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Prueba MINI John Cooper Works Cabrio: 231 CV y un sonido delicioso que girarán cabezas a tu paso

Recientemente me ha acompañado durante unos días la versión más potente del nuevo MINI Cabrio, el MINI John Cooper Works Cabrio, el cual venía acompañado de toda una serie de accesorios de esos que hacen que se nos caiga la babita al verlo pasar por la carretera. Si bien es cierto que muchos pensaréis que se trata de un diseño continuista y que ha abandonado completamente la filosofía que la marca mostró al mundo por primera vez en 1959, hay que reconocer que, a primera vista, es para enamorarse. Además, si no va precisamente sobrado de espacio, imaginaos algo tan pequeño…
Diseño/Estética - 8
Calidad de acabado - 7.5
Equipamiento de serie - 5.5
Equipamiento opcional - 9
Habitabilidad - 7
Maletero - 5
Motor/Refinamiento - 8
Prestaciones - 8
Consumos - 7
Transmisión - 7.5
Dirección - 8
Frenos y neumáticos - 8
Comportamiento - 8.5
Calidad de rodadura - 7
Relación valor-precio - 6

7.3

Notable

Sin lugar a dudas, ahora podemos afirmar que todo lo que se firma por JCW se convierte en una máquina impecable. El MINI John Cooper Works Cabrio es el típico compacto deportivo que todos deberíamos conducir alguna vez en nuestra vida. Es llamativo y juguetón, aunque también es cierto que no es tan radical como su predecesor, pudiendo incluso confundirlo con un Cooper S potenciado en términos de comportamiento. Algunos afirman que es rápido pero no divertido, aunque no comparto del todo esa opinión...

Recientemente me ha acompañado durante unos días la versión más potente del nuevo MINI Cabrio, el MINI John Cooper Works Cabrio, el cual venía acompañado de toda una serie de accesorios de esos que hacen que se nos caiga la babita al verlo pasar por la carretera. Si bien es cierto que muchos pensaréis que se trata de un diseño continuista y que ha abandonado completamente la filosofía que la marca mostró al mundo por primera vez en 1959, hay que reconocer que, a primera vista, es para enamorarse. Además, si no va precisamente sobrado de espacio, imaginaos algo tan pequeño como el MINI clásico.

Por otra parte, no os voy a negar que el diseño se mantiene en la misma línea de la generación anterior e incluso que es estéticamente muy similar al MINI Cooper S Cabrio, sin altas dosis de radicalidad en su carrocería, pero si la fórmula funciona ¿es necesario cambiarlo en exceso? La verdad es que soy de los que opinan que no y tenemos claros ejemplos en muchas otras marcas. Es más, en muchas ocasiones precisamente los modelos que menos cambian son luego los más deseados por los usuarios.

Es verdad que el MINI ya no es tan “mini” y que, en esta nueva generación, el modelo ha crecido +10 cm y prácticamente “se ha ido de casa”. Sin embargo, también hay que reconocer que ha ganado en todo y la marca lo ha vuelto a colocar en la primera posición de un mercado de Cabrio Premium con personalidad propia. El modelo es pintón ya de por sí y serás capaz de diferenciarlo a la legua por sus característicos rasgos, pero si a eso además le añadimos un amplísimo abanico de opciones de personalización y 231 CV bajo el capó, el conjunto puede llegar a volverse único.

Pero no perdamos el hilo, como os comentaba, para esta prueba me he decantado por la versión JCW a cielo abierto, el modelo más potente que la marca ofrece y que llega en una nueva edición que, si bien es cierto que es muy ágil y rápido, también lo es que ha perdido ligeramente la esencia bruta y dura que tenía la anterior generación para convertirse en un modelo más refinado acorde al gusto de la gente dispuesta a gastarse la suma que piden por él. Aun así, tras haber recorrido aproximadamente 1.000 kilómetros con él por diferentes entornos, ya te adelanto que no te defraudará. ¿Nos vamos a conocerlo a fondo?

Diseño exterior

Puede que de lejos te cueste distinguir que estás ante la nueva generación de este cabrio y que si te lo ponemos junto a un MINI Cooper S simplemente pienses que le han añadido varios ornamentos estéticos para hacerlo más llamativo, pero si lo miras de cerca descubrirás que hay múltiples detalles que te hacen percatarte de que no estás ante un MINI cualquiera. Y es que ese es precisamente su secreto, los pequeños detalles que le convierten en el descapotable más original del segmento de coches pequeños y picantes.

Aunque cueste creerlo, el diseño ha evolucionado y los ingenieros han depurado acertadamente este icono moderno de la automoción respetando las formas típicas y las proporciones de la marca.

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En el frontal rápidamente llamará tu atención la clásica parrilla hexagonal de la marca rodeada por un marco cromado que acentúa la deportividad del modelo. Para que quede claro ante qué versión del MINI estamos, en el lado derecho de la misma se ubica el logo JCW subrayado por un perfil en color rojo, a juego con el resto de detalles deportivos del modelo, aunque en esta unidad queda algo escondido por culpa de las dos ópticas redondeadas opcionales -luces de largo alcance- que le dan un toque más pícaro y personal al conjunto. Bajo la parrilla encontramos una superficie en negro brillante que hace las veces de paragolpes delantero y portamatrículas, siendo esta demasiado fácil de agrietar en caso de sufrir incluso un leve toque en el morro.

En la parte más baja del frontal no falta una de las señas de identidad de esta variante, la tradicional entrada de aire horizontal compartimentada que se encuentra custodiada por dos tomas de aire cuadriculadas de grandes dimensiones. Bajo la misma nace la también característica protección en color contraste tan típica de MINI y que fluye hacia la parte trasera enmarcando los pasos de rueda, actuando a modo de faldón y muriendo en el paragolpes trasero. Concretamente, con este color de carrocería, queda especialmente bien (en mi humilde opinión).

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Si pasamos a los extremos superiores nos toparemos con unas nuevas ópticas que incorporan faros FULL LED y luz diurna LED de serie. A diferencia de lo que ocurre en otros modelos, en este caso el anillo luminoso de luz diurna LED presenta una potencia luminosa extraordinaria y dota a la nueva generación de una firma lumínica inconfundible tanto en el día como en la noche.

Y no solo hablo de una cuestión estética, sino que debo subrayar que la calidad de la iluminación es mayúscula y, en combinación con el sistema automático de luces cortas/largas, casi me atrevería a decir que se trata de uno de los mejores sistemas de iluminación que se encuentran disponibles actualmente en el mercado para esta clase de vehículos.

Entre las ópticas delanteras se encuentra localizada la toma de aire ya conocida en los modelos John Cooper Works, la cual es meramente decorativa: el logotipo de la marca que ocupa una posición privilegiada entre la toma y la parrilla; y las dos líneas decorativas que se extienden a lo largo de todo el capó hasta el erguido y curvo parabrisas para darle un toque más racing al conjunto.

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Como viene siendo habitual en la mayoría de modelos, es la vista lateral del MINI Cabrio la que menos cambios ha sufrido en este salto generacional, presentando la misma silueta de marcadas proporciones que su antecesor, aunque, todo hay que decirlo, algo más refinada. En este caso y, a causa de la capota de lona, la marcada división en tres partes (parte inferior, superficie acristalada y techo) que lucen sus hermanos de gama no está tan marcada, pero es perfectamente distinguible.

Tanto las ventanas como el montante oscuro de la luna delantera forman una superficie armoniosa y homogénea que, junto con la capota, rodea toda la parte superior del vehículo, aunque en este caso las líneas de las ventanillas no crean un diseño en forma de cuña tan pronunciado como en la versión hatchback del modelo. Por otra parte, y a su favor, hay que señalar que en esta unidad la capota de lona cuenta con la bandera del Reino Unido grabada y, este detalle, es la guinda del pastel al conjunto.

Continuando por el lateral, los retrovisores se encuentran pintados en color negro a contraste con el tono Pepper White de la carrocería y ofrecen una excelente visibilidad lateral, pero es una pena que un vehículo como este el abatimiento eléctrico sea una opción y, en este caso, no los incorpore. Por si alguien está interesado en ellos, están disponibles con abatimiento eléctrico, calefactables y con la función de parking que nos ayudará a preservar las llantas de los despiadados bordillos -en este caso habrían sido muy útiles- a la hora de aparcar.

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Las dimensiones exteriores del nuevo MINI JCW Cabrio ascienden hasta los 3.874 mm de longitud, los 1.727 mm de anchura, los 1.415 mm de altura y los 2.495 mm de distancia entre ejes. Unas medidas notablemente superiores respecto a su predecesor que en realidad se agradecen por su mayor espacio interior y capacidad de carga, especialmente al tratarse de un cabrio.

Sobre el paso de rueda, ligeramente retrasado respecto a ésta y en la aleta delantera, encontramos nuevamente el logo JCW sobre una superficie cromada a juego con los tiradores de las puertas y la tapa del depósito de combustible. Finalmente, rematan la vista lateral del modelo una generosa oferta de llantas de aleación. Esta unidad de pruebas montaba unas espectaculares llantas de aleación aligeradas de 18 pulgadas directamente sacadas del catálogo de accesorios de la marca, con diseño Double Spoke Challenge en negro mate y fresadas que montaban unos neumáticos Pirelli Cinturato P7 en dimensiones 7 J x 18 205/40 R 18 W. Y ojo, que estas llantas suponen un sobrecoste de -agárrate a la silla- 2.467 euros.

Entre el equipamiento de serie del nuevo MINI John Cooper Works Cabrio no falta, lógicamente, un sistema de frenos de alto rendimiento firmado por Brembo y desarrollado exclusivamente para esta versión del modelo. Estos frenos de disco cuentan con cuatro pistones y mordazas fijas y están adaptados especialmente a las características de los MINI JCW, garantizando una capacidad de frenado óptima y lineal incluso en condiciones de máximo esfuerzo. Como podéis ver, las pinzas lucen un bonito color rojo e incorporan el logo del fabricante.

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Pasando a la zaga, esta se ha reestructurado para ofrecer un aspecto mucho más musculoso, ofreciendo una sensación visual de robustez que “nos engaña” respecto a la anchura del modelo, parece más grande de lo que realmente es. Por ejemplo, los pilotos adoptan una posición vertical y se muestran abultados y enmarcados por un perfil cromado, contando con tecnología parcial LED que les da un efecto tridimensional.

Estos se ubican a ambos lados del portón trasero, el cuál además de crecer unos centímetros se desplaza hacia abajo creando una pequeña bandeja al más puro estilo pick up para facilitar la carga y descarga del maletero. En la parte central de dicho portón se encuentra la tercera luz de freno y, un poco más abajo, una estrecha superficie en negro brillante que alberga el logotipo de MINI e iluminación LED para la matrícula posterior, ubicada en un hueco justo por debajo. En la parte inferior derecha del portón nos toparemos con la denominación JCW del modelo.

La parte inferior de la trasera cuenta, al igual que el frontal, con un paragolpes de tintes deportivos que se presenta del mismo color de la carrocería. En él se esconden dos parrillas hexagonales que incluyen los faros antiniebla posteriores y están separadas por la doble salida de escape circular en posición central. A ambos lados podemos encontrar otras dos entradas de aire y, en total, veremos que hay cuatro sensores para facilitar la asistencia al aparcamiento: dos de ellos ubicados en las parrillas hexagonales y otros dos en los extremos laterales.

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Hablando de las salidas de escape, no puedo resistirme a adelantaros que esta unidad cuenta con el escape deportivo con válvula de mariposa del catálogo de accesorios originales y su Track Mode es, simplemente, delicioso.

Visto desde arriba, como ya os he comentado, esta unidad cuenta con una capota de lona rematada en negro que lleva grabada la bandera del Reino Unido. En este caso la antena se ubica sobre el parabrisas delantero y no es de tiburón, sino de diseño clásico y extremadamente alargada, aunque se puede comprar en el catálogo de accesorios una de menor tamaño como la que veis en esta unidad.

Respecto a la capota, hay que señalar que para abrirla y cerrarla es preciso mantener pulsado desde el interior y durante toda la maniobra un botón situado en el marco superior del parabrisas. Hasta una velocidad de 30 kilómetros por hora y en solo 18 segundos podremos disfrutar del solete sobre nuestra coronilla o, por el contrario, disfrutar de nuevo de un techo sobre nuestra cabeza.

Es indudable que su parecido con el Cooper S es bastante descarado, sobre todo si tenemos en cuenta que hay clientes que pagan el sobreprecio de esta versión tanto por mecánica como por estética. Además, ya no es estéticamente tan radical y parece un coche de juguete. Pero ojo, de juguete en el buen sentido, ese que atrae todas las miradas a su paso y tiene un comportamiento tan divertido como parece.

Diseño interior

Si hace un momento os acabo de decir que exteriormente el MINI JCW Cabrio parece un juguete, el interior bien podríamos decir que está hecho para todo amante de los coches en general y de los karts en particular. Es… ese coche del que tu amigo diría “Aaaalaaaa cómo mola tío” nada más sentarse de copiloto y que tu chica o tus amigas calificarían como “súper cuqui”.

No te sentirás a bordo de un coche amplio, entre otras cosas porque ni lo es, ni pretende serlo, ni queremos que lo sea. Es un descapotable deportivo y, si fuera más espacioso, la sensación Go-Kart feeling de la que luego os hablaré no sería la misma. Sin embargo, todo está donde tiene que estar, los materiales están cuidados tanto al tacto como a la vista y la atención a los detalles es notoria, especialmente en combinación con el paquete de iluminación. Se nota el salto de mejoría en esta nueva generación.

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Otra de sus características deportivas es el acolchado de los asientos, el cual se presenta bastante compacto y, si no estás acostumbrado, puede que te pase factura en algún que otro viaje largo. Pero ojo, que no es cosa solo de este JCW, sino que por regla general ocurre en toda la gama. Eso sí, a cambio también te ofrecerán una sujeción excelente tanto en los laterales del respaldo como en la banqueta.

En este caso, para la tapicería se ha optado por el cuero Lounge Satellite Grey, un tono que parece casi blanco y que, en mi humilde opinión, no es nada práctico por lo rápido que se mancha incluso con el roce -al margen de que sea fácil de limpiar-.

Comenzando por el puesto de conducción, hay que señalar que el volante presenta un diseño de tres radios y cuenta con 12 botones de tacto agradable, estando forrado con cuero perforado y presentando una confección tirando a gruesa para resalta una vez más la deportividad del modelo.

Tras el volante se encuentran con el clásico diseño esférico el cuentarevoluciones, el velocímetro (ya no va en la esfera central del salpicadero para evitar desviar la mirada del conductor), el medidor de la gasolina, un conjunto de testigos luminosos y una pequeña pantalla a todo color que cumple con la función de ordenador de viaje. Por encima y justo antes de la luna delantera, no falta el completo Head Up Display que puede regularse en altura e intensidad y nos muestra la información más relevante.

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Si continuamos por la consola central, rápidamente descubriremos que el diseño se mantiene fiel a su antecesor, aunque algunos elementos característicos se han modernizado para adaptarse a los tiempos que corren. Nos gustan las grandes pantallas y el salpicadero despejado de botones, así que a esta unidad no le falta una generosa pantalla de 8,8 pulgadas para el sistema de infoentretenimiento y navegación que cuenta con una esfera luminosa a su alrededor. Dicha esfera va cambiando su tono de manera solidaria con las revoluciones del motor y otras funciones del vehículo para hacer que te enamores aún más del juguete que tienes entre manos.

La atención a los detalles es máxima. Aparte del paquete de iluminación, encontraremos, por ejemplo, vinilos de la bandera de carreras alrededor de la esfera central o en la parte alta del velocímetro.

Bajo la tecnológica esfera se ubica el climatizador bizona, el cual cuenta con dos displays monocromo en naranja para indicar la temperatura y una hilera de botones entre los que se encuentran los de activación de los asientos calefactables. Debajo, el moderno y llamativo botón de arranque y parada preside una nueva hilera de botones que se asemejan a los interruptores de un avión y entre los que no faltan la desconexión del sistema Stop&Start, la desconexión del control de estabilidad y el ajuste del Head Up Display.

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Opcionalmente esta unidad también contaba con el sistema de sonido firmado por Harman Kardon para hacer del interior del MINI JCW Cabrio una verdadera sala de conciertos. Sin capota, no sabrás si subir el volumen de la música o escuchar el petardeo del escape.

Entre ambos asientos encontramos el freno de mano, dos posavasos, la palanca de la deportiva caja automática Steptronic de 6 seis velocidades con pomo en cuero y el sistema de control del sistema de infoentretenimiento que ahora ya es prácticamente igual al iDrive de BMW. Su manejo es sencillo e intuitivo, pero su localización es pésima porque te obliga a desviar completamente la vista de la carretera si no conoces la ubicación exacta de cada botón. Además, los botones son pequeños y el espacio para interactuar con ellos reducido con el reposabrazos bajado.

La palanca de cambios cuenta en su base con la ruleta de selección del MINI Driving Mode, el cual nos da a elegir entre tres modos de conducción: Green, Mid Mode y Sport. La selección de uno u otro incide en la curva de aceleración, así como en la velocidad de los cambios de marchas de la caja de cambios automática (si contamos con ella), y en el sistema de control dinámico de la suspensión DDC. Si activamos el modo Green en combinación con la Steptronic, está disponible la posibilidad de conducir en modo de propulsión por inercia, desacoplándose el conjunto propulsor.

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Frente a la palanca encontraremos un pequeño hueco portaobjetos con las entradas AUX in y USB. Si tenemos en cuenta que este hueco ya es mínimo de por sí, el hecho de poner ahí ambas entradas me parece un error, porque además de estar poco visibles tienen un complicado acceso. Personalmente, las habría ubicado en otro lugar.

Respecto al acceso al habitáculo, las plazas delanteras no tendrán mayor complicación porque las puertas cuentan con un acceso considerable, mientras que para acceder a los asientos posteriores te las verás y desearás como seas un poco grande. Además, el MINI tiene una gran pega, y es que al abatir los asientos delanteros estos no vuelven después a su posición inicial, por lo que el conductor tendrá que volver a ajustarse el asiento.

El volumen del maletero ahora es de 215 litros -4 litros más que el coupé- y el espacio está bien aprovechado, contando incluso con doble fondo. Eso sí, al abrir la capota se reducirán a 160, por lo que casi resulta más práctico recurrir a los asientos traseros. Además, la boca de acceso al mismo es estrecha, por lo que resulta complicado meter el equipaje. Aunque bueno, realmente, ¿quién se compra este coche por su maletero?

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Por otra parte, hay que señalar que la habitabilidad se ha mejorado bastante, pudiendo viajar cuatro personas a bordo medianamente cómodas. Y digo medianamente porque en las plazas traseras hay espacio para dos personas de estatura media pero el respaldo del asiento es demasiado vertical y no resulta especialmente cómodo si tienes en mente llevar a cabo largos trayectos. Entre ambas plazas, esta unidad cuenta con un posavasos.

Motorización

Bajo el capó del MINI JCW Cabrio encontramos un motor de cuatro cilindros, montado transversalmente en la parte delantera y que se beneficia de los progresos realizados en relación con la entrega de la potencia, la sedosidad del funcionamiento y la eficiencia conseguidos gracias a la tecnología MINI TwinPower Turbo. Es cierto que no hablamos de una mecánica tan eficiente como la del resto de variantes, pero los consumos son racionales, bastante más contenidos de lo que cabría esperar, incluso si le damos un uso abusivo al modelo.

Si lo comparamos con el modelo anterior, su potencia proviene de una cilindrada de 2.000 cc, es decir, está aumentada en un 25 por ciento respecto al motor de su antecesor, mientras que el aumento de la potencia es de un 10 por ciento y el del par motor máximo es un 23 por ciento superior. Concretamente, el deportivo entrega su par máximo de 320 Nm a partir de apenas 1.250 rpm, y lo mantiene hasta las 4.800 vueltas, al tiempo que la potencia máxima de 170 kW/231 CV se alcanza a 5.200 rpm, y se mantiene constante hasta que la aguja del cuentarrevoluciones alcanza la marca de las 6.000 rpm.

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Como os podéis imaginar, el MINI John Cooper Works Cabrio reacciona espontáneamente a los más mínimos movimientos del acelerador, y es que en este caso aunque el nuevo propulsor se desarrolló sobre la base del motor de cuatro cilindros que fue desarrollado para el MINI Cooper S, dispone de una unidad turbo integrada en el colector de escape, cuenta con un sistema de inyección directa de gasolina con inyectores posicionados en el centro, entre las válvulas, está equipado con un sistema de control plenamente variable de las válvulas que se rige por el sistema VALVETRONIC, patentando por BMW Group, y tiene un sistema de control variable de los árboles de levas del lado de admisión y de escape (doble VANOS).

En comparación con el MINI Cooper S, el nuevo modelo tiene una potencia superior en 30 kW, lo que significa que ahora la diferencia es mayor.

La posición del sistema turbo integrado en el colector de fundición de acero y, en consecuencia, los cortos recorridos del flujo de gases de escape, redundan en respuestas fuertes e inmediatas. La unidad turbo especialmente desarrollada para el nuevo MINI John Cooper Works Cabrio es, además, de un material especialmente resistente a las altas temperaturas. Esta unidad genera una mayor presión de carga, con la que se obtiene una entrega de potencia homogénea y deportiva a lo largo de un amplio margen de revoluciones.

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Además, este pequeño deportivo descapotable también es excepcional en lo que se refiere a su capacidad de recuperación. No solamente es capaz de acelerar con vehemencia con salida parada, sino que también se muestra especialmente dinámico gracias a su gran capacidad de recuperación. El nuevo MINI John Cooper Works Cabrio para el crono en 6,5 segundos al acelerar de 0 a 100 km/h. Para recuperar de 80 a 120 km/h necesita 6,1 segundos, y la velocidad punta es de 242 km/h. Sí, es levemente más lento que la versión coupé.

Respecto a los consumos reales, he de reconocer que me ha sorprendido bastante, aunque su pequeño depósito de combustible de solo 44 litros hará que inevitablemente tengas que parar a repostar en un viaje largo. Circulando ligeritos por carreteras reviradas y en modo Sport, el consumo fácilmente podrá ascender a los 9,5 litros, una cifra que no es descabellada para lo que llevas bajo el pie derecho. Circulando tranquilamente por autopista y en modo Green, es fácil ir en torno a los 6,8 litros a los 100 kilómetros, incluso si de vez en cuando recurres al acelerador impulsivamente para hacer algún adelantamiento o “quedarte” con el que va en el coche de al lado.

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Es cierto que en ciudad se eleva algo más incluso en el modo eficiente, rondando los 8,6 litros de media, pero en el cómputo global de nuestra prueba, la cual duró cinco días en los que circulamos por Madrid, hicimos un viaje hasta Pamplona y nos divertimos por los montes navarros -unos 1.000 kilómetros en total, aproximadamente-, el consumo medio combinado fue de solo 7,8 litros a los 100 kilómetros. Y en este período probamos todos los modos de conducción.

Por último, voy a hablaros brevemente de la caja de cambios deportiva Steptronic de seis velocidades. Siempre he sido partidario de las transmisiones automáticas y, si te apañas con las levas, no tienen nada que envidiar a un cambio manual (pero como digo siempre, para gustos los colores), especialmente en un modelo deportivo como este. En este caso, esta caja combina un óptimo grado de eficiencia con un gran nivel de confort al cambiar de marchas y unos cambios extremadamente rápidos.

Motor2.0 TwinTurbo
Cilindrada1.998 cm3
Potencia170 kW / 231 CV @ 5.200 – 6.000 rpm
Par320 Nm @ 1250 – 4800 rpm
Peso1.770 kilos
Dimensiones Lar/An/Al mm3.874 / 1.727 / 1.415 mm
Volumen Maletero215 litros (160 sin capota)
Aceleración 0 a 100 km/h6,6 segundos
Recuperación 80 a 120 km/h6,1 segundos
Velocidad máxima242 km/h
Consumo homologado8,6 / 5,4 / 6,5 L/100 km (urb. / extraurb. / comb.)
Emisiones CO2 por km152 g/km CO2
Precio de partida38.600 euros

Comportamiento

El MINI JCW Cabrio es un coche de sensaciones. Si bien es cierto que en esta generación se ha refinado considerablemente y ya no es tan bestia como antes, la sensación Go-Kart feeling está más presente que nunca gracias a que las nuevas dimensiones influyen positivamente en la agilidad del coche al conducir por carreteras sinuosas, mientras que en autopistas y autovías nos proporciona mucho aplomo y estabilidad, lo que se traduce en una extrema confianza en la circulación.

No podemos tener queja tampoco en el apartado de confort, pues aunque presenta unas dimensiones contenidas, cuenta con mayor espacio en el habitáculo. Es cómodo para viajar dos personas a bordo y la postura de conducción y el envolvente interior te dan una sensación de deportividad con la que disfrutarás devorando kilómetros tras su volante.

Si la sensación de estar conduciendo un kart es algo que ya os hemos comentado en otros modelos de la marca, en este en concreto, el chasis de tecnología avanzada ha sido mejorado y, junto a una amortiguación retocada y un sistema de frenos BREMBO de rendimiento superior, el modelo se convierte en un auténtico misil. El nuevo MINI John Cooper Works Cabrio incluye de serie un chasis deportivo con eje delantero de articulación única y montantes telescópicos, y eje posterior de brazos múltiples.  

Aunque ha perdido en radicalidad, la marca ha logrado hacer mucho más intensa la sensación Go-Kart a través de numerosas modificaciones del chasis, la reducción de peso y al aumento de la rigidez torsional.

Si hablamos de la dirección asistida electromecánica, esta no podría contar con una configuración mejor. En ciudad presenta una asistencia optima pero es en la carretera donde encontramos una configuración dura y muy directa gracias al sistema llamado Torque Steer Compensation, el cual evita giros no controlados del volante, provocados por diversos momentos de giro que pueden manifestarse en las ruedas motrices. El equipamiento de serie incluye, además, la asistencia de la dirección Servotronic, que funciona según la velocidad del coche.

Por otra parte, el selector de modos de conducción resulta aconsejable para los que quieran jugar con el pequeño deportivo en determinadas ocasiones. En el modo Green te limita bastante la entrega de potencia si no hundes a fondo el pie derecho, con una gestión del cambio mucho más eficiente, por lo que es mejor reservarlo para ciudad o largos viajes donde necesites apurar consumos. En el modo Mid, ya empiezas a sentir que este JCW Cabrio circula sobre sobre raíles a poco que pises el acelerador, pero una vez te decides por seleccionar el modo más dinámico, el vehículo tiende a comportarse de una forma más juguetona y, con ello, divertida.

Es extremadamente fácil de conducir, y buena parte de la culpa la tienen el ya conocido sistema de control dinámico de la estabilidad (DSC) de serie, que incluye la función de control dinámico de la tracción (DTC), el control de bloqueo electrónico del diferencial (EDLC) que bloquea el diferencial del eje delantero, así como el sistema Performance Control, con el que resulta más sencillo maniobrar el coche al trazar curvas de forma enérgica.

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Las barras estabilizadoras tubulares de los dos ejes contribuyen adicionalmente a la reducción del peso y a la mejora dinámica. No es lo más radical del mercado, pero sacará la bestia que lleva dentro si sabes provocarle.

Además, teniendo en cuenta que la cinemática ha sido modificada en el eje delantero, el nuevo MINI JCW Cabrio es más ágil y maniobrable, reaccionando con mayor precisión a los movimientos del volante en carreteras reviradas donde enlazamos una curva detrás de otra. En el eje trasero también se ha aumentado la cantidad de piezas de acero altamente resistente, lo que hace que el vehículo permanezca inamovible incluso cuando la carretera no se encuentra en perfecto estado.

Precio

El MINI John Cooper Works Cabrio se puede adquirir desde 36.650 euros con la transmisión manual; o 38.600 euros con el cambio Steptronic de seis velocidades, pero con el extenso listado de equipamiento opcional y accesorios que os he ido comentando a lo largo de la prueba, el precio de esta unidad asciende por encima de los 50.000 euros. Sí, es caro, pero a cambio tendrás un coche realmente rápido y extremadamente pintón que irá partiendo cuellos a su paso.

De serie, el modelo incluye algunos elementos propios de un compacto premium, tales como llantas de aleación, sensores de aparcamiento traseros, climatizador, control de presión de neumáticos, volante multifunción JCW, control de crucero con función de freno, radio Visual Boost, MINI Connected, suspensión deportiva, Performance Control o faros LED, pero como buen alemán el listado de opcionales para crearte un coche realmente coqueto es infinito, y la factura asciende rápidamente.

Por ejemplo, para el nuevo MINI John Cooper Works Cabrio puede adquirirse una completa gama de sistemas de asistencia al conductor, tales como el Driving Assistant con sistema de regulación activa de la velocidad mediante captación de imágenes con cámara, aviso de acercamiento peligroso al coche que circula delante y advertencia de presencia de peatones, con función de inicio de la activación de los frenos; asistente de luces de carretera, sistema de detección de señales de tráfico, Park Distance Control, asistente para aparcar y cámara para conducir marcha atrás. Además, la pantalla virtual MINI Head Up Display opcional, con pantalla escamoteable en el tablero de instrumentos detrás del volante, tiene funciones ampliadas específicamente para este modelo.

Adicionalmente, hay un amplísimo catálogo de accesorios originales con el que convertir tu MINI en un coche único, eso sí, prepárate para seguir engordando el precio final. Algunos ejemplos con los que cuenta nuestra unidad son los faros redondos delanteros, las exclusivas llantas en acabado mate o el delicioso sistema de escape con válvula de mariposa con molduras de los tubos en fibra de carbono. Cuesta nada menos que 1.942 euros, pero circular con él por una carretera de montaña es, sencillamente, maravilloso. Podéis escucharlo en el vídeo.

Sin duda alguna es un MINI muy rápido pero también ha perdido parte de su esencia deportiva para convertirse en un vehículo extremadamente fácil de conducir. El comportamiento dinámico del vehículo es impresionante, sobretodo con el modo Sport y el manejo de las levas. El equipamiento de serie es más generoso que en la anterior generación y los opcionales están agrupados en muchos casos en paquetes más asequibles, aunque caros. Las nuevas dimensiones convierten al nuevo MINI en un auténtico Cabrio que nos permitirá ir a donde queramos pero de una forma única. El cuidado por los detalles es extremo. Los consumos no son desproporcionados y están equilibrados con las prestaciones.

El diseño es en exceso continuista para el público general y una variante poco radical teniendo en cuenta las siglas JCW y su historia. Precios algo más asequibles pero que siguen estando por encima de la media, sobre todo para tratarse de un modelo 4×2. Acceso a las plazas posteriores bastante incómodo para los pasajeros de las plazas delanteras ya que el asiento no vuelve a la posición original. Echamos en falta una variante algo más potente y quizá con tracción a las cuatro ruedas. Los retrovisores con plegado automático deberían ser de serie. La visibilidad por el retrovisor central con la capota quitada es nula. LOs mandos para controlar el sistema de infoentretenimiento están en una mala ubicación y obligan a desviar excesivamente la mirada si no los conoces.

Galería de imágenes

Fotografía: Carlos García Oliva

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