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Prueba Opel Adam S 1.4 Turbo 150 CV: Ansiarás que llegue el fin de semana para sacar tu juguete de paseo

Los que sean aficionados a los clásicos o algo más mayores, probablemente recuerden que en la década de los ’70 y los ’80 se pusieron de moda los modelos del segmento B algo más picantes. Así, llegaron al mercado modelos tan míticos como juguetones que bien podríamos definir como pequeños deportivos de capricho que, a día de hoy, están bastante cotizados. Triunfaron en aquél entonces y posteriormente dieron lugar a diversas versiones en modelos de calle de gran parte del segmento, no hay más que ver los OPC de Opel, los FR de SEAT, los GTI de Peugeot o los…
Diseño/Estética - 9
Calidad de acabado - 8.5
Equipamiento de serie - 7.5
Equipamiento opcional - 7
Habitabilidad - 6
Maletero - 6
Motor/Refinamiento - 9
Prestaciones - 9.2
Consumos - 7.8
Transmisión - 8
Dirección - 8
Frenos y neumáticos - 8.5
Comportamiento - 8.5
Calidad de rodadura - 7.5
Relación valor-precio - 7.9

7.9

Notable

Mucho más que un juguete o un capricho, el Opel Adam S es un pequeño GTI con el que poder disfrutar al volante. Tanto la calidad de los acabados como el equipamiento son otras de las virtudes del modelo. En el lado más negativo están la diminuta capacidad de maletero y unas plazas posteriores algo justas.

Los que sean aficionados a los clásicos o algo más mayores, probablemente recuerden que en la década de los ’70 y los ’80 se pusieron de moda los modelos del segmento B algo más picantes. Así, llegaron al mercado modelos tan míticos como juguetones que bien podríamos definir como pequeños deportivos de capricho que, a día de hoy, están bastante cotizados. Triunfaron en aquél entonces y posteriormente dieron lugar a diversas versiones en modelos de calle de gran parte del segmento, no hay más que ver los OPC de Opel, los FR de SEAT, los GTI de Peugeot o los ST de Ford.

Algo después, e inmediatamente por debajo, apareció el segmento A, con grandes triunfadores capaces de rivalizar incluso con modelos del segmento B. Entre ambos nos han dejado modelos como el Audi A1, el Fiat 500, el MINI o el Opel Adam que nos acompaña hoy. Fue un bombazo, son coches que se venden como churros y, como cabría esperar, poco tardaron en aparecer las versiones deportivas de estos atractivos modelos. Abarth 595, MINI JCW, Audi S1 u Opel Adam S son algunos de los nombres que surgieron de la nada y, a pesar de tratarse de modelos de nicho, tienen su público y a mí me han convencido.

Centrándonos en el Opel Adam S que nos atañe hoy, puedo deciros que es un coche simpático y muy cachondo. Para entendernos, es de ese tipo de modelos que tu novia diría “ay que cuqui” hasta que pisas el acelerador a fondo y das dos volantazos en una rotonda. Es un modelo que merece tus respetos porque a pesar de su reducido envase y sus miles opciones de personalización, su estética hace gala de la diversión que te va a ofrecer, y es que con 150 CV, tracción delantera y algunos componentes heredados del Corsa OPC, este cacharro es una delicia que, para mayor inri, no te saldrá por un ojo de la cara (aunque tampoco es precisamente barato).

Durante una semana he tenido la oportunidad de probarlo y te puedo asegurar que tiene todos los ingredientes para enamorarte. Lógicamente no es un automóvil pensado para viajar en familia, sino más bien un juguetito para pasarlo bien los fines de semana, pero más allá de sus limitaciones en lo relativo al espacio, convence con muy buenos argumentos. Confío en haberos convencido yo también a vosotros para que me acompañéis a conocerlo a fondo… ¡Vamos a ello!

Diseño exterior

El Opel Adam es un producto de nicho creado para dar “batalla” a los DS 3, Fiat 500, Audi A1 y MINI Hatch que, en su variante más deportiva, resulta realmente atractivo. Las muchas posibilidades de personalización son parte del encanto natural de este modelo, pudiendo elegir entre distintas tonalidades para el techo, espejos, parrilla e incluso las llantas a contraste con el resto de la carrocería. En conjunto, es una ‘pelotilla’ que atrae bastantes miradas a su paso.

En la vista frontal, destaca la parte central, donde nos encontramos con una entrada de aire dividida por un listón plástico que imita la fibra de carbono. Este cruza la parrilla y en el que se aloja el logo de la marca. A ambos lados de la parrilla nos encontramos con los intermitentes, que cuentan con una cúpula plástica redondeada en color negro. Bajo la entrada de aire, vemos el hueco para la matrícula que, por cierto, cubre parcialmente una entrada de aire horizontal, justo antes de llegar al extremo final del marcado paragolpes delantero. Entre medias, se pueden apreciar los sensores de aparcamiento delanteros.

Los Adam S destacan por incluir el paquete deportivo exterior que está compuesto por los faldones laterales, la extensión del paragolpes delantero, los espejos retrovisores en símil carbono (salvo que elijas otro color), el bonito alerón sobre el portón posterior y la cola de escape cromada bien visible.

Los rasgados faros cuentan con detalles cromados en el interior, así como la característica luz diurna LED en forma de arco propia del ADN de la marca – la unidad de pruebas contaba con el Pack Visión Plus, que supone un sobrecoste de 265 euros al añadir el encendido automático de faros con detector de entrada en túnel, el retrovisor interior fotosensible y el sensor de lluvia-. Algo más arriba, las suaves líneas se extienden por el pequeño capó hasta llegar a una generosa luna delantera.

En el lateral nos encontramos con unas líneas que hacen parecer al modelo querer abalanzarse hacia delante. La superficie lateral es limpia y en ella destacan las generosas puertas de cuyas manetas surge una línea que da carácter a la parte trasera, al tiempo que un sutil nervio inferior remata su aspecto dinámico.

Llenando los pasos de rueda nos encontramos con unas llantas de aleación de 17 pulgadas Victory en plata (de serie) calzadas con unos neumáticos Continental ContiEcoContact en dimensiones 215/45 R17 V. Estos no muestran mal agarre, pero quizás unos algo más deportivos harían del Adam S un coche todavía más divertido, para qué engañarnos. Tras las llantas tampoco pasan desapercibidas unas pinzas de freno rojas.

El marco de las ventanillas cuenta con un toque cromado que se prolonga hacia el pilar C, donde vemos como Opel pretende hacer creer con sus líneas que el techo flota. Es también en el pilar C donde nos encontramos con la denominación del modelo en acabado cromado.

Si pasamos a la parte superior, nos damos cuenta de que el arco y el techo han sido pintados en negro y rojo en combinación con las carcasas de los retrovisores, a fin de lograr una acertada combinación entre elegancia y deportividad. Sin embargo, si no te gusta así, podrás elegir entre una larga lista de tonalidades hasta configurarlo al gusto. Dichos retrovisores cuentan con la Alerta de Ángulos Muertos (SBSA) como parte del asistente de aparcamiento avanzado -639€.

El Opel Adam S mide 3,7 metros de largo, 1,72 metros de ancho y 1,48 metros de alto, unas cotas en la línea de sus competidores. La batalla mide 2.311 mm y las vías delantera y trasera miden 1.472 y 1.464 mm respectivamente. El coeficiente aerodinámico es de 0,31.

En la parte trasera nos encontramos unos llamativos pilotos con tecnología parcial LED que marcan un poderoso final. Su diseño y su estructura son realmente llamativos. Justo en la parte central del portón trasero nos encontramos con un logo que a la vez oculta el botón para la apertura del mismo. La parte alta del portón cuenta con la luna con un ligero oscurecimiento -156€- que encaja a la perfección con el contraste que ejerce la zona del techo, al tiempo que un llamativo alerón pone el toque picante a la zaga.

El paragolpes trasero es musculoso y junto al ensanche visual de los pasos de rueda hace que el modelo tenga un aspecto mucho más robusto y asentado sobre el asfalto. En la parte central y bajo la tira de sensores, nos encontramos con el portamatrículas escoltado por dos pilotos redondos, uno para la luz de marcha atrás y el otro para luz antiniebla. Ambos pilotos cuentan con un marco negro. La parte inferior cuenta con un difusor en la misma tonalidad que integra la salida de escape ovalada. Por último y, visto desde arriba, el modelo cuenta con una antena de tipo convencional, una pena teniendo en cuenta lo bien que quedaría una de aleta de tiburón.

Se ofrecen hasta doce tonalidades para la carrocería, la gran mayoría de ellos muy alegres, y cinco opciones bitono para los pilares A, el techo, las carcasas de los retrovisores y el spoiler trasero. Para la parrilla se puede optar por otros siete colores y hay tres juegos de llantas de 18 pulgadas disponibles opcionalmente. Rematan la personalización exterior tres paquetes disponibles: Adam Yourself -727€-, Elegance -909€- y Extreme Carbono Adam S -208€-. En este caso se combina el color ‘Sombras de Gris’ -478€- con el techo en Red’n’ Roll y la parrilla en Little Twist -290€-.

Diseño interior

Aunque al abrir la generosa puerta del Opel Adam S no encontrarás grandes diferencias respecto al resto de modelos de la gama, si hay algunos detalles específicos que son de lo más suculento. Nada más abrir la puerta lo primero que llama la atención son sus imponentes asientos de tipo baquet firmados por Recaro. Sujetan a la perfección, no fatigan el cuerpo en distancias largas y resultan cómodos (aunque tienen un mullido algo más duro de lo habitual). Además, las opciones de personalización son muy variadas, con múltiples colores para el habitáculo e incluso la posibilidad de tener un cielo estrellado en el techo a base de luces LED.

Como os decía, el salpicadero apenas cambia en relación al Adam convencional, aunque destacan pequeños detalles que ponen la nota deportiva. Por ejemplo, los pedales son de aluminio, el pomo del cambio y el volante van forrados en piel negra/roja, el tacómetro incluye el logotipo “S” sobre un fondo plateado y las molduras llevan también el sello inconfundible de esta variante (en gris/rojo). Sinceramente creo que Opel ha trabajado muy duro en un diseño interior muy juvenil y del que francamente, estoy sorprendido. Materiales blandos y una disposición y presentación realmente modernas que se combinan con materiales más racing y sistemas de última tecnología.

El Adam S ofrece dos tipos de tapicería, de tela y de cuero. En total hay siete paquetes disponibles para la tapicería y los guarnecidos, con 12 posibilidades de combinaciones de color, diversas carcasas para el espejo interior y dos posibilidades de techo. Es prácticamente imposible no encontrar una configuración a tu gusto.

La calidad de realización es excelente, siendo uno de los pequeños más cuidados en este aspecto. Tiene detalles que no los encuentras ni en muchos productos de segmentos superiores como el marco interior de las puertas completamente guarnecido y que cubre cualquier superficie de chapa. Los plásticos elegidos son acolchados en aquellas zonas superiores que suelen ser las más sensibles al tacto, al tiempo que en las inferiores se opta por un material rígido de buena calidad visual, siendo imposible hacer algún reproche al respecto.

Las manos se posan cómodamente sobre un volante multifunción forrado en piel que parece de un segmento superior y desde el que podremos manejar todas las opciones más interesantes para el conductor. Es regulable en altura y profundidad, algo que no tienen otros modelos que militan en el mismo segmento, como el Abarth.

La crítica más importante hay que hacérsela al sistema de info-entretenimiento con pantalla táctil de siete pulgadas. Se trata de un sistema totalmente configurable y diseñado para ser usado de forma sencilla e intuitiva. El sistema está rodeado de un acabado negro brillante con botones acentuados con un cromado satinado –el acabado negro brillante simplemente lo eliminaría de todas las marcas por lo sucio que es lo fácil que se estropea y raya-. Ofrece una excelente conectividad con smartphones y diferentes dispositivos electrónicos.

El sistema de climatización automática viene de serie en esta versión. Es sencillo en su manejo y potente (al menos con el aire acondicionado), si bien es justo reconocer que igualmente queda muy abajo.

Es cierto que las conexiones por Bluetooth® y USB facilitan transferir datos y actualizar las aplicaciones, pero, aunque me ha gustado la simplificación, no me ha gustado el sistema por sus repentinos cuelgues y su lentitud. Además, su ubicación obliga a retirar la vista de la carretera, siendo menos intuitivo en su manejo que otros colocados “más a la vista”. Otro detalle mejorable del sistema Navi 4.0 IntelliLink -500€- es que no se puede regular de manera independiente la intensidad de brillo en la pantalla, siendo bastante molesta cuando se circula por la noche. En caso de usar el reóstato de iluminación afectará también a la instrumentación, de modo que para conseguir que no moleste la pantalla inferior apenas quedará iluminada.

Bajo el climatizador encontramos un generoso hueco portaobjetos con carga inalámbrica para el smartphone -140€- ubicado frente a la palanca de cambios de 6 velocidades montada sobe un túnel, al que por cierto le falta un apoyabrazos delantero. Sin lugar a dudas, me parece un error, ya que estamos hablando de un modelo con un precio de partida elevado y encontramos bastantes lagunas de equipamiento útil y, por el contrario, muchos detalles de personalización. Eso sí, la guantera sorprende por su amplitud y cuenta con dos alturas.

Alrededor de la pantalla encontraremos ocho botones para el volante calefactable, los sensores de aparcamiento, el modo eco, el control de tracción y el cierre centralizado del modelo.

Quiero mencionar también la instrumentación, la cual mantiene la serigrafía clásica de los Opel de hace unos años. Utiliza una pantalla multifunción en color rojo que no se lee con la misma facilidad que las más actuales a color que puedes encontrar, por ejemplo, en los Karl, Crossland X e Insignia. Es de suponer que con la próxima actualización del modelo sea modificada, pero hasta entonces… Por otra parte, el control del ordenador de viaje no es todo lo cómodo que debiera. Se debe realizar desde la palanca de los intermitentes, pero para cambiar de menú o moverse entre ellos hay que quitar la mano del volante. No es una operación complicada ni mucho menos, pero sí hay soluciones más sencillas y rápidas.

En términos de habitabilidad, el Opel Adam S está homologado para cuatro ocupantes, con unas plazas delanteras en las que no parece que estés a los mandos de un urbano, presumiendo de una anchura más que suficiente, una cota libre al techo correcta y una postura al volante bastante conseguida, aunque esto último es cuestión de gustos. Lo que me ha gustado especialmente es la postura de los pedales, ya que te permite realizar fácilmente el punta-tacón y eso, en un coche como este, es bastante importante.

El acceso a las plazas traseras es todo lo incómodo que podríamos esperar de esta clase de modelos y las dimensiones de las mismas son justas, también lo que cabría esperar de un modelo de estas dimensiones. Pese a esto, lo cierto es que, para desplazamientos cortos, el Adam no resulta extremadamente incómodo para personas de complexión media y aproximadamente 1,75 metros de altura. Adicionalmente, estas plazas cuentan con anclajes ISOFIX y tiene detalles que ayudan a mejorar la vida a bordo, con dos prácticos posa-latas en la parte final del túnel entre los asientos delanteros, así como unos asientos con las dos plazas bien delimitadas que sujetan más de lo normal.

La capacidad de maletero es bastante justa en los modelos de serie, con un volumen que arranca en unos escasos 170 litros que, gracias a las formas regulares, se pueden aprovechar bastante bien. Al abatir los asientos (50:50), dicha capacidad asciende hasta los 663 litros. El problema está en que si se instala el sistema de sonido de alta calidad se pierden otros 75 litros y claro, con apenas 95 litros en total no hay espacio para prácticamente nada, ni siquiera la compra semanal de una pareja. Además, el plano de carga está bastante elevado, a unos 80 centímetros del suelo.

Optar o no por el sistema de audio opcional deberás pensarlo mucho dado que esa pérdida en volumen es vital y te complicará mucho las cosas en los quehaceres diarios (terminarás poniendo la mitad de las cosas en los asientos traseros). Si ya es algo justo para viajar dos personas de serie, con el equipo de sonido es imposible.

Motorización

El Opel Adam puede elegirse en sus versiones estándar con mecánicas de 1.2 litros y 70 CV o de 1.4 litros y potencias de 87 CV o 101 CV. Sin embargo, para aquellos a los que 101 caballos se les queden cortos, el Adam S de esta prueba puede ser la solución. Con 150 CV de potencia entre las 4.900 y las 5.500 rpm, así como un par máximo de 220 Nm entre las 2.750 y las 4.500 vueltas, mueve con extremada soltura los 1.178 kg de peso de este pequeño modelo. En este caso se combina con una caja manual de seis relaciones e incluye de serie el sistema Stop&Start.

Esta mecánica 1.4 Turbo ECOTEC cuenta con culata multiválvulas, turbo e intercooler, estando realizado en hierro y aluminio. Según los datos homologados, lanza al Adam hasta los 100 km/h desde parado en 8,5 segundos y puede alcanzar los 210 km/h de velocidad máxima, lo que lo convierte en coche realmente juguetón que siempre te está pidiendo que le des un poco más de caña (eso sí, el Abarth 595 y el MINI Cooper son un poco más rápidos). E igual de buenas son sus recuperaciones, con un 80-120 km/h en cuarta velocidad de solo 6,2 segundos y de 7,9 segundos en quinta marcha.

Gracias a unos desarrollos muy bien pensados, el Opel Adam S es capaz de realizar adelantamientos en muy pocos metros sin necesidad de jugar excesivamente con las marchas. La respuesta es buena incluso en sexta, aunque siempre querrás estirar algo más el cuentavueltas para escuchar la mecánica.

Al principio me dio la impresión de que su par se iba a entregar bastante arriba a juzgar por los datos oficiales, pero lo cierto es que el Adam S tiene un empuje aceptable desde el principio y abarca un amplio rango de entrega de potencia, siendo capaz de ganar velocidad con mucha rapidez. Y a dicha rapidez le acompaña una gran facilidad para subir de vueltas, lo que viene acompañado de uno de los aspectos que más me ha gustado de este bloque: su sonido.

En conducción tranquila a regímenes bajos apenas se escucha en el habitáculo, lo que se agradece a la hora de circular tranquilos por ciudad o por autopista, pero cuando se le buscan las cosquillas transforma su personalidad con un bonito bramido que llama la atención. Ese ronquido se hace patente según se aumenta el ritmo, aunque como os comentaba, a velocidades estabilizadas de autopista no me ha parecido molesto.

Respecto a los consumos, en un juguete como este es difícil hacer una medición real uniforme. Los datos oficiales podéis verlos en la tabla inferior, mientras que, en condiciones reales, es fácil circular por autopista a velocidades legales sin que el marcador suba por encima de los 6,5 litros a los 100 km. En tramos algo más revirados, las cifras pueden ser muy dispares dependiendo del ritmo que lleves -el cual ya te adelanto que va a ser ligero-, variando el consumo entre los 5,3 litros de una conducción tranquila y eficiente hasta los casi 12 litros si decides que tu acompañante pase miedo.

En ciudad, gracias al Stop&Start, es sencillo mantener al modelo en el entorno de los 7,0 l/100. Quizás el punto negativo lo ponga el pequeño depósito con sólo 35 litros, algo que obliga a repostar en distancias relativamente cortas a poco que te diviertas a sus mandos.

Respecto al cambio manual de seis velocidades, he de deciros que está en perfecta consonancia con la mecánica. Tiene un tacto agradable, un recorrido bastante preciso y un escalonamiento muy acertado, aunque presenta unos recorridos ligeramente más largos de lo que me gustaría a fin de rebajar un poco los consumos. No soy especialmente fan de los cambios manuales, pero reconozco que en este caso es la mejor opción para sacarle todo el jugo al motor y divertirte al volante del pequeño Adam S. Personalmente, me ha encantado el conjunto mecánico.

Motor1.4 Turbo - 4 cilindros en línea
Cilindrada1.364 cm³
Potencia110 kW (150 CV) @ 4.900 - 5.500 rpm
Par220 Nm @ 2.750 - 4.500 rpm
Peso1.178 kilos
Dimensiones Lar/An/Al mm3.708 / 1.720 / 1.484 mm
Volumen Maletero170 [95 con equipo sonido] (663) litros
Aceleración 0 a 100 km/h8,5 segundos
Recuperación 80 a 120 km/h6,2 segundos en 4ª velocidad
Velocidad máxima210 km/h
Consumo homologado7,6 / 4,9 / 5,9 l/100 km (urb. / extraurb. / comb.)
Emisiones CO2 por km139 g/km de CO₂ (Euro 6)
Precio de partidaDesde 21.678 € esta versión (15.634 € con descuentos y financiación)

Comportamiento

Sin lugar a duda, es el comportamiento del Opel Adam S lo que te va a terminar convenciendo de él. Siempre he pensado que, en la escala, el Abarth es el coche de la locura, el MINI lo más cercano a la perfección dinámica, el Audi S1 una elegancia muy rápida y el Opel Adam S el equilibrio que les roba un poquito a cada uno. No me equivocaba. No hablamos de un coche que llegue a los límites del Abarth 595, el cual me parece un coche con el que hay que tener bastantes manos, pero sí que es cierto que nos da mucha más libertad que el MINI o el Audi. Es menos perfecto que estos, menos lujoso y más juguetón, y precisamente ahí reside todo su encanto.

El Adam S es un juguete fácil y divertido de conducir, aunque como todo en esta vida, cuanta más maña tengas al volante, mayor provecho y emoción le vas a sacar. Encandila su forma de transmitir la potencia al asfalto y es que la puesta a punto me ha parecido muy buena, logrando un compromiso muy acertado entre seguridad y eficacia. No es tan radical como un OPC, pero cuenta con algunos componentes de estos y, respecto a otros Adam, se han modificado las suspensiones (con otra caída y muelles específicos), se ha rebajado la altura libre al suelo, lleva un eje posterior modificado, se han instalado unos frenos más grandes heredados del -Corsa OPC- y el calibrado de la dirección es totalmente nuevo.

Un detalle que le gustará a los más quemadillos es que se puede desconectar el control de estabilidad desde un botón situado en el salpicadero.

Con todo ello, este pequeño modelo se convierte en un coche de reacciones muy vivas, un coche con cierta tendencia subviradora cuando lo llevamos al límite y cuyas frenadas fuertes y cambios de apoyo rápidos te insinuarán un ligero coleteo en su respingona trasera. Por suerte, el control de estabilidad y unos buenos neumáticos cumplirán con su cometido, sin perjuicio de que alguien se pueda llevar un buen susto por ir de listo por la vida. El “yo controlo” mejor déjalo para otro coche. Y lo mismo ocurre cuando es necesario llevar a cabo una frenada de emergencia, pues los frenos son eficaces e infatigables, entre otras cosas porque podríamos decir que resultan incluso excesivos para este coche -disco ventilado de 308 mm en el eje delantero y de disco de 264 mm en el trasero-.

La suspensión se ha optimizado notablemente, algo dura pero nada seca, lo que cabría esperar en un coche como este. Por otra parte, el tacto de la dirección ha mejorado bastante, pero aunque los técnicos de Opel vendan que es muy rápida y eficaz, lo cierto es que sigue siendo eléctrica al tacto, algo que repercute en la manera en la que informa al conductor de la adherencia de las ruedas. Aun así, no tiene nada que ver con la vista en otros Adam, con una firmeza que se agradece y evita no tener que estar corrigiendo constantemente al trazar las curvas.

Al balancear muy poco la carrocería los tramos virados son sencillos de superar. Se puede rodar muy rápido y apenas se perciben los cambios de apoyo, con una recuperación casi inmediata. Sólo con el suelo irregular o mojado regresa ese nerviosismo citado al eje posterior que desestabiliza un poco las cosas…

Tras unas cuantas curvas y bastante diversión, el regreso a la ciudad no resulta para nada traumático. Si bien la suspensión no es la más confortable, se puede circular con relativo confort sin problemas. Además, a la hora de aparcar sus recortadas dimensiones hacen que sea sencillo encontrar un sitio y, si estás agotado de jugar, bastará con apretar el asistente para que lo haga él sólo. La única pega que le puedo poner al Adam en conducción por carretera es la ausencia de las ópticas LED o xenón, algo que limita la visión en noches muy cerradas. Los halógenos cumplen bien su misión, pero en estos tiempos uno se acostumbra al blanquecino y potente haz de las técnicas más complejas.

Equipamiento y precio

Un detalle en el que destaca el nuevo Adam S es en el equipamiento de serie. Incluye sin coste el climatizador automático, los asientos deportivos Recaro, el tapizado mixto tela/piel, sistema IntelliLink con pantalla táctil, bluetooth, puerto USB, control y limitador de velocidad, asistente al arranque en cuestas, múltiples airbags, ABS, EBD, control de estabilidad, sensor de presión de los neumáticos, ordenador de viaje, llantas de aleación de 17 pulgadas, paquete deportivo exterior e interior…

La unidad testada incluía además diversos opcionales que os he ido mencionando a lo largo de la prueba con su respectivo precio, tales como el Pack Vision (sensor de lluvia y encendido automático de luces) el Pack Park Assist (sensores delanteros y traseros, medidor lateral de espacio, asistente al aparcamiento y detector de objetos en ángulo muerto), Flex Doc, tapizado en piel con asientos y volante calefactables, pintura bicolor, radio DAB o cargador inalámbrico del smartphone.

El precio recomendado del Opel Adam S es de 21.678 euros sin ofertas ni promociones. Con el descuento comercial – 4.632,75€- se queda en los 17.045 euros, mientras que si le añades además el descuento de financiación podrás ahorrarte otros 1.411 euros adicionales. En el caso de esta unidad, con todos los opcionales -3.689€-, el precio final es de 25.367 euros, 18.966 euros con los descuentos aplicados.

Su exterior es muy atractivo sin llegar a resultar un coche “poligonero”. Cuenta con unos acabados propios del segmento superior y los asientos Recaro son un punto muy a su favor. Ofrece muchas posibilidades de equipamiento y personalización. Su precio de partida es bastante ajustado y se queda muy bien con los descuentos. La posición de los pedales es buena para hacer el punta-tacón. Resulta muy divertido de conducir, pero es cierto que has de tener cierta experiencia al volante para no tener algún susto, ya que no es tan dócil como, por ejemplo, un Audi S1. Su sistema de frenado heredado del Corsa OPC es extremadamente eficaz. Posibilidad de desconectar el control de estabilidad desde un botón situado en el salpicadero

Su interior no está excesivamente diferenciado del resto de Opel Adam. El espacio en las plazas traseras es mínimo y el maletero resulta excesivamente pequeño, especialmente con el equipo de sonido Infinity. Tiene una actitud algo nerviosa cuando el asfalto no está inmaculado del eje posterior. Ausencia de ópticas xenón o LED ni en opción. El sistema multimedia no goza de la mejor posición posible y a veces se “cuelga”. El cuadro de instrumentos se queda un poco anticuado. Tiene un sonido bonito, pero es demasiado políticamente correcto, un poco más de rabia no le vendría nada mal.

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