el Mazda6e y el CX-6e también adoptan salpicaderos dominados por pantallas y escasos controles físicos. En estos casos, la influencia de los gustos del mercado chino —donde las pantallas grandes son muy apreciadas— también ha jugado un papel fundamental.
¿Equilibrio perdido?
Aunque Mazda defiende su decisión con argumentos técnicos, algunos analistas consideran que la marca podría haber encontrado un punto intermedio manteniendo los mandos físicos para climatización y otros elementos críticos, combinados con una pantalla táctil. Una solución que, según diversas opiniones, habría satisfecho tanto a quienes valoran la modernidad como a los puristas del tacto analógico.
Sea como fuere, Mazda vuelve a sacar pecho con sus decisiones, que esta vez choca con las de los diseñadores de Ferrari que han decidido evitar las pantallas que catalogan como un accesorio innecesario y más barato que los botones físicos.
¿Tú qué opinas? ¿Prefieres pantallas grandes o botones físicos bien situados? El debate está abierto.













