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5 avisos que te da tu coche justo antes de romperse del todo: todas las averías que puedes evitar antes de gastar 1.000 euros en reparaciones si reaccionas a tiempo

5 avisos que te da tu coche justo antes de romperse del todo: todas las averías que puedes evitar antes de gastar 1.000 euros en reparaciones si reaccionas a tiempo

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Por: Chema Bonilla Díaz

Publicado: 16.05.2026 09:00

Tener un coche no es precisamente barato. Repostar combustible o recargar la batería, pagar el seguro, los impuestos, pasar la ITV y, por supuesto, afrontar el mantenimiento y posibles averías son gastos inevitables. Y es justo en este último apartado donde muchos propietarios dejan de prestar atención. Si te consideras de aquellos descuidados con el estado de tu coche, este artículo es para ti.

Cuidado porque podrías estar a punto de tener que llevarlo al desguace. He recopilado algunas de las averías más catastróficas que, en muchos casos, pueden evitarse simplemente prestando atención a las señales que da el coche. No vale subir el volumen de la radio para tapar un golpeteo ni mirar hacia otro lado con tal de mantener la cuenta bancaria en positivo.

1. La correa de distribución: te puedes cargar todo el motor

La correa de distribución es el director de orquesta del motor. Se encarga de mantener el ritmo entre el cigüeñal y el árbol de levas para que el ciclo del motor funcione como un reloj. Cuando la correa está en perfecto estado, nada debes temer. El verdadero problema aparece cuando el desgaste es tal que resbala o incluso se parte. Es entonces cuando podrías enfrentarte a una de las averías más temibles.

Desde que las válvulas se doblen o se rompan al chocar con el pistón. Quizá golpeen con tanta fuerza que dañen la superficie de este último y el bloque esté destinado al desguace. En cualquier caso, la factura se dispara. En el peor de los escenarios, te tocará cambiar por completo el motor. Y todo por sustituir una correa cuyo precio normalmente no supera los 30 euros.

Eso sí, conviene tener algo claro. El cambio del kit de distribución no es una operación barata: su precio medio suele superar los 500 euros. Aun así, acostumbra a realizarse por desgaste cada 125.000 o 140.000 kilómetros, según el modelo. Es un mantenimiento indispensable en la vida de cualquier coche. Apurar el límite puede suponer el final de un motor que, hasta ese momento, estaba sano.

No siempre avisa, pero entre los efectos más comunes de una correa de distribución en mal estado se enumeran varios. El primero, la aparición de chirridos intermitentes o constantes en la zona del motor. Cuando la correa ya está en las últimas: fallos de arranque, pérdida de rendimiento o funcionamiento de motor irregular. Recuerda: la correa es la directora y sin ella la «orquesta» no suena bien.

2. Los neumáticos se desgastan de forma irregular o aparecen vibraciones al conducir

En función del tamaño de tus neumáticos, llantas y tipo de propulsión, el cambio completo de ruedas puede suponer una inversión superior a 1.000 euros. De hecho, debes tener en cuenta que para los coches con tracción integral la recomendación es sustituir las cuatro ruedas a la vez. Pero lo más importante: ¿por qué aparece un desgaste irregular en las ruedas?

El desgaste irregular no tiene que ver con la vida útil del neumático. Y es una gran molestia, pues tendrás que sustituir las gomas no por desgaste, si no por un mal uso. El problema puede ser tan simple como una alineación incorrecta. Esta operación debe realizarse después de cada cambio de ruedas y conlleva un sobrecoste de apenas 30 euros en total.

Si detectas que tu coche no mantiene la dirección recta, lo que probablemente harás es conducir con el volante algo torcido o corregir la dirección constantemente. Este es uno de los síntomas de un mal alineado del volante y las ruedas. Atento, porque puede resolverse en menos de media hora de taller. El desgaste irregular en la banda de rodadura de un neumático también muestra otros síntomas.

Por ejemplo, una suspensión en mal estado, un inflado inferior o superior al indicado por el fabricante o una desviación en las bieletas de la dirección debido a un golpe mal reparado. Apremia tu paso por el taller para comprobar por qué ocurre el desgaste irregular y te evitarás varios cambios de neumáticos innecesarios.

3. Sube la temperatura del motor o baja el nivel de refrigerante

La temperatura del motor normalmente oscila entre los 50 y los 90 grados en el marcador. Hay determinados modelos que llegan hasta los 100º C. En cualquier caso, entra dentro de los valores considerados como seguros para el motor por el fabricante. Un escenario distinto es aquel en el que la aguja se aproxima a la línea roja en el reloj del termostato.

Si en carretera la temperatura no para de subir, detente lo antes posible antes de que provoques un sobrecalentamiento en el motor. Trabajar a temperaturas anormales podría deformar las piezas internas y destrozar el bloque de manera irrecuperable. Esto suele producirse por un nivel de refrigerante insuficiente, por una fuga en el circuito o un fallo de la bomba de agua.

Otro de los elementos propensos a la avería es el radiador. Este mantiene la temperatura del circuito estable una vez el líquido ha pasado por los elementos a enfriar para volver al punto de inicio. Revisa que el radiador no gotee por debajo y que el vano motor no huela excesivamente a anticongelante. Así, evitarás una reparación mayor, que de afectar al bloque superaría fácilmente los 2.000 o 3.000 euros.

4. Los frenos chirrían, el pedal baja hasta el fondo o la distancia de frenado es superior

El sistema de frenos es uno de los más importantes para garantizar la seguridad de un coche. Cualquier cambio en su comportamiento debe vigilarse «con lupa». Un chirrido persistente al pisar el pedal central puede indicar un desgaste claro en las pastillas. Si el pedal de freno se hunde hasta el fondo, el problema es uno distinto y también muy preocupante.

El pedal hundido muestra una fuga en el circuito del líquido de frenos, aire por un mal purgado o una bomba de freno averiada. El circuito del líquido de frenos es estanco y se purga con cada cambio de discos, pastillas o cualquier otro elemento del sistema. El objetivo es que no quede aire en el interior para que no se produzcan precisamente estos problemas.

Si, además, notas que tu coche se desplaza más metros de lo normal cuando frenas o ha perdido fuerza, deberías comprobarlo en el taller. Y no es una cuestión de precio o gastos, la seguridad es la característica más importante de un coche durante la conducción. Por encima de la eficiencia, las prestaciones o las sensaciones de conducción. Lo mejor es detectar las averías en los frenos a tiempo.

5. Se enciende el testigo de motor y el coche pierde potencia

Suele haber dos tipos de conductores: los que se alarman cuando se enciende en el cuadro el testigo del motor y los que lo consideran una cuestión del día a día. Confieso ser de los segundos, acostumbrado a ver la luz en mi coche clásico con cierta frecuencia. Ojo, esto no implica que la mejor forma de actuar sea «pasar completamente de ello». Ni mucho menos.

El testigo de avería del motor puede ir acompañado de un mal funcionamiento del coche. Tirones al acelerar, una clara pérdida de potencia son síntomas de que algo no va bien. Pero no siempre son debidos a una avería. La razón puede encontrarse en que el coche ha entrado en modo de protección. Este se activa tras detecta una pérdida de tracción, de control y por seguridad, automáticamente el coche actúa de la siguiente manera.

Las causas pueden ir desde un fallo en los sensores, problemas en el turbo, encendido, la gestión de los gases… O simplemente la entrada en el modo de protección. Cada coche permite desconectarlo de una manera concreta y antes de hacer saltar la voz de alarma, conviene revisar que este evento no se produzca.


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