Extremadura es, probablemente, la región de Europa donde el sol brilla con más generosidad. Por eso se han instalado allí miles de paneles solares. Por eso la región lidera la potencia fotovoltaica en España. Y por eso, también, se enfrenta a una paradoja que muchos no ven: en las horas centrales del día, cuando el sol brilla con más fuerza, la electricidad que producen esos paneles es tanta que la red no puede absorberla. No hay suficiente demanda. No hay líneas de transmisión suficientes para llevarla a otros lugares. Y no hay baterías donde guardarla. El resultado es que una parte de esa energía limpia se pierde. Se tira. Se queda en los paneles sin llegar a nadie.
En 2025, España batió un récord histórico de energía renovable vertida, conocida en el sector como curtailment. Solo en junio de 2026, 1,2 TWh de electricidad solar se quedaron sin aprovechar, casi seis veces más que en el mismo mes del año anterior. Y aunque el problema afecta a todo el país, hay zonas donde es especialmente sangrante. Badajoz, Zaragoza y Cáceres figuran entre las provincias con mayores niveles de electricidad renovable desperdiciada. Es como tener un grifo que mana agua limpia y no tener dónde guardarla.
En Fregenal de la Sierra, un pueblo de Badajoz entre Sierra Morena y la frontera portuguesa, han decidido hacer algo al respecto. Un proyecto llamado Erg Bess Fregenal planea instalar ocho contenedores de baterías junto a la planta solar PS Fregenal, que ya lleva años operando. La idea es sencilla: en lugar de dejar que la electricidad se pierda cuando sobra, guardarla en esas baterías y devolverla a la red cuando la demanda sube. Cuando cae la tarde, cuando el sol se va, cuando las casas encienden las luces y las fábricas siguen trabajando. El proyecto tiene un presupuesto de 4,98 millones de euros y ya ha iniciado su periodo de información pública.
Ocho contenedores, 33 MWh y cuatro horas de respaldo
El sistema no producirá ni un solo kilovatio-hora adicional. No añadirá un solo panel solar. Hará algo distinto, y quizás más importante: cambiará el momento en que la electricidad se entrega a la red. La planta PS Fregenal sigue generando lo mismo que antes. Pero ahora, cuando produce más de lo que la red puede absorber, ese excedente no se perderá. Irá a las baterías. Y cuando la producción solar caiga, las baterías entregarán esa energía guardada.
Las cifras de este proyecto son muy claras y fáciles de entender. El sistema cuenta con ocho contenedores de baterías. Cada unidad almacena 4.125 kWh, alcanzando un total de 33 MWh de capacidad. Su potencia instalada es de 8,25 MW. Esto permite suministrar energía de forma continua durante cuatro horas seguidas. Para ponerlo en perspectiva: esa electricidad acumulada es suficiente para abastecer a unos 1.500 hogares durante todo ese tiempo.
El módulo de almacenamiento se conectará a la subestación existente de Fregenal mediante dos líneas subterráneas y una nueva celda de conexión. Los equipos incluyen dos inversores de 4.125 kW cada uno, un transformador de 8.780 kVA y los sistemas auxiliares necesarios para operar de forma segura. El proyecto está promovido por Erg Solar Fregenal de la Sierra, la empresa titular de la planta fotovoltaica existente, y se enmarca en la estrategia de hibridación que está transformando el sector solar español.
Por qué Extremadura y por qué ahora
La elección de Extremadura para este proyecto no es casual. La región concentra una parte enorme de la potencia fotovoltaica de España, pero también sufre de forma aguda el problema de los vertidos. Según un análisis de Aurora Energy Research, Badajoz concentra alrededor del 20% del total de vertidos previstos en todo el país en el corto plazo. En algunos nodos de la provincia, las tasas de vertido alcanzan el 22,5%, mientras que en otros, a pocos kilómetros de distancia, apenas llegan al 3,5%. La distribución geográfica del problema es muy desigual, y Extremadura está en el epicentro.
La solución que propone Erg Bess Fregenal es una de las más maduras y desplegables: hibridar una planta solar existente con baterías. No requiere construir nueva generación, no necesita nuevos permisos de acceso a la red (la conexión ya existe) y aprovecha la infraestructura de evacuación ya construida. Es, como señalan desde el sector, el “complemento perfecto y natural” de las instalaciones solares.
Y hay más proyectos en camino. Iberdrola acaba de inaugurar en Belvís de Monroy (Cáceres) la mayor batería de España, con 58 MW de potencia y 120 MWh de capacidad, asociada a su complejo fotovoltaico Campo Arañuelo. Alter Enersun ha cerrado una financiación de más de 60 millones de euros para hibridar cinco plantas fotovoltaicas en Extremadura, sumando 135 MWh de almacenamiento. Sonar Energy proyecta 40 MW de baterías para su planta Los Frailes, en Badajoz. Extremadura se está convirtiendo, poco a poco, en el laboratorio donde España ensaya cómo guardar el sol.
El negocio de las baterías gigantes despega
El proyecto de Fregenal puede parecer pequeño si lo miramos a nivel nacional, pero en realidad refleja una tendencia que avanza a pasos agigantados. Según los datos de AEPIBAL (la Asociación Empresarial de Pilas, Baterías y Almacenamiento Energético), el sector calcula que se invertirán cerca de 2.500 millones de euros de aquí a 2030. Para ese año, el objetivo es que España cuente con unos 6 GW de potencia de almacenamiento instalada. De hecho, el gran despliegue empieza ya mismo, en 2026, año en el que está previsto conectar unos 500 MW en baterías. Como estas tendrán una duración media de cuatro horas, estamos hablando de poner en marcha una capacidad equivalente a unos 2.000 MWh.
La lógica económica es clara. Las baterías se cargan durante las horas centrales del día, cuando la producción solar es máxima y los precios de la electricidad son más bajos. Después, descargan cuando cae la producción solar y aumenta la demanda, entre las siete y las diez de la noche, cuando los precios son más altos. Luis Marquina, presidente de AEPIBAL, lo resume así: “Va a subir algo el precio en las horas más baratas”, porque las baterías generan nueva demanda al cargarse. “Pero va a bajar mucho el precio en las horas más caras”. Para los consumidores, eso significa facturas más estables y menos picos de precio.
Lo que aún falta
El proyecto Erg Bess Fregenal todavía está en fase de tramitación. La solicitud se presentó en marzo de 2026 y el periodo de información pública se abrió en septiembre. Aún debe obtener las autorizaciones administrativas previas y de construcción antes de que las obras puedan comenzar. El presupuesto de 4,98 millones de euros es una estimación, y el calendario de ejecución no está confirmado.
Pero el proyecto representa algo más que una instalación de baterías. Es un cambio de mentalidad. Durante años, el objetivo de la transición energética fue instalar más paneles, más molinos, más generación. La red se llenó de renovables. Pero la red no estaba preparada para gestionar esa energía de forma flexible. El sol brilla cuando quiere, no cuando lo necesitamos. Y sin almacenamiento, esa energía se pierde.
Fregenal de la Sierra, un pueblo de 3.000 habitantes en la frontera con Portugal, está a punto de convertirse en un ejemplo de cómo resolver ese problema. Ocho contenedores. Treinta y tres megavatios-hora. Cuatro horas de respaldo. No es una solución para todo el sistema eléctrico español, ni mucho menos. Pero es un paso. Y en un país que en 2026 desperdició más de 3 TWh de electricidad renovable, cada paso cuenta.













