Podríamos decir que el Lamborghini LM002 es el abuelo directo del Lamborghini Urus. Este SUV, que comparte plataforma con el Audi Q8 ha catapultado al éxito a la marca; pasó de vender 3.815 coches en 2017 a 8.205 dos años después. La popularidad del Urus ha sido motivo suficiente para motivar a otros fabricantes de lujo como Bentley, Rolls-Royce e incluso Ferrari a dar el paso.
Ahora, los SUV son casi un imprescindible para cualquier marca de coches. Incluso aquellos de altísimo rendimiento, como el Xiaomi YU7 GT con más de 1.500 CV de potencia, tienen su hueco en el mercado. En el año 1986, estas previsiones no eran tan claras. Aún así, Lamborghini presentó el LM002, un coche enorme que era la antesala de una moda que no llegaría hasta varias décadas más tarde.
El precursor de todo: el Lamborghini Cheetah
Aunque no fue la primera opción de los de Sant’ Ágata Bolognese. Ya en 1977, los ingenieros le daban vueltas a la idea de contar con un 4×4 con el escudo del toro a punto de embestir en el capó. Lamborghini presentó el Cheetah en el Salón del Automóvil de Ginebra en ese mismo año. Este se trataba de un prototipo de tracción total desarrollado en primer lugar para proyectos militares.
Lamborghini apostaba por convertirse en el fabricante de vehículos militares para Estados Unidos. Para ello, contaba con una carrocería abierta de aluminio montada sobre un chasis de acero tubular. No faltaban trampillas de inspección o un motor central trasero V8 de Chrysler capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 9 segundos. Este gigantesco bloque, de 5,9 litros rendía una potencia máxima de 183 CV. No era el rey de la eficiencia.
Pero claro, teniendo en cuenta los estándares actuales. En aquella época el objetivo era que los vehículos militares fueran capaces de abordar todo tipo de terrenos y resistir las inclemencias de cualquier lugar del mundo. Podía afrontar pendientes de entre el 60 y el 85% de inclinación y mejoraba sus prestaciones a través de elementos prestados del Countach, como los discos delanteros o la tracción total permanente.
A pesar de todos los esfuerzos de Lamborghini, el proyecto no gustó a los altos mandos a cargo del contrato. De hecho, tras el rechazo del Cheetah, llega el orígen del Hummer, o al menos el Humvee. Fabricado por General Motors, se convirtió en el todoterreno militar por excelencia de Estados Unidos.
Lamborghini LM: para no tirar el dinero
Lamborghini no atravesaba precisamente su mejor momento. De hecho, la marca había quebrado oficialmente en 1978 y necesitaba encontrar nuevas vías de negocio para garantizar su supervivencia. Tirar por la borda todo el trabajo y el dinero invertidos en el Cheetah no tenía sentido, así que sus responsables decidieron evolucionar aquel proyecto. El resultado fue el LM001, presentado en el Salón del Automóvil de Ginebra de 1981.
La idea inicial seguía siendo conquistar mercados muy concretos, especialmente el militar. Lamborghini aspiraba a despertar el interés de los ejércitos de Estados Unidos y de Oriente Medio, dos regiones donde un vehículo de estas características podía tener sentido. Sin embargo, el proyecto también empezó a adquirir una dimensión más ambiciosa.
Uno de los cambios más importantes afectó a la mecánica: los ingenieros decidieron trasladar el motor a la parte delantera para mejorar el reparto de pesos y el comportamiento fuera del asfalto. Además, el futuro LMA002 adoptaría el mismo V12 de 4,8 litros del Countach, un propulsor capaz de desarrollar 332 CV y que liberaba espacio en la zona posterior del habitáculo.
El LM002: el SUV de lujo para conducir por la calle más extravagante del mundo
El LM002 definitivo no llegaría hasta 1986. Presentado en el Salón del Automóvil de Bruselas, lucía una carrocería mucho más refinada y apta para un uso civil, aunque su diseño seguía siendo imponente. Medía 4,79 metros de largo, 2 metros de ancho y 1,80 metros de alto. Superaba los 2.700 kg de peso y, aun así, era capaz de alcanzar una velocidad máxima de 210 km/h, una cifra notable para un todoterreno de la época.
Bajo el capó escondía otra de sus grandes señas de identidad: el legendario V12 de 5,2 litros del Countach, con una potencia de hasta 450 CV. Inicialmente recurría a un sistema de carburación, aunque a finales de los años 80 evolucionó hacia una versión con inyección electrónica para cumplir con las normativas del mercado estadounidense.
Concebido para afrontar cualquier terreno, el LM002 contaba con tres diferenciales autoblocantes, una caja de cambios manual con reductora y una capacidad de vadeo de hasta 82 centímetros. En otras palabras, era capaz de atravesar el desierto gracias a sus neumáticos desarrollados especialmente por Pirelli, en exclusiva para este coche. También podía dejar en ridículo a otros deportivos de la época en aceleración.
El regreso al segmento SUV: una segunda vida con el Urus
El Lamborghini Urus llegó al mercado en 2018 y se convirtió en un éxito inmediato. La fiebre SUV convenció a los propietarios de Lamborghini y a aquellos que aún no se habían aventurado a conducir un deportivo de la marca. Es mucho más polivalente que cualquier coupé, pero guarda bajo el capó un propulsor V8 de 4 litros desde los 650 hasta los 800 CV de la variante PHEV con etiqueta Cero de la DGT.
LM002 y Urus son coches completamente diferentes. Sin embargo, ambos comparten algo fundamental: nacieron tras asumir riesgos cuando nadie más se atrevía a hacerlo. En el caso del LM002, aquella apuesta no obtuvo el éxito comercial esperado. El Urus, en cambio, se ha convertido en una auténtica mina de oro para Lamborghini y ha permitido a la firma italiana alcanzar cifras récord de ventas.
Por eso, quizá haya llegado el momento de mirar al LM002 con otros ojos: no como un fracaso, sino como el precursor de una idea pionera. Simplemente llegó demasiado pronto, con un formato incorrecto y con las ostentosidades propias de los 80. Y qué mejor ocasión para reconocerlo que en el 40º aniversario del primer Super SUV de Lamborghini.
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