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Buscaban petróleo bajo Huesca en los años 60, encontraron hidrógeno y taparon el pozo por inútil: hoy esconde 1,1 millones de toneladas, costaría un dólar el kilo y sería el primer yacimiento de Europa en producción

Buscaban petróleo bajo Huesca en los años 60, encontraron hidrógeno y taparon el pozo por inútil: hoy esconde 1,1 millones de toneladas, costaría un dólar el kilo y sería el primer yacimiento de Europa en producción

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Por: Autonoción Redacción

Publicado: 02.06.2026 19:00

El petróleo ha sido la fuente de energía no renovable más utilizada a nivel mundial, convirtiéndose en el motor de la industrialización y el transporte moderno. Buscar oro negro era un objetivo clave para los países por la independencia y poder geopolítico que controlar este combustible fósil implica.

En esa búsqueda de petróleo, en 1962, un equipo de geólogos perforaba el subsuelo cerca de Monzón (Huesca) en busca del codiciado «oro negro». A 3.600 metros de profundidad no encontraron crudo, sino un gas que consideraron una curiosidad sin valor comercial. Taparon el agujero, archivaron los informes y siguieron buscando petróleo en otro sitio.

Sesenta años después, ese «gas inútil» resulta ser hidrógeno puro de origen natural (también llamado hidrógeno blanco, nativo u oro). El pozo abandonado contiene unas reservas recuperables estimadas en 1,1 millones de toneladas de hidrógeno. Y lo más revolucionario: extraerlo costaría alrededor de 1 dólar por kilogramo, lo que lo convertiría en una de las formas de hidrógeno más baratas del mundo, muy por debajo del hidrógeno verde (3-8 $/kg) y más limpio que el gris (procedente de gas fósil).

El contexto global: la fiebre silenciosa por el hidrógeno que sale solo del suelo

A día de hoy, aunque el petróleo sigue siendo clave, con el auge de la electrificación en mercado automovilístico, así como el crecimiento de las energías renovables en hogares e industria, el controlar ciertos recursos es algo tanto o más valioso como el petróleo. El litio por ejemplo tiene una enorme relevancia, pero también se están dando pasos en el tema del hidrógeno que gana cada vez una mayor relevancia tanto en el mundo del motor como de la industria.

El hidrógeno blanco no es un invento nuevo, pero nadie le había dado la importancia que merecía y se habían puesto a buscarlo de forma sistemática. Los geólogos hasta ahora estaban entrenados y focalizados en encontrar gas y petróleo y no veían más allá.

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Ahora la cosa ha cambiado por completo, sobre todo en los últimos años. Según un estudio de Rystad Energy (la consultora energética más respetada del mundo), a finales de 2023 había 40 empresas buscando hidrógeno natural en todo el planeta, frente a solo 10 en 2020. Australia, Estados Unidos, España, Francia, Albania, Colombia, Corea del Sur y Canadá ya tienen proyectos activos de exploración.

¿Qué ha cambiado para que ahora si se le de importancia? La respuesta es sencilla. En el contexto actual hay una clara urgencia por descarbonizar la industria y, además, ya se sabe a ciencia cierta que el hidrógeno blanco puede ser más barato que cualquier otra forma de hidrógeno limpio con los que se ha venido trabajando más intensamente. Pongamoslo en números, mientras el hidrógeno verde (producido con electricidad renovable) sigue costando más de 3 dólares por kilo, y el gris (de gas fósil) ronda los 2 dólares pero contamina, el blanco ya se extrae en Mali a 0,50 dólares por kilo por la empresa Hydroma (Canadá). En España y Australia, los proyectos apuntan a un coste de alrededor de 1 dólar por kilo, según el mismo informe de Rystad.

El tesoro bajo Monzón: 1,1 millones de toneladas a 3.600 metros

Gracias a los estudios de Helios Aragón ahora ya se sabe que el yacimiento de Monzón es más que un hallazgo inútil como se creía hace 60 años. Se trata de una estructura de arenisca de buena calidad, sellada por una gruesa capa de sal (de hasta cientos de metros de espesor), que ha atrapado el hidrógeno durante milenios impidiendo que se escape.

Las cifras son sólidas:

  • Volumen recuperable más probable: 1,1 millones de toneladas de hidrógeno.
  • Profundidad del yacimiento: 3.600 metros.
  • Pureza del gas: las muestras originales registraron hidrógeno de alta pureza, con mínima contaminación de metano.
  • Potencial total en Aragón: se han identificado estructuras similares que podrían albergar entre 5 y 10 millones de toneladas adicionales. Algunas estimaciones preliminares hablan de más de 100 millones de toneladas en toda la provincia.

Pongamos en contexto que aquí no todos somos expertos en materia y hay que entender bien la magnitud de estas cifras: una tonelada de hidrógeno contiene la misma energía que unas 3,5 toneladas de gasolina. Es decir, un coche de pila de combustible necesita unos 0,8 kg de hidrógeno para recorrer 100 km. Con 1,1 millones de toneladas podríamos alimentar la industria pesada de Aragón (cerámica, acero, química) durante 20 o 30 años a un ritmo de 55.000-70.000 toneladas anuales.

Solo un dólar el kilo: la ventaja de no fabricarlo

El hidrógeno verde es caro porque necesitas electrolizadores (máquinas que dividen el agua en oxígeno e hidrógeno usando electricidad). Un electrolizador cuesta millones de euros, consume mucha energía y requiere agua purificada. El hidrógeno gris es más barato, pero emite CO₂ y depende del precio del gas natural.

El hidrógeno blanco, en cambio, ya está fabricado por la naturaleza. Se produce de forma continua en el subsuelo por dos procesos naturales:

  • Serpentinización: el agua reacciona con rocas ricas en hierro a altas temperaturas, generando hidrógeno.
  • Radiolisis del agua: los elementos radiactivos de la corteza terrestre (como el uranio o el torio) descomponen el agua mediante radiación ionizante, produciendo hidrógeno.

Estos procesos llevan ocurriendo millones de años. Para conseguir obtener esta fuente de energía lo único que tenemos que hacer es dejar que el gas salga por su propia presión (igual que el petróleo de los pozos convencionales) y separar el hidrógeno de otros gases (como el helio, que también tiene valor comercial).

Una energía limpia… con matices

El hidrógeno blanco no es 100% libre de emisiones, porque durante su extracción y transporte siempre hay pequeñas fugas. El estudio de Rystad Energy calcula que si el gas extraído tiene un 85% de hidrógeno y muy poco metano, la intensidad de carbono es de 0,4 kg de CO₂ equivalente por cada kg de hidrógeno. Eso es muy bajo: el hidrógeno gris ronda los 10-12 kg de CO₂ por kg, y el verde puede llegar a 0,5-1 kg si la electricidad usada es realmente renovable.

El principal riesgo no es el CO₂, sino el propio hidrógeno: es una molécula tan pequeña que se escapa por cualquier poro microscópico. Si se fuga a la atmósfera, reacciona con otros gases y prolonga la vida del metano (un potente gas de efecto invernadero). Por eso, la infraestructura de extracción y transporte debe ser hermética a nivel casi quirúrgico.

El calendario real: ¿para cuándo el primer hidrógeno blanco español?

Helios Aragón mantiene que la producción comercial comenzará a principios de 2029, con una inversión total de unos 900 millones de euros a lo largo de 20 años. El proyecto generará 300 empleos directos y 1.500 indirectos, y ocupará una superficie muy reducida en comparación con una planta solar o eólica.

Ya hay países que llevan la delantera, pero España tiene la oportunidad de situarse a la cabeza si desbloquea los permisos y financia la perforación de Monzón-2. El conocimiento geológico ya está ahí; solo falta perforar.

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