Nissan ha presentado un plan de ataque con nuevos lanzamientos para los próximos años a fin de mantenerse entre las grandes marcas de coches japonesas del mundo. Para la que se les viene encima, la hora de ruta está marcada por el estreno del nuevo Juke, el nuevo X-Trail y una compleja reorganización de la gama.
En ella, se tiene en cuenta el rescate de un modelo legendario y no es uno cualquiera, hablamos de uno de los iconos más grandes de la historia de Nissan.
Nissan y el fenómeno «Skyline»
Si perteneces a una generación que ha crecido con un mando de Playstation en la mano y cuyo primer contacto con el mundo del motor fue a través de la película Fast and Furious, es imposible que no recuerdes al Nissan Skyline.
En realidad, el modelo no vino de la mano de Nissan. Nació gracias a la extinta marca de coches, de nombre Prince, hace más de 50 años. Un tiempo después de su estreno en el mercado nacional, Nissan compraba Prince y el Skyline pasaba a ser su hijo adoptivo.
Sólo los más picantes con el apellido «GT-R» marcaban el techo técnico y se convertían en clásicos instantáneos, pues el Skyline no era un coche realmente deportivo. La versión estándar se trataba de un sedán de cuatro puertas o un coupé de dos que cumplía con las necesidades habituales del cliente japonés. En Europa sólo unos pocos afortunados tuvieron la oportunidad de conducirlo gracias a la importación.
Lejos de nuestras fronteras, el Skyline es toda una leyenda. Gracias a su palmarés en competición se ganó el apodo de Godzilla. Ahora, hacerte con ciertas unidades más valoradas como el R34 Z-Tune o las preparaciones «Nismo» puede costar una fortuna y la cultura JDM lo ha elegido como representativo perenne de un estilo de vida. Por todo eso, Nissan ha decidido traerlo de vuelta.
Definido por la nostalgia
¿Cómo? En su formato original. El próximo Nissan Skyline será una berlina de cuatro puertas que recupera detalles de diseño de sus antecesores. Marcado por líneas y elementos clave como los pilotos en forma de doble barril, que recuerdan a los del R34 de principios de los 2000, el logo, exclusivo del modelo, o los faros de LED horizontales y alargados. Así recupera el ADN que le distinguía en el mercado.
La parte lateral evoca la silueta del Skyline de primera generación, incluyendo el anagrama con su propio nombre, «Skyline», con una tipografía caligráfica al estilo «años 60». Una marcada línea de tensión recorre toda la carrocería y termina en la parte frontal tal y como lo hacía en la berlina primigenia. Y no han probado con experimentos raros: es una berlina de tres volúmenes clásica. Ni diseño tipo coupé, una altura libre al suelo ampliada o protecciones en los bajos de plástico para parecer un todoterreno.
Sin planes para venderlo fuera de Japón
Del interior, la marca aún no ha dado más pistas. Por pedir, que la fijación por la estética clásica se traduzca en un habitáculo más ergonómico a lo que acostumbra el mercado. Menos pantallas táctiles ridículas, por favor.
Tampoco hay más datos sobre los motores que llegará a montar el Skyline. Aun con todas estas dudas sobre la mesa, el plan sigue en marcha. De hecho, para Nissan el Skyline es fundamental, pues cumple un importante rol en la nueva gama: «encarnar la identidad, el valor emocional y la innovación de Nissan». Un coche Heartbeat para Japón y aquí viene el jarro de agua fría.
En principio, la marca nipona no anticipa una comercialización del modelo más allá de su país natal. Una decisión lógica teniendo en cuenta la aceptación de los SUV masiva en todo el mundo en comparación con las berlinas tradicionales, en caída libre de ventas. Una piedra en el camino que acaba con las únicas opciones que tenía el Skyline de aterrizar de una vez por todas en territorio europeo.
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