DAMD es una marca desconocida y muchos podrían pensar que lleva muy poco en el mundo del automóvil, pero lo cierto es que la empresa, cuyo nombre son las siglas de Driving and Music Discovery, lleva operando más de 40 años, desde 1982, y lanzó su primer diseño cuatro años después, el Tokyo Exciting Car Show, aunque no comenzó a comercializar al público hasta 1991. También ha participado en prototipos de coches de carreras que casi nadie recuerda. En los últimos años, ha logrado mantenerse en el mercado gracias a los SUV, lanzados en 2019, con un kit para el Suzuki Jimny que fue muy popular, aunque pocos sabían a quién pertenecía.
DAMD y coches disfrazados de otros coches
DAMD hace algo que es muy común en Japón, lo de coger un coche normal y convertirlo en algo completamente diferente, como un RAV4 que parezca un Chevrolet K5 Blazer, furgonetas Suzuki Sambar que parecen la Volkswagen Type 2, incluso un MX-5 reconvertido en Corvette C2. En el caso de DAMD, ya lanzó un Jimny que parecía un Lancia Delta Integrale, otro un Renault 5, y hasta un Toyota Sienta rebautizado Stuart. En el caso del WR-V Reverb, que fue presentado en enero de 2025 en el Tokyo Auto Salon, es solo el último de una lista más amplia, y tiene toda la pinta de que vendrán más detrás, porque ideas, suelen tener unas cuantas constantemente.
La parrilla del Reverb
Hay un detalle que ha llamado mucho la atención, la parrilla del Reverb, que cuenta con seis ranuras, no las siete que tiene el Jeep Cherokee de verdad, así esquiva los problemas de propiedad intelectual, un detalle simple que evita que sea una copia, así funciona todo esto de manera legal. Pero el resto es una copia, y no hace nada por disimularlo, como los aros halógenos rectangulares con ese amarillo tan de los ochenta, luces diurnas LED que son un guiño al primer Grand Cherokee, un capó nuevo más recto y más cuadrado, y paragolpes voluminoso que cambia toda la cara.
La suspensión se eleva 35 mm, cuenta con llantas de 16 pulgadas con BFGoodrich All-Terrain T/A KO3, medida 215/70 R16. Se pueden añadir opcionalmente paneles laterales imitando madera, un recurso muy habitual en los vehículos familiares de Estados Unidos en los años 70, aunque aquí se nota que son más decorativos. En la parte de atrás no cambia prácticamente nada, con los pilotos del WR-V normal, pero cuenta con una pieza de plástico que tapa el emblema de Honda, poniendo Reverb en su lugar. En el interior cuenta con tapicería de cuadros escoceses en los asientos. El kit sin pintar cuesta 327.800 yenes, unos 2.000 euros al cambio.
Un Honda de toda la vida
Pero hay que saber cuál es la realidad antes de que, visualmente, cualquiera pueda pensar otra cosa. El WR-V que Honda vende en Japón es el mismo coche que en India se llama Elevate. Está construido en la misma plataforma, la Global Small Car, y está emparentado con la séptima generación del City. Y no, no tiene absolutamente nada que ver con el WR-V que se puede comprar en Sudamérica, es un coche completamente diferente pese a que tiene el mismo nombre. Como es lógico, esto genera bastante confusión para quienes buscan informaciones y no conocen los verdaderos detalles de estos coches y de este mercado.
Cuenta con un motor 1.5 atmosférico i-VTEC, 119 CV, 89 kW, con caja de cambios CVT automática y sin tracción total. Así que, aunque tenga más altura, aunque le hayan puesto esos neumáticos enormes que parecen los de un todoterreno, y pese a ese aire de coche de los ochenta, se trata de un SUV urbano con tracción delantera y que está pensado para circular por el asfalto, nunca para que ofrezca un rendimiento extremo fuera de él. Es raro que pase, pero si alguien compra el Reverb pensando que se está llevando un 4×4 de los de antes, se va a llevar una enorme decepción.
Y no vale sentirse engañado con la marca, el Reverb nunca ha pretendido ser un todoterreno y nunca se ha vendido como tal. Es un vehículo con una identidad prestada, un diseño de un icono que lleva más de veinte años sin fabricarse, pero que sigue siendo muy recordado en el mundo del motor, especialmente en Estados Unidos: ahí, el Cherokee XJ es casi objeto de culto.
El vehículo no va a llegar a España, mucho tiene que cambiar la cultura, y apenas tendría recorrido. Aquí es raro ver “copias”, de hecho, es raro pagar por algo tan de nicho, tampoco es habitual en Europa, aunque hay más excepciones. Pero para verlo, siempre y cuando se entienda el concepto de lo que se ha hecho, es bastante curioso ver hasta dónde es capaz de llegar la imaginación de un pequeño tuner japonés con cuarenta años haciendo eso, disfrazar coches.









