Un desierto de sal sin carreteras, luz ni código postal es el último lugar donde esperarías encontrar el futuro de la energía. Sin embargo, a solo un kilómetro de la frontera entre India y Pakistán, se construye un parque renovable que desafía la lógica. Son 538 kilómetros cuadrados de paneles y aerogeneradores —cinco veces el tamaño de París— en un terreno que pasa de inundarse a agrietarse según la estación. Su objetivo: generar 30 gigavatios de electricidad, una cifra capaz de cubrir de golpe el consumo diario de un país como España.
Pero hay un problema. El sol brilla durante el día, y la demanda de electricidad se dispara cuando cae la noche. Los paneles generan a mediodía, cuando nadie los necesita tanto. Y las turbinas eólicas giran cuando el viento quiere, no cuando la red lo pide. La energía renovable es intermitente, caprichosa, y sin una forma de guardarla, se pierde. En 2026, India desperdició más de 8.000 gigavatios-hora de electricidad solar porque la red no podía absorberla. Es como tener una cosecha enorme y ningún silo donde almacenarla.
Adani Group ha decidido construir ese silo. Y lo ha hecho a una escala que no tiene precedentes. Su sistema de almacenamiento en baterías en Khavda, el más grande jamás construido en un solo emplazamiento en la India, tiene una potencia de 1.126 megavatios y una capacidad de 3.530 megavatios-hora. Está repartido en más de 700 contenedores de baterías de ion-litio. Cuando esté plenamente operativo, podrá entregar esa potencia durante aproximadamente tres horas. Tres horas que pueden ser la diferencia entre encender las luces por la noche o depender de centrales de carbón.
700 contenedores que cambian las reglas del juego
El gran reto de la energía solar ocurre cada tarde, justo cuando el sol se pone. En ese momento, millones de hogares en la India encienden las luces y el aire acondicionado, disparando el consumo eléctrico exactamente cuando los paneles dejan de producir. Para evitar tener que recurrir al carbón o al gas en esa hora crítica, nace la batería de Khavda: un sistema gigante que guarda el sol del mediodía para encender el país al anochecer.
El propio presidente del grupo, Gautam Adani, lo dejó claro al presentar el proyecto: el almacenamiento es la clave para que las renovables funcionen en el mundo real. Con esta infraestructura, la India no solo busca no depender de nadie, sino demostrar que una transición energética a gran escala es posible.
Al final, este sistema resuelve el mayor dolor de cabeza de las energías limpias: lograr que la electricidad esté disponible siempre que la necesitamos, y no solo cuando el clima acompaña, evitando además que se desperdicie la energía que la red no puede absorber en las horas punta.
Un proyecto que avanza más despacio de lo previsto
Aquí conviene poner los pies en el suelo. El anuncio original de Adani, en noviembre de 2025, fijaba la puesta en marcha completa para marzo de 2026. Pero a abril de 2026, solo 1.376 megavatios-hora de capacidad estaban operativos, aproximadamente el 39% del total . Adani no ha comunicado una fecha definitiva para completar el resto de la instalación.
Este parón no es un caso único. Un informe reciente de este mes de septiembre revela que una de cada cinco baterías en construcción en el país está en la cuerda floja, con márgenes de beneficio tan ajustados que sus obras se van a retrasar. El motivo es un imprevisto con el que nadie contaba: tras años de caídas, el precio de las baterías ha vuelto a subir este año, dejando atrapadas a las empresas que prometieron presupuestos demasiado agresivos.
La propia India sabe que el camino va a ser difícil. Aunque en el último año el país ha pisado el acelerador —pasando de una presencia casi testimonial de almacenamiento a mediados de 2025 a multiplicar sus cifras en verano de 2026—, el avance sigue siendo una gota en el océano. Para que sus energías renovables funcionen de verdad, necesitan multiplicar por treinta su capacidad actual en los próximos cinco años. En este escenario, metas tan ambiciosas como las del grupo Adani chocan con una realidad sectorial que avanza a trompicones.
El parque solar que se ve desde el espacio
La batería de Khavda no tendría sentido sin el parque solar que la rodea. Adani Green Energy está construyendo en Khavda el mayor complejo de energía renovable del mundo, con una capacidad prevista de 30 gigavatios: 26 de solar y 4 de eólico. A mediados de 2026, ya había 9,5 gigavatios de capacidad solar comisionados en el emplazamiento, y el objetivo es completar los 30 gigavatios para 2029 .
El lugar fue elegido por una combinación de factores que rara vez coinciden. La radiación solar anual alcanza los 2.060 kilovatios-hora por metro cuadrado, entre las más altas de India. Los vientos soplan a unos 8 metros por segundo, de los más fuertes del país. Y lo más importante: hay 72.600 hectáreas de terreno baldío, sin disputas de propiedad ni conflictos de uso del suelo, algo casi inaudito en un país donde la adquisición de tierras para proyectos energéticos suele ser un campo de batalla legal.
El impacto económico es enorme. Se espera que el parque genere más de 80.000 millones de unidades de electricidad al año y cree más de 100.000 empleos cuando esté a plena capacidad. Para una región remota como Kutch, históricamente castigada por la falta de infraestructura y oportunidades, el proyecto representa una transformación radical.
Lo que queda por resolver
El proyecto de Adani es impresionante en su escala y su ambición. Pero también es un recordatorio de que la transición energética no es solo una cuestión de construir más paneles y más baterías. Es una cuestión de integrar todo ese sistema en una red eléctrica que fue diseñada para funcionar con centrales de carbón, no con fuentes intermitentes.
India se ha comprometido a alcanzar 500 gigavatios de capacidad no fósil en 2030 y emisiones netas cero en 2070. Para lograrlo, necesitará mucho más que el proyecto de Khavda. Necesitará decenas de gigavatios de almacenamiento distribuidos por todo el país, líneas de transmisión que conecten las zonas ricas en renovables con los centros de consumo, y un marco regulatorio que haga rentable invertir en almacenamiento a largo plazo.
La batería de Khavda es un paso. Un paso enorme, visible desde el espacio, construido en un desierto de sal donde antes no había nada. Pero es solo el principio. La próxima década dirá si India puede convertir esa ambición en un sistema eléctrico que funcione las 24 horas del día, con sol durante el día y con la energía guardada del sol durante la noche.













