La espera ha llegado a su fin. Citroën por fin desvela el que será el aspecto definitivo del nuevo Citroën 2CV o al menos, un concept que promete mantener un diseño fiel al modelo de producción.
La «versión de calle» no llegará hasta 2028, 80 años después del lanzamiento del 2CV primigenio. No obstante, para hacer más amena la espera, la firma de los dos chevrones ya adelanta cómo será su futuro «superventas».
Y ahora, ronda de preguntas: ¿llega demasiado tarde para competir contra China?, ¿estará a la altura del concepto original del Citroën 2CV? Lo analizamos tras su presentación previa a la primera aparición pública en el salón del automóvil de París de 2026.
Citroën 2CV: no es solo diseño retro
El Citroën 2CV se convirtió en un modelo revolucionario por su enfoque perspicaz. Y es que debía cumplir con las necesidades de movilidad de una Europa sumida en la pos-guerra. Aquel utilitario, que vio la luz a finales de los años 40, llevó a Citroën a apostar por un enfoque práctico, un habitáculo espacioso, confort para el día a día y un precio accesible.
Según Xavier Chardon, CEO de Citroen, el objetivo con el desarrollo del próximo 2CV eléctrico es «reinventar lo que hacía único al modelo original: su sencillez, su accesibilidad y la libertad que ofrecía».
Por ello, el 2CV se enmarca en un punto intermedio en la gama de coches urbanos de Citroën. A medio camino entre el Ami y el C3, el fabricante francés promete un precio de partida cercano a los 15.000 euros. El Citroën 2CV Concept mide 3,76 metros de longitud (25 cm menos que el Citroën ëC3), lo que lo hace incluso más compacto que el modelo original.
Además, en respuesta a las tendencias del mercado, el Citroën 2CV llega para llevar la contraria. Quiere ser el baluarte de conceptos como sencillez, ligereza y eficiencia. Esta es una de las razones que lleva a la firma gala a diseñar el 2CV así, no solo tomando como referencia el coche de mediados del siglo XX, sino adaptando su filosofía a las necesidades de movilidad del siglo XXI.
Así es el Citroën 2CV Concept
Por fuera, el Citroën 2CV huye de cualquier convencionalismo. Repite exactamente las proporciones clásicas del primer modelo. Presume de un techo abombado, con una línea pronunciada hacia la zaga, pases de rueda delanteros abultados y unos simpáticos faros delanteros de LED que sobresalen de la carrocería.
Pero el 2CV Concept también copia hasta el más mínimo detalle: las nervaduras del capó, el paragolpes delantero o las llantas de acero aerodinámicas con neumáticos Michelin diseñados en específico para este modelo. Incluso el color naranja de la carrocería estuvo disponible en la gama del 2CV original.
El 2CV eléctrico del Siglo XXI por dentro
El habitáculo del Citroën 2CV Concept también recuerda al interior del modelo original. En primer lugar, prescinde de un salpicadero clásico, los paneles de las puertas están empotrados y los asientos delanteros se han sustituido por un banco extraíble que se puede colocar en sentido contrario, mirando hacia la parte posterior.
Según Citroën, el objetivo es liberar espacio y dejar más sitio para los pasajeros. No faltan detalles como una cesta de almacenamiento extraíble, que sustituye a la consola central. Sobre el «no-salpicadero» (es un cilindro simple, similar al concepto de los vehículos de los años 50) se ubican el volante de un solo radio, la palanca de cambios, un compartimento de almacenamiento y una franja «Citroen Smart Vision».
Esta muestra la información esencial en el campo de visión del conductor. Pero este sigue siendo un vehículo moderno: monta una pantalla táctil cuadrada de 8 pulgadas con una interfaz inspirada en el estilo «cómic».
En lugar de un sistema de altavoces, este Citroën 2CV Concept equipa una radio portátil, que se convierte en altavoz. Como no podía ser de otra forma, prescinde de un techo fijo en favor de un techo corredizo de lona. Eso sí, las luces decorativas de tipo «terraza de verano» probablemente no lleguen al modelo de producción. Una pena.
El regreso de un mito al mercado: al rebufo de Renault
Por último, los números «48», «90», «26» inscritos en el parabrisas hacen referencia a 1948, año de presentación; 1990, año de finalización de la producción; y 2026, año de presentación del concepto.
De momento, aún es un Concept, pero el Citroën 2CV promete convertirse en el rival más temido del Renault Twingo y el Leapmotor T03. Todo ello recuperando las ideas que le hicieron grande hace casi 80 años. Aún en plena vigencia.
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