ES NOTICIA
¿Ya nos sigues en Google? Síguenos en tu feed de Discover Seguir
Prueba de gases de la ITV: qué es, cómo se hace y por qué puede tumbarte la inspección

Prueba de gases de la ITV: qué es, cómo se hace y por qué puede tumbarte la inspección

{{author_name}}

Por: Autonoción Redacción

Publicado: 26.09.2026 15:00

Llegas a la ITV, entregas las llaves y, al cabo de un rato, el técnico te llama con cara seria. «Tu coche no pasa la prueba de gases». Es una de las frases que más suspensos provoca cada año en España. De hecho, las emisiones contaminantes son ya la primera causa de rechazo en las inspecciones técnicas, por delante incluso de los fallos de alumbrado o de neumáticos.

Pero no te agobies. Entender qué se mide, cómo se hace y, sobre todo, qué puedes hacer antes de acudir a la estación te ayudará a evitar sorpresas. Vamos a verlo con calma.

Qué se comprueba en la prueba de gases

La prueba de emisiones no es un capricho burocrático. Es una exigencia de la normativa europea que busca confirmar que tu motor quema el combustible de forma correcta y que los sistemas anticontaminación funcionan como deben.

Lo que se mide depende del tipo de combustible de tu coche:

  • En motores de gasolina: se analiza la concentración de monóxido de carbono (CO) y, en los vehículos equipados con catalizador, el valor lambda, que indica si la mezcla de aire y combustible es la adecuada.
  • En motores diésel: se mide la opacidad de los humos, es decir, cuánto bloquea la luz el humo que sale por el escape. Cuanto más denso y negro sea el humo, mayor será la opacidad y más cerca estarás de superar el límite permitido.

Además, en los coches más modernos (Euro 5, 6 y VI) se realiza una comprobación por OBD, conectando un dispositivo al conector del vehículo para leer si hay códigos de error relacionados con el sistema de control de emisiones.

Cómo se hace la prueba, paso a paso

El procedimiento está regulado y es igual en todas las estaciones de ITV de España. Esto es lo que ocurre cuando el técnico se pone manos a la obra.

1. Inspección visual previa

Antes de conectar ningún aparato, el técnico revisa visualmente el sistema de escape. Comprueba que no haya fugas, golpes, piezas sueltas o signos de manipulación. Si el tubo está dañado o hay una fuga, la medición no sería fiable y el vehículo se rechaza directamente.

2. Preparación del vehículo

El motor debe estar caliente, a su temperatura normal de funcionamiento. Si el coche llega frío, los resultados pueden ser peores de lo que realmente son. También se verifica que todos los equipos que consumen energía (aire acondicionado, luces, etc.) estén apagados, excepto las luces de encendido automático.

3. La medición

Se introduce una sonda en el tubo de escape y se realizan aceleraciones en vacío. En los diésel, el procedimiento consiste en pasar de ralentí a la velocidad de desconexión (el régimen máximo) mediante varios ciclos de aceleración libre. En los gasolina, se mide el CO al ralentí y, en algunos casos, también a régimen elevado.

4. Lectura de resultados

El equipo compara los valores obtenidos con los límites establecidos. Si están dentro del rango, la prueba se considera favorable. Si los supera, el resultado es desfavorable y el coche queda inhabilitado para circular por vías públicas, salvo para ir al taller y volver a la inspección.

Por qué puede tumbarte la inspección: las causas más habituales

Que la prueba de gases salga mal no siempre significa que tengas una avería grave. A veces es cuestión de mantenimiento. Estas son las causas más frecuentes de suspenso:

  • Filtro de aire sucio: si el motor no recibe suficiente aire, la combustión es incompleta y aumentan las emisiones.
  • Inyectores obstruidos o desgastados: impiden que el combustible se pulverice correctamente.
  • Válvula EGR obstruida: este sistema recircula gases de escape para reducir emisiones, pero si está sucio, genera más contaminación.
  • Catalizador averiado (en gasolina) o filtro de partículas (FAP) saturado (en diésel): son los encargados de retener o transformar los contaminantes. Si fallan, los gases salen tal cual.
  • Sonda lambda defectuosa: provoca una mezcla incorrecta y un valor lambda fuera de rango.
  • Aceite y filtro de combustible sucios: dificultan la combustión y elevan las emisiones.
  • Trayectos urbanos cortos: el motor no alcanza la temperatura óptima y el sistema de escape no se limpia.

Un caso especialmente delicado es el de los coches antiguos con turbo. La acumulación de aceite en el circuito de admisión puede provocar que, durante las aceleraciones fuertes de la prueba, ese aceite entre de golpe en los cilindros y doble una biela, dejando el motor inservible. No es lo más común, pero ocurre cada año.

Si ya has suspendido: qué hacer

Si tu coche no ha pasado la prueba de gases, el informe de la ITV te indica el defecto concreto y el valor que ha superado el límite. Con ese documento en mano, acude a tu taller de confianza y pide que revisen el sistema de emisiones. Una vez reparado, tendrás que volver a la estación para la reinspección, que se centrará en el defecto que provocó el rechazo.

Circular con una ITV desfavorable conlleva una multa de 200 euros, que se reduce a 100 con pronto pago. Así que, aunque tengas prisa, no te la juegues: repara y vuelve a pasar la inspección cuanto antes.

La prueba de gases no está para fastidiar. Está para garantizar que tu coche no contamina más de lo debido y que el motor funciona correctamente. Con un poco de mantenimiento y una preparación básica antes de la cita, puedes superarla sin sustos y seguir circulando con tranquilidad.

EL GARAJEvia El Garaje

¿Tú qué piensas?

Entras con Google al publicar
NOVATO›PROPIETARIO›VETERANO›EXPERTO›LEYENDA ★
EL GARAJEComunidad del motor
Visitar →
autonoción · El Box