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De perder calor por la chimenea a reutilizarlo en la fábrica: Rebi y Ficosa demuestran en Soria que la recuperación térmica es una vía real para descarbonizar la industria, y su proyecto ya es finalista de los Premios A3E 2026

De perder calor por la chimenea a reutilizarlo en la fábrica: Rebi y Ficosa demuestran en Soria que la recuperación térmica es una vía real para descarbonizar la industria, y su proyecto ya es finalista de los Premios A3E 2026

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Por: Autonoción Redacción

Publicado: 21.10.2026 16:00

En una fábrica de componentes de automoción en Soria, hay chimeneas que llevan años soltando calor al cielo. Calor que sale de los procesos industriales, de las máquinas, de los hornos. Calor que se produce porque hay que producir, pero que nadie aprovecha. Se disipa en el aire, se pierde, se convierte en un residuo invisible que nadie factura pero que todos pagamos en forma de energía desperdiciada. En Ficosa Automotive, esa planta lleva años funcionando así. Como tantas otras. Como casi todas.

La diferencia es que alguien se fijó en ese calor. Rebi, una empresa soriana especializada en redes de calor, lleva tiempo trabajando en un modelo que conecta la industria con la ciudad. Su red de calor urbana, que ya supera los 35 kilómetros de canalización y abastece a más de 6.000 viviendas, hospitales y edificios públicos, se ha extendido hasta el polígono industrial Las Casas . Y ahí, en ese polígono, está la planta de Ficosa. La idea era sencilla: si la red de calor pasa por delante de la fábrica, ¿por qué no usar el calor residual de la fábrica para alimentar la red? O al revés, usar la red para llevar calor a la fábrica cuando lo necesita.

El proyecto que han desarrollado juntos se llama, con la precisión burocrática que caracteriza a estos things, «Descarbonización industrial y recuperación de calor en la planta de Ficosa integrada en la Red Industrial de Soria». Y acaba de ser seleccionado como finalista de los XIII Premios A3E de Eficiencia Energética y Sostenibilidad, en la categoría de Mejor Actuación. No es un premio menor. En esta edición se presentaron más de 50 candidaturas, y solo tres llegaron a la final en esa categoría.

Lo que hacen exactamente

La explicación técnica es más simple de lo que parece. La planta de Ficosa genera calor en sus procesos productivos. Ese calor, antes, se disipaba a la atmósfera. Ahora, Rebi lo captura y lo integra en su red térmica. El calor que la fábrica no necesita en un momento dado se inyecta en la red urbana, donde puede usarse para calentar viviendas o edificios públicos. Y cuando la fábrica necesita calor, la red se lo devuelve.

Es una simbiosis. La industria deja de ser un consumidor pasivo de energía y se convierte en un nodo de un sistema más amplio. El calor que antes era un residuo se convierte en un recurso. Y la red de calor, que antes solo servía a los hogares, ahora también sirve a la industria.

Alberto Gómez, director ejecutivo de Rebi, lo resumió durante una visita del secretario de Estado de Energía a la central Soria II: «Soria se está convirtiendo en un ejemplo de cómo la transición energética puede desarrollarse desde el territorio, conectando industria, ciudad y energía renovable dentro de una misma infraestructura». Y añadió algo que va más allá del proyecto concreto: «Las redes de calor ya no son únicamente una solución urbana de calefacción, sino una herramienta estratégica para mejorar la competitividad industrial y avanzar en descarbonización real».

Por qué esto importa más de lo que parece

La descarbonización de la industria es uno de los desafíos más difíciles de la transición energética. No se puede electrificar un horno de cemento con paneles solares. No se puede alimentar una fábrica de automóviles solo con baterías. La industria necesita calor, y ese calor, hoy, viene mayoritariamente de combustibles fósiles. El gas natural, el fuelóleo, el carbón. Quemar cosas para calentar otras cosas.

La recuperación de calor residual es una de las vías más baratas y menos glamurosas para reducir ese consumo. No requiere tecnología revolucionaria. No necesita subvenciones millonarias. Solo requiere que alguien mire las chimeneas de una fábrica y se pregunte: ¿y si ese calor no se tira? Rebi lleva años haciéndose esa pregunta. Y en Soria, con Ficosa, ha encontrado una respuesta que funciona.

El proyecto no es el único de Rebi en la zona. La empresa también trabaja con INSOCA y LOSAN en iniciativas similares, todas con el mismo objetivo: sustituir combustibles fósiles por redes térmicas renovables, recuperación de calor residual y bombas de calor de alta temperatura. La red de calor de Soria evita cada año más de 21.800 toneladas de emisiones de CO₂ . No es una cifra que vaya a salvar el planeta. Pero es una cifra real, medida, que se repite cada año.

Lo que falta por demostrar

El proyecto es finalista de un premio. Eso significa que un jurado de expertos considera que es una buena idea. Pero no significa que sea una solución universal. Hay preguntas que quedan por responder.

La primera es la escala. El proyecto de Ficosa funciona porque la fábrica está cerca de la red de calor de Rebi, y porque la red tiene capacidad para absorber el calor que la fábrica genera. No todas las industrias tienen esa suerte. Una fábrica en un polígono aislado, sin red de calor cerca, no puede hacer lo mismo. La recuperación de calor residual es una solución local, que depende de la geografía y de la infraestructura existente.

La segunda es la economía. Rebi no ha publicado cuánto ha costado el proyecto, ni cuánto ahorra Ficosa en su factura energética. Sin esos números, es difícil saber si la recuperación de calor es rentable o si depende de subvenciones. La eficiencia energética suele ser rentable a largo plazo, pero la inversión inicial puede ser alta.

La tercera es la replicabilidad. Soria tiene una red de calor urbana que lleva años funcionando, con una central de biomasa y una infraestructura consolidada. Replicar ese modelo en otras ciudades requiere inversión, planificación y años de trabajo. El proyecto de Ficosa es una pieza de un rompecabezas más grande. Sin el rompecabezas, la pieza no sirve de mucho.

La Gala A3E 2026 se celebra el 5 de noviembre en Santiago de Compostela. Allí se sabrá si el proyecto de Rebi y Ficosa gana el premio. Pero, independientemente del resultado, lo que han demostrado es que el calor que las fábricas tiran por la chimenea no tiene por qué ser un residuo. Puede ser una materia prima. Y en un mundo que necesita desesperadamente reducir su consumo de combustibles fósiles, esa es una lección que merece la pena aprender.

EL GARAJEvia El Garaje

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