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Prueba Opel Crossland X Excellence 1.6 CDTI 99 CV: Ideal en la jungla urbana, pero algo justo para viajar

El mercado de los SUV lleva varios años creciendo a un ritmo vertiginoso y, dentro de este, hay un segmento que actualmente se está poniendo muy de moda. Basta con echar un vistazo a cualquier medio del motor para descubrir que todas las últimas novedades de cada marca se están centrando en el terreno de los B-SUV. En el enlace podéis ver una comparativa entre el Citroën C3 Aircross, el Kia Stonic, el Hyundai Kona, el SEAT Arona y el Opel Crossland X que nos atañe hoy. Estos son solo algunos ejemplos del aluvión de modelos que plantará cara a otros crossovers ya asentados…
Diseño/Estética - 7.3
Calidad de acabado - 7.5
Equipamiento de serie - 7.3
Equipamiento opcional - 8
Habitabilidad - 7.5
Maletero - 7.5
Motor/Refinamiento - 7
Prestaciones - 6.5
Consumos - 9
Transmisión - 6.8
Dirección - 7.6
Frenos y neumáticos - 7
Comportamiento - 7.5
Calidad de rodadura - 7.2
Relación valor-precio - 7.6

7.4

Notable

Tras 14 años y dos generaciones en el mercado, el Opel Meriva se ha ido para dejar paso al nuevo Opel Crossland X, un híbrido entre monovolumen y crossover de esos que tanto triunfan actualmente. fabricado en la planta de Figueruelas (Zaragoza) y encasillado dentro del segmento B-SUV, es algo más espacioso que un Mokka X, pero cuenta con un diseño bastante más personal. Su gama de motores es extensa, aunque algunas mecánicas demasiado justas, lo que se complementa con un buen equipamiento de serie y opcional a precios competitivos al aplicar los descuentos.

El mercado de los SUV lleva varios años creciendo a un ritmo vertiginoso y, dentro de este, hay un segmento que actualmente se está poniendo muy de moda. Basta con echar un vistazo a cualquier medio del motor para descubrir que todas las últimas novedades de cada marca se están centrando en el terreno de los B-SUV. En el enlace podéis ver una comparativa entre el Citroën C3 Aircross, el Kia Stonic, el Hyundai Kona, el SEAT Arona y el Opel Crossland X que nos atañe hoy. Estos son solo algunos ejemplos del aluvión de modelos que plantará cara a otros crossovers ya asentados en el mercado como el Renault Captur, el Nissan Juke o el Peugeot 2008.

El segmento B-SUV registra 1,1 millones de matriculaciones en Europa cada año, aproximadamente un 7% del mercado, y está previsto que esta cifra aumente hasta superar los 2 millones de ventas anuales en 2020. Por volumen, se espera que el mercado del segmento B-SUV supere al segmento C-SUV en 2020, cuando más de 1 de cada 10 coches nuevos vendidos en Europa pertenecerán al segmento del Crossland X. De hecho, en su llegada al mercado, las cifras de ventas del nuevo modelo de Opel son bastante reseñables, con un octavo puesto en el listado.

El nuevo segmento B-SUV atrae a clientes de todo tipo: un 21% de todos los clientes suben desde coches supermini y otro 15% bajan desde modelos medios de cinco puertas. Los coches como el Crossland X también serán de interés para quienes tienen previsto reemplazar su monovolumen compacto. Pero centrémonos en el Crossland X, un vehículo fabricado en la planta de Zaragoza para todo el mundo junto al próximo Citroën C3 Picasso, con el que compartirá un gran número de componentes. El Opel Crossland X es el encargado de tomar el relevo al Meriva, que tras varios años cumpliendo su función como monovolumen pequeño ya ha abandonado el mercado.

Hablamos de un crossover de tamaño recortado, siendo un poco más pequeño que el Mokka X. Es cierto que ambos modelos se encuentran en el mismo segmento, pero el Mokka X tiene un toque más rudo, dejando el lado familiar al Crossland X. En él encontramos un diseño diferenciador, una calidad de acabados adecuada, un equipamiento completo -aunque no excesivo-, una gama de motores equilibrada y, lo mejor de todo, un precio bastante competitivo. A primera vista parece tener todo lo necesario para triunfar, ¿no? ¡Vamos a ver si es cierto!

Diseño exterior

No es ningún secreto que los vehículos compactos muestran desde hace algunos años una clara tendencia hacia las amplias posibilidades de personalización. Si el segmento B siempre ha sido un segmento enfocado especialmente a la gente joven, el segmento B-SUV no podía ser diferente, al fin y al cabo, es la última moda. Además, hablamos de un segmento en el que el principal motivo de compra es su diseño exterior, por lo que poner énfasis en este aspecto debería ser sinónimo de acierto.

Es por ello que el nuevo Opel Crossland X llega con algunas novedades estéticas respecto a sus hermanos de gama, esencialmente en el apartado de personalización, donde se ofrecen hasta once tonalidades para la carrocería (varios azules y rojos, blanco, negro, diversos grises e incluso naranja) y tres opciones bitono para los pilares A, el techo, las carcasas de los retrovisores y el spoiler trasero. En total, se pueden ver múltiples combinaciones posibles, las cuales se complementan con solo un ambiente interior y tapicería en tela y símil de cuero.

Todo el conjunto se muestra urbano, alegre y desenfadado, con un frontal presidido por una parrilla con doble ala cromada que nos recuerda inevitablemente a la del Opel Insignia Grand Sport. A ambos lados de la misma se ubican las ópticas, que en este caso resultan muy similares a las del Opel Mokka X y cuentan con iluminación diurna LED en su extremo superior. Por el contrario, para la iluminación principal se ha optado por los faros halógenos, aunque en los acabados más altos de la gama u, opcionalmente en el caso de los más sencillos, está disponible la tecnología LED AFL que monta esta unidad.

En el tercio inferior encontramos una generosa entrada de aire, justo por debajo de la matrícula. Esta cuenta con una protección central cromada y a ambos lados se extiende un paragolpes plástico que alberga las luces antiniebla redondeadas y parte de los sensores de aparcamiento delanteros. A juzgar por su curvado capó carente de excesivo musculo, bien podríamos pensar que se trata de un monovolumen y no de un crossover, pero los detalles plásticos y los protectores inferiores le dan ese toque campero que tanto gusta a los usuarios hoy en día.

El Opel Crossland X mide 4,21 metros de largo, 1,76 metros de ancho y 1,60 metros de largo, unas medidas en la línea de sus competidores. La batalla alcanza los 2.604 mm y las vías delantera y trasera miden 1.513 y 1.491 mm respectivamente. Sí, es más espacioso que un Mokka X a pesar de ser 6 cm más corto.

La vista lateral no es menos llamativa que el frontal, con varios signos de identidad propios. En primer lugar, encontramos unos voladizos realmente cortos que albergan unos marcados pasos de rueda en los que podemos equipar llantas de entre 16 y 17 pulgadas; una generosa superficie acristalada con posibilidad de oscurecer las ventanillas traseras y unos raíles de techo cromados bastante discretos.  Lo que probablemente más llamará tu atención es el detalle cromado que bordea las ventanillas en su extremo superior para terminar en las ópticas traseras, una forma de diferenciar donde empieza el techo en los acabados bicolor.

Inevitablemente, nuestros ojos tampoco pasarán por alto el contorno plástico inferior que bordea la carrocería para recalcar el carácter crossover de este modelo, un pilar posterior demasiado grueso que llama especialmente la atención en las unidades equipadas con pintura bicolor (además de restar algo de visibilidad en el tres cuartos trasero) y la curiosa forma en la que el equipo de diseño de la marca ha puesto la tapa del depósito de la gasolina, la cual, personalmente, no me termina de convencer. Los intermitentes se ubican en la aleta delantera, no en los espejos retrovisores.

Visto desde detrás, el Crossland X es claramente reconocible. Sus ópticas LED con efecto tridimensional le otorgan una firma lumínica muy característica, al igual que las marcadas líneas horizontales o el sutil spoiler localizado sobre la luna posterior. Los faros quedan divididos en dos partes por el portón de aceptables dimensiones, el cual culmina en su extremo inferior con el hueco portamatrículas, justo por debajo del logo de la marca. Bajo este, vemos un paragolpes plástico que alberga los catadriópticos y un protector cromado similar al del frontal.

En él están los sensores de aparcamiento traseros, mientras que la cámara de marcha atrás se encuentra localizada justo encima de la matrícula, camuflada. En este caso, la salida de escape queda camuflada. Visto desde arriba, el Opel Crossland X puede montar opcionalmente un techo de cristal y la antena es de tipo convencional, una pena teniendo en cuenta lo bien que quedaría una de tipo aleta de tiburón.

Diseño interior

El habitáculo del nuevo Opel Crossland X es quizás uno de sus puntos fuertes. Es cierto que al tratarse de un B-SUV las grandes dosis de espacio no son su principal baza -aunque supera incluso al Opel Mokka X-, pero en términos de diseño resulta bastante atractivo, recordándome en múltiples controles al Opel Insignia del que os hablé hace unas semanas. Como cabría esperar, en términos de calidades está un escalón por debajo de este, pero realmente la sensación visual de empaque se mantiene gracias al agradable tacto de la mayoría de los materiales y a la ausencia de vibraciones o crujidos.

Sí, los plásticos duros y rígidos están presentes en gran parte del interior, pero no transmiten esa sensación tan fría que encontramos en algunos rivales. A pesar de ello, se le podría haber restado algo de sobriedad añadiendo algunas molduras de colores en combinación con el exterior como podemos ver, por ejemplo, en el Kia Stonic o el Hyundai Kona (cuya prueba tendréis lista a principios de esta semana).

En este caso y, a pesar de que el equipamiento es de lo más completo, con generosos elementos de serie y algunos opcionales, no contamos con los excelentes asientos ergonómicos probados y certificados por AGR (la Asociación Médica Alemana dirigida por expertos independientes en salud de la espalda), que son únicos en el segmento. Por suerte, sí que están disponibles opcionalmente para el Crossland X, aunque en cualquier caso los de serie también son muy cómodos tanto para ciudad como para largos viajes, pecando únicamente en algo de agarre lateral.

El volante multifunción cuenta con diversos botones para que todo quede al alcance de la mano, pero estos no son excesivos y su tacto es agradable. Tras el mismo, encontramos un sencillo y clásico cuadro de instrumento, siendo semiconfigurable la pantalla central del mismo. Tampoco falta un Head-up Display que permite mostrarnos diversas informaciones, aunque este es opcional. Lo cierto es que la ergonomía está bastante lograda en conjunto y la postura de conducción resulta muy cómoda, con una altura elevada que, sin embargo, no resulta tan excesiva como en otros SUV.

En la consola central nos encontramos con la pantalla de ocho pulgadas del sistema multimedia, cuya interfaz es igual que la de PSA. El menú central puede parecer algo sobrio, pero lo cierto es que su manejo es sencillo e intuitivo, aunque no es todo lo rápido que nos gustaría y su percepción táctil se queda algo justa. Además, los gráficos del navegador pueden parecer algo anticuados respecto a otros sistemas actuales. Inmediatamente debajo del sistema de infoentretenimiento encontramos una ligera botonería y, en la parte inferior, el climatizador bizona. Le siguen un hueco portaobjetos con las tomas USB y de 12V, una tira de botones, la palanca del cambio manual de seis velocidades, una guantera y el reposabrazos central.

Respecto a la habitabilidad, el Opel Crossland X está homologado para cinco ocupantes, con generosas cotas para que cuatro personas viajen con gran comodidad, pero sí que es cierto que se queda algo justo para cinco pasajeros por anchura. Destaca, por el contrario, en altura, ya que personas de incluso más de 1,90 metros viajarán con comodidad en los extremos. En trayectos cortos la plaza central es perfectamente aprovechable, pero la presencia de la guantera entre los asientos delanteros nos obliga a separar las piernas, lo que acaba resultando incómodo en largos trayectos. En todo caso, no es algo que no ocurra en prácticamente todos los modelos del segmento B-SUV e incluso en modelos de tamaño superior.

Por último y, respecto a la capacidad de carga, el nuevo Crossland X destaca en el segmento, tanto entre los monovolúmenes como entre los crossovers, con unas formas muy aprovechables y una boca de carga de dimensiones generosas. Hablamos de un total de 410 litros, 54 litros más que un Opel Mokka X, y si abatimos los asientos posteriores (60:40) la cifra asciende hasta los 1.255 litros.

Opcionalmente, dentro del Pack Versatilidad se ofrece una banqueta posterior con ajuste longitudinal que permite aumentar la capacidad de carga hasta los 520 litros sin necesidad de abatir los asientos (40:20:40). Todo está bien tapizado y el suelo de carga se queda totalmente plano gracias a una bandeja que se puede ajustar en dos posiciones. Bajo el piso, encontramos el kit de reparación de pinchazos, aunque cabe una rueda de repuesto de emergencia -80€-.

Motorización

La oferta inicial está formada por tres mecánicas de gasolina y dos diésel, siempre de origen PSA, aunque con distinta denominación comercial. El más pequeño de la familia de los gasolina es el bloque 1.2 y tiene sólo 81 CV, por lo que se queda claramente escaso, siendo más recomendable el 1.2 Turbo de 110 CV o bien el diésel de 99 CV objeto de la prueba de hoy. Como opciones más prestacionales están los 1.2 Turbo de 130 CV en gasolina y el 1.6 de 120 CV en diésel. La tracción es delantera en todos los casos y la transmisión manual, salvo en el caso del motor 1.2T de 110 CV que puede incorporar de manera opcional un cambio automático de seis velocidades.

Para la prueba me he decantado por la versión de acceso a la gama diésel, el bloque de 1.6 litros con 99 CV (73 kW) a 3.750 rpm y 254 Nm de par motor a partir de las 1.750 vueltas, todo ello asociado al cambio manual de seis velocidades y la tracción delantera. Este propulsor de cuatro cilindros en línea cuenta con un árbol de levas en la culata, inyección directa por conducto común, turbo, intercooler, pero no con sistema Start/Stop. A pesar de ello, resulta una mecánica bastante ahorradora, aunque quizás algo justa en prestaciones a la hora de afrontar un viaje con el coche cargado.

Aunque no es un motor vigoroso ni prestacional, en la mayoría de situaciones mueve con suficiente soltura los casi 1.300 kilogramos que pesa el Opel Crossland X con acabado Excellence, por lo que para muchos usuarios probablemente sea la opción más equilibrada si el uso esencial que le vas a dar al vehículo es urbano o interurbano, e incluso si eres de los que viajan de vez en cuando con poco equipaje y compañía. Su respuesta a bajas vueltas es más lineal y progresiva que enérgica, con algunas vibraciones o tirones en el entorno de las 1.500 revoluciones, así que en estos casos siempre es mejor bajar una marcha que tratar de apurar la que llevemos engranada, especialmente si necesitamos algo de empuje.

Respecto al cambio manual de seis relaciones, es lo que menos me ha convencido. Su guiado no es del todo preciso y su tacto resulta bastante blando. Cuenta con unos desarrollos acertados, pero el escalonamiento es algo elevado, algo que suele ocurrir en los modelos de PSA.

A medida que ganamos velocidad, el modelo empuja con contundencia, aunque también lo hará notablemente el ruido procedente de la mecánica, aunque es cierto que el aislamiento está bastante trabajado. Por ver algunos datos concretos, el Crossland X con esta mecánica alcanza los 100 km/h desde parado en 11,6 segundos y una velocidad máxima de 180 km/h. Respecto a las recuperaciones, tarda unos 9,4 segundos en pasar de 80 a 120 km/h en cuarta velocidad y gira a 2.100 rpm cuando circulamos por autopista a 120 km/h.

A la hora de adelantar, será preciso bajar alguna marcha y anticiparnos a la maniobra, especialmente si queremos llevarla a cabo en poco espacio y/o tiempo. Como os digo, en términos de potencia es una mecánica que podríamos definir más como suficiente que como satisfactoria, pero realmente esto depende de las necesidades y gustos de cada uno. Eso sí, cuenta unos consumos realmente buenos si conducimos con tranquilidad. Hablamos de un consumo real de 5,7 litros en ciudad, 4,6 litros en carretera y 5,3 litros en ciclo medio, unas cifras algo lejanas a las oficiales, pero contenidas al fin y al cabo. El depósito de combustible es de 45 litros.

Motor1.6 CDTI - 4 cilindros en línea
Cilindrada1.560 cm³
Potencia99 CV (73 kW) @ 3.750 rpm
Par254 Nm @ 1.750 rpm
Peso1.289 kilos
Dimensiones Lar/An/Al mm4.212 / 1.765 / 1.605 mm
Volumen Maletero410 (1.255) litros
Aceleración 0 a 100 km/h11,6 segundos
Recuperación 80 a 120 km/h9,4 segundos
Velocidad máxima180 km/h
Consumo homologado4,5 / 3,5 / 3,9 l/100 km (urb. / extraurb. / comb.)
Emisiones CO2 por km102 g/km de CO₂ (Euro 6)
Precio de partida18.042 euros (sin descuentos)

Comportamiento

El Opel Crossland X se plantea más como un crossover que como un SUV, por lo que su conducción tiende más hacia la de un turismo que hacia la de un todocamino, con las cosas buenas y malas que esto implica. A pesar de ello, la postura de conducción es ligeramente elevada y muy cómoda, con un fácil acceso y salida del habitáculo. Este plus de altura ayuda también a que, en alguna salida esporádica fuera del asfalto, no rocemos los bajos del vehículo con facilidad. Eso sí, no nos engañemos, sus capacidades off road son muy limitadas, ya que es tracción delantera, por lo que no podremos ir más allá de una pista forestal si no queremos rozar las protecciones inferiores o quedarnos sin tracción.

Circulando por carretera se desenvuelve con soltura, con un buen aislamiento en el habitáculo y una estabilidad adecuada, aunque me atrevería a decir que no destaca especialmente entre sus rivales en este aspecto. Seguramente, muchos de sus compradores harán un uso esencialmente urbano del Crossland X, con alguna salida ocasional a la naturaleza los fines de semana, y en este aspecto he de señalar que tanto las medidas como la visibilidad son adecuadas para maniobrar con facilidad, con un radio de giro entre bordilos de 10,7 metros. Además, como ya he comentado en el apartado anterior, es sencillo obtener unos consumos ajustados incluso en la urbe si conducimos con tranquilidad.

En autopista, el conjunto se muestra cómodo y estable siempre y cuando no circulemos a velocidades excesivas, donde las vibraciones ya se empiezan a hacer de rogar ligeramente. El esquema de suspensiones -McPherson delantera y rueda tirada con elemento torsional trasera- resulta agradable en términos generales, filtrando con eficacia las irregularidades del terreno y conteniendo de forma aceptable la carrocería, aunque en algunas ocasiones puede llegar a resultar un tanto seca, algo que ocurre habitualmente en el segmento. Es en tramos de curvas rápidas donde podríamos sacarle las principales pegas, ya que tanto la dirección como las suspensiones no están pensadas para este tipo de uso del Crossland X.

Respecto a la dirección, esta resulta bastante ágil, pero su exceso de asistencia te transmitirá la sensación de que no termina de estar en contacto con las ruedas. Probablemente no te percates de ello en un uso normal del coche, pero sí que podrías notarlo de forma más acusada a la hora de aventurarte un poco ligero por un tramo revirado o al acelerar con cierta agresividad a la salida de una curva, ya que la intervención de las ayudas se traduce en leves sacudidas a la dirección. Por último, he notado que los cambios de apoyo son bastante bruscos, restando algo de confianza al conjunto, aunque nuevamente hablamos solo de una sensación, ya que las reacciones del Crossland X son predecibles y la intervención de las ayudas no te permitirá alcanzar, ni de cerca, el límite.

Equipamiento y precio

Los niveles de acabado en esta primera etapa comercial son los denominados Selective, Excellence y Ultimate. En ambos son de serie los múltiples airbags, controles de tracción y estabilidad, sensor de presión de los neumáticos, ABS, EBD, anclajes ISOFIX, dirección asistida, asiento posterior abatible por partes o los paragolpes pintados.

El Selective también cuenta con sistema de audio con pantalla táctil de siete pulgadas, bluetooth, USB, aire acondicionado, espejos térmicos, OnStar + Wi-Fi, lector de señales de tráfico, control de crucero adaptativo, ordenador de viaje, aviso pre-colisión, alerta de cambio de carril involuntario, volante multifunción forrado en piel, faros antiniebla, luces diurnas por LEDs y cuatro elevalunas eléctricos, entre otros.

El acabado Excellence añade a lo anterior el paquete cromado exterior, climatizador automático de dos zonas, tapizado mixto tela/piel, apoyabrazos central delantero, varios huecos para dejar objetos adicionales, llantas de aleación de 16 pulgadas de diseño especifico, sensor de lluvia, retrovisor interior fotosensible, etc.

Finalmente, el Ultimate incluye asientos confort AGR, las ópticas Full LED, el sistema de acceso y arranque sin llave, sistema de sonido y navegación Opel Intellilink con pantalla táctil de ocho pulgadas, sistema de audio premium, llantas de aleación de 17 pulgadas, cargador de móvil sin cables, paquete cromado exterior, climatizador automático de dos zonas, cuatro elevalunas eléctricos, espejos térmicos, ordenador de viaje, control y limitador de velocidad, faros antiniebla, cristales tintados, volante multifunción forrado en piel, apoyabrazos central delantero, bluetooth, USB, control por voz, Apple Car Play o Android Auto.

En este caso, hablamos de un Opel Crossland X 1.6T Excellence de 99 CV cuyas opciones son el color metalizado (Blanco Alpino) -210€-, las llantas de aleación de 17 pulgadas -350€-, el Pack Techno -1.050€-, el Pack Park&Go -500€-, los raíles de techo cromados -230€-, el Navi 5.0 IntelliLink -600€-, el Head-Up Display -400€- y el techo solar panorámico -915€-, por lo que el precio total asciende hasta los 24.827 euros, aunque con todos los descuentos aplicados (2.687€ de la marca y 1.512€ de financiación), el precio final es de 20.628 euros.

Los precios recomendados sin descuentos ni promociones son los siguientes:

MotorSelectiveExcellenceUltimate
1.2 MPFI 82 CV18.042 €
1.2 Ecotec 110 CV19.582 €20.682 €
1.2 Ecotec 110 CV Aut.21.482 €22.582 €
1.2 Ecotec 130 CV19.862 €20.962 €24.962 €
1.6 CDTI 99 CV20.202 €21.302 €
1.6 CDTI 120 CV22.427 €26.427 €

Diseño bastante personal. Espacio interior adecuado con excelente cota de altura en todas las plazas. Maletero destacable en el segmento con posibilidad de incorporar una banqueta desplazable longitudinalmente. Motor equilibrado en rendimiento, aunque es cierto que resulta escaso si acostumbramos a viajar cargados. Es cómodo y cuenta con un equipamiento bastante completo, aunque su dotación de serie no es de las mejores del segmento – a cambio ofrece bastantes opcionales que no tienen otros modelos. Facilidad de conducción.

Su estética es personal, pero lleva a confusiones entre un SUV y un monovolumen. El hecho de pertenecer al mismo segmento que el Mokka X no le beneficia, ya que es un poco más grande pero carece de algunos elementos que sí incorpora su hermano de gama. El precio sin descuentos es algo elevado, y no todo el mundo podrá aprovechar todos los descuentos. Presencia abundante de plásticos duros y rígidos, aunque es preciso señalar que cuentan con buena apariencia y ajustes. Algunos componentes serían de mayor calidad si fueran de Opel y no de PSA. Hay mecánicas que no terminan de encajar en un vehículo como este.

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