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Todo el mundo gritando que un Ferrari de cuatro puertas eléctrico es una herejía, y resulta que Maranello ya montó otro cuatro puertas en 1980 que despertó las mismas iras, escondió en un cajón… y que hoy vale exactamente lo mismo que el flamante Luce

Todo el mundo gritando que un Ferrari de cuatro puertas eléctrico es una herejía, y resulta que Maranello ya montó otro cuatro puertas en 1980 que despertó las mismas iras, escondió en un cajón… y que hoy vale exactamente lo mismo que el flamante Luce

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Por: Luis Reyes

Publicado: 31.05.2026 12:00

Llevamos una semana con el mismo runrún en el mundillo: que si el Ferrari Luce es un Ferrari de verdad, que si un cuatro puertas eléctrico traiciona el ADN de Maranello, que si los puristas se han echado las manos a la cabeza. Ferrari lo presentó en Roma el 25 de mayo y bastaron unas horas para que las acciones se hundieran y para que un expresidente de la casa pidiera, entre indignado y dolido, que le quitaran el Cavallino del capó. Pues bien: Ferrari ya pasó por aquí. Y no es agua de hace un siglo. En 1980 construyó otro cuatro puertas que levantó exactamente las mismas iras, lo arrinconó y dejó que se olvidara. Se llamaba Pinin, solo se fabricó una unidad —una historia que ya rescatamos en nuestra edición AutoNotion US—, y aquí está el quid: ese prototipo único vale hoy en subasta casi lo mismo que Ferrari pide por el flamante Luce.

Un cuatro puertas con el Cavallino: la herejía de 1980

Vamos por partes. El Salón de Turín de 1980 celebraba el 50.º aniversario de Pininfarina, la carrocería que vistió a Ferrari durante más de seis décadas. Corrían rumores de que la firma iba a sacar un concept único para la ocasión, y vaya si lo hizo: el primer Ferrari de cuatro puertas de la historia. Sergio Pininfarina, entonces al frente de la empresa, lo bautizó Pinin en honor a su padre y fundador de la casa, Battista «Pinin» Farina. Un homenaje en toda regla, con número de bastidor 99788 y una silueta que no pegaba ni con cola con lo que entonces se entendía por un Ferrari.

El diseño fue obra de Diego Ottina bajo la dirección de Leonardo Fioravanti, el hombre detrás de algunos de los Ferrari más icónicos de los sesenta y setenta. Tenía una distancia entre ejes cinco centímetros más larga que la del Ferrari 400 y la del 365 GT4 2+2, capó bajísimo y unas lunas tintadas montadas a ras de carrocería para esconder los pilares A y B, dando la sensación de un cristal continuo de lado a lado. Faros «multiparabólicos» desarrollados junto a Lucas, limpiaparabrisas escamoteables bajo un panel por aerodinámica, llantas de cinco radios inclinados como las palas de una turbina y cuero Connolly color tabaco por dentro. Y un detalle que adelantaba décadas a su tiempo: los pasajeros traseros tenían sus propios mandos de confort y una segunda radio para usar con auriculares. Suena moderno, ¿verdad? Pues es de 1980.

Por qué nunca llegó a fabricarse

El Pinin se quedó en flor de un día. Buena parte de aquella tecnología era pura conceptualización; de hecho, el coche ni siquiera rodaba, era una maqueta estática para enseñar diseño. Pero el problema de fondo fue otro. FIAT, matriz de Ferrari, andaba metida de lleno en coches pequeños como el Uno y no estaba por la labor de gastarse un duro en un Ferrari de cuatro puertas. El concept paseó por el Salón de Los Ángeles de 1980 y por la muestra Carrozzeria Italiana de Pasadena en 1981, y de ahí, al cajón. A diferencia de ahora, Ferrari no presumió jamás de que aquello fuera su futuro. Simplemente lo dejó morir.

El único Pinin que sobrevive (y lo que cuesta hoy)

Aquí empieza lo bueno. El prototipo fue pasando de mano en mano hasta llegar a Jacques Swaters, mítico jefe del equipo belga Ecurie Francorchamps y amigo personal de Enzo Ferrari, que lo guardó durante años. En 2008 salió a subasta en la venta «Ferrari – Leggenda e Passione» de RM y se fue por 176.000 €. El comprador hizo algo que Pininfarina nunca llegó a hacer: encargó a la firma Oral Engineering, del legendario ingeniero de Ferrari Mauro Forghieri, convertirlo en un coche que rodara de verdad. Le instalaron un motor de doce cilindros bóxer procedente de un 512 BB y, treinta años después de su estreno, el Pinin arrancó por primera vez en marzo de 2010.

A partir de ahí, una de cal y otra de arena. Ese mismo año salió a subasta con Bonhams en Dubái pidiendo un millón de euros de reserva y no hubo manera. En octubre de 2011, RM Sotheby’s lo llevó a su venta de Londres con una estimación de 550.000 a 650.000 € (480.000–550.000 libras). Según la ficha de aquella subasta de RM Sotheby’s, tampoco se vendió. En 2015 apareció listado por 795.000 dólares y, según la documentación del modelo, hoy pertenece al coleccionista Anthony Nobles, que lo persiguió durante años y lo compró en Maranello en 2017. Se exhibe en su museo familiar de California y es el único Pinin del mundo.

Fíjate ahora en el dato que lo cierra todo. El Ferrari Luce sale a la venta por 550.000 €. La última vez que el Pinin pasó por el martillo, su estimación arrancaba en esos mismos 550.000 €. Mismo número, otra divisa, 45 años de diferencia. El cuatro puertas que Ferrari enterró vale, a día de hoy, lo que cuesta el cuatro puertas que Ferrari acaba de poner a la venta.

EL ENTERRADO · 1980
550.000 €
Ferrari Pinin. Estimación de su última subasta (RM Sotheby’s, Londres 2011). Quedó sin vender.
4 puertas · 4 plazas
Motor V12 bóxer
Prototipo único, nunca fabricado
A LA VENTA
EL ACTUAL · 2026
550.000 €
Ferrari Luce. Precio de salida del primer eléctrico de la marca. Producción de 2027 ya agotada.
4 puertas · 5 plazas
100% eléctrico, +1.000 CV
Segundo cuatro puertas tras el Purosangue

45 años después, las mismas iras

Lo de ahora ya lo conoces, pero conviene ponerlo al lado. El Luce es el primer Ferrari 100% eléctrico, el segundo de cuatro puertas tras el Purosangue y el primero de cinco plazas de toda la historia de la marca. Más de 1.000 CV, unos 530 km de autonomía, 310 km/h de punta y de 0 a 100 en torno a 2,5 segundos. El diseño lo firma el colectivo LoveFrom de Jony Ive, exjefe de diseño de Apple, con una carrocería pulida y casi acristalada que rompe del todo con la silueta musculosa de siempre.

¿Y la reacción? Calcada a la de 1980, solo que ahora con redes sociales de por medio. El expresidente Luca Cordero di Montezemolo dijo que el coche corre el riesgo de «destruir un mito» y pidió que le retiraran el Cavallino, según recogió Infobae. El exministro italiano de Industria Carlo Calenda, que trabajó en Ferrari, lo definió como un «insulto estético y tecnológico para cualquiera que ame Ferrari», en unas declaraciones difundidas por Yahoo Finanzas. En internet lo han comparado con un Nissan Leaf y con un Toyota barato, y la acción de Ferrari llegó a caer más de un 8% en Milán el día de la presentación.

La diferencia con el Pinin es de matiz, pero importa: aquel se quedó en una unidad olvidada en un cajón; del Luce, toda la producción de 2027 ya está vendida. Así que la próxima vez que leas que el Luce no es un Ferrari de verdad porque tiene cuatro puertas, acuérdate del Pinin. Maranello lleva 45 años coqueteando con la misma idea y desatando la misma tormenta cada vez. La única novedad es que esta vez no piensa esconder el coche.

EL GARAJEvia El Garaje

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